Sin coincidencias

Imágenes impresionistas de la bruma

Si se suman las opiniones de regular, mala y pésima del desempeño económico gubernamental en estos 14 meses, la opinión negativa es de más de 90%.

Un mes de abril complejo, espeso, incierto, impredecible.

Los resultados económicos de enero y febrero están a la vista. El sector privado obliga a revisar a la baja la tasa de crecimiento estimada por el gobierno federal para el año 2014. Del 3.9% de crecimiento anual pronosticado en el Paquete Económico para este año, los economistas encuestados de diversas empresas ya están prácticamente en 3%, casi un punto porcentual menos. No se cumplieron las metas de inversión, de consumo privado, ni de crédito al consumo. Problemas estacionales por ajustes fiscales e incrementos de precios en productos básicos por causas ajenas a los mecanismos regulatorios de rutina, dirían los analistas cautelosos. Lo cierto es que una reducción de un punto menos porcentual en la tasa de crecimiento económico esperada para este año vuelve casi insostenible el crecimiento económico previsto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para 2015, de 4.7%.

Un punto porcentual menos en el crecimiento económico representa alrededor de 600 a 700 mil empleos, en un país en donde alrededor de 55% de los empleados en el mercado de trabajo son informales, saldo negativo por donde se le vea. Para esos mismos empleados, porque en el presente y en el futuro ni ellos ni sus familias tienen destino desde un punto de vista de seguridad social amplia. No hay servicios médicos, no hay pensiones, no hay jubilaciones, no hay garantía laboral de ningún tipo. Desde un punto de vista fiscal, significa que más de la mitad de la población no paga Impuesto Sobre la Renta, (para usar el término contemporáneo de los hacendarios políticamente correctos, no son contribuyentes, en vez de causantes como era en el pasado), pero pagan IVA, que uno no puede entender por qué no fue reformado para homologarlo y generalizarlo de una vez y para siempre. Equidad y estabilidad fiscal.

La calificación del desempeño económico del gobierno en 14 meses es negativa. No lo digo yo. Véanse las encuestas, no entre perredistas locos y lopezobradoristas. Entre los empresarios más importantes de México. Como ya mencionó Ciro Gómez Leyva en algún artículo de hace una semana, semana y media, la encuesta de KPMG es demoledora y KPMG es entre la tercera y cuarta empresa consultora financiera más importante del mundo. Si se suman las opiniones de regular, mala y pésima del desempeño económico gubernamental en estos 14 meses, la opinión negativa es de más de 90%. Podrán decir: es que son los grandes empresarios, los malos de la película, los explotadores de siempre. Digan lo que sea. Pero la macroeconomía de este y de cualquier país, la buena macroeconomía, la economía política pertinente, la política económica correcta, se hace con base en algunas fórmulas econométricas y la creación de expectativas. Eso se ha dicho hasta el cansancio y está probado. Y lo que no hay ahora son expectativas, de manera que no está despejada una de las incógnitas de la ecuación de la prosperidad y del cambio.

¿Y por qué no está despejada? Porque el pueblo bueno está ocupado en las correrías libidinosas de Cuauhtémoc Gutiérrez, personaje que es cosa políticamente juzgada desde hace muchos años; si hay alguna quejosa, que presente denuncia, y al diablo con él y sus detractores. Porque a los panistas les asustó el asunto de Oceanografía. Porque en medio de un pleito que nos ha costado miles de millones de dólares entre Televisa y Telmex llega un personaje a los foros del Senado a hablar en mazahua y reclamar una “lana” para la radio comunitaria. Porque se determinan de “obvia y urgente resolución” reformas a la ley del deporte para sancionar a los barristas de mis Chivas, mientras las iniciativas de leyes secundarias a la reforma energética, que serían un punto de inflexión en la historia de México, no han llegado. Porque se pronuncian grandes discursos, en términos de tiempo que no de concepto, sobre la transformación del IFE en Instituto Nacional Electoral. Pregunto: ¿cuánto aporta la transformación del IFE en INE al Producto Interno Bruto y al bolsillo de las personas? En términos de ingreso ¿cuánto nos va a reportar en lo personal, a quienes sí nacimos en esta Ciudad, la reforma política del Distrito Federal? ¿Eso le va a dar al de los bísquets la manera de tapar la Línea 12 y hasta emprender la Línea 13 del Metro?

Cuidado. No hay catalizadores visibles, pero en la historia siempre es posible una contingencia. México está en la obediencia, no en el consentimiento.

valencia.juangabriel@gmail.com