Sin coincidencias

Hoy no Circula

Nadie puede estar contra el objetivo de mejorar la calidad ambiental de la Ciudad de México. Ese objetivo, no obstante, no conlleva, por necesidad, la adopción de ciertas medidas y la utilización de determinados instrumentos. El Gobierno del Distrito Federal cuenta con márgenes de decisión que no reconoce y se empeña en repetir y profundizar políticas públicas que solo posponen soluciones estructurales y de fondo.

El recientemente publicado nuevo Programa del Hoy no Circula en el Distrito Federal y en la zona conurbada revela en toda su extensión la confusión del GDF.

Por principio de cuentas, desde un punto de vista reglamentario es un auténtico galimatías que para su claro entendimiento y aplicación casi requeriría de un diplomado.

En segundo lugar, tras de que las autoridades, ante la inconformidad, precisaron que no habría marcha atrás, de inmediato empezaron a surgir las excepciones, adicionales a las que ya se encontraban en la publicación original.

En tercer lugar, es escandaloso que el Gobierno del Distrito Federal no atienda los problemas de raíz y no solo busque paliativos recaudatorios mal disfrazados. ¿Es que acaso la secretaria del Medio Ambiente, Tanya Müller, ignora que una fuente importante de contaminación vehicular en la Ciudad de México son las 21 mil unidades de microbuses con más de 15 años de antigüedad que estarán exentas de las nuevas reglas? ¿Qué no se ha dado cuenta del factor contaminante de los camiones de pasajeros urbanos haciendo largas filas en calles o avenidas del Distrito Federal?

En cuarto lugar, la titular de la Secretaría del Medio Ambiente ha sido factor de contaminación auditiva tratando de explicar en los medios a través de su road show lo que ella misma y las autoridades del Distrito Federal no entienden o se niegan a entender: el tema no es de medio ambiente.

Decía José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, que el problema actual del crecimiento económico de América Latina tiene dos grandes vertientes: logística e infraestructura. Lo mismo aplica al crecimiento económico de las grandes ciudades del continente.

La logística en el Distrito Federal se encuentra permanentemente al límite del colapso. De la infraestructura habría que preguntarse para qué se gastaron vaya uno a saber cuánto dinero en segundos pisos y autopistas urbanas si de lo que se trata es desalentar la utilización de vehículos.

El crecimiento económico, debidamente entendido, implica productividad, competitividad, inversiones públicas y privadas, distribución del ingreso, equidad social del acto de autoridad, movilidad urbana, no solo calidad ambiental.

Todos los elementos antes mencionados no están en un proyecto articulado de crecimiento para la Ciudad de México. ¿Qué productividad y competitividad se puede esperar de la fuerza de trabajo del defeño cuando millones de ellos pasan alrededor de cinco horas diarias a bordo de un transporte colectivo sucio, ineficiente y peligroso? Y eso si no hay manifestaciones con las que el Gobierno del Distrito Federal es absolutamente complaciente bajo el argumento de que son problemas del gobierno federal o de otros estados.

Se otorgan permisos de construcción sin la menor consideración respecto de las vialidades aledañas. Todas las entradas y salidas de las autopistas que conducen a la capital son un cuello de botella que ocasionan graves pérdidas de tiempo y consecuentemente de dinero. De manera adicional, efectos ambientales muy negativos. Pero eso es problema no de los vehículos sino de las vialidades en las que no invierte el Gobierno del Distrito Federal.

¿Qué se puede esperar de la movilidad en la Ciudad de México si desde principio de los años 80, prácticamente, la Ciudad de la Esperanza no ha invertido en el Metro y cuando lo hizo duplicó sus costos previstos y luego suspendió el servicio de la Línea 12 porque hicieron un verdadero cochinero?

El nuevo Hoy no Circula es absolutamente inequitativo y desde un punto de vista económico regresivo, como pocas políticas públicas, y castiga a millones de clasemedieros y pobres de la Ciudad de México.

Con esta movilidad en el DF, ojalá en la próxima elección, los afectados de hoy piensen dos veces por quién habrán de votar.


valencia.juangabriel@gmail.com