Sin coincidencias

Grandes y pequeñas agendas

Grandes y pequeñas agendas. El brexit y el resultado del referendo. Uno hubiera supuesto o querido pensar que la mayoría británica era de un talante más liberal y menos cortoplacista. No fue así. Crecen las posibilidades de que Donald Trump sea presidente de Estados Unidos. En la elección española de mañana aumenta la probabilidad de que Podemos, el apéndice de Chávez y Maduro, gane la elección y forme gobierno. El aislacionismo, el autoritarismo, el proteccionismo, la ignorancia de la historia de aquellos que están condenados a repetirla a todo lo que da. La baja colateral económicamente hablando de los países emergentes, incluido este México.

Una buena noticia y un ejemplo a escala mundial: el acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno de esa nación. Habrá de tener tropiezos, pero el presidente Santos se convierte en un inevitable como necesario Premio Nobel de la Paz. Bien por el pueblo colombiano, desde antier, a la vanguardia mundial de la democracia. Toda una didáctica del manejo de la crisis y el conflicto.

España. Pablo Iglesias no es un político; es un aventurero que encubre su vocación de delincuente en aras de "colectivos y grupos emergentes". Un franquista de izquierda.

Nuestra pequeña agenda. La punta del iceberg Nochixtlán y el aprovechamiento y la creación del "malhumor social". Maestros, empresarios perfumaditos contra un 3 de 3 estúpido; curas, médicos, estudiantes de educación superior; pequeños y medianos empresarios afectados por la devaluación del peso; recortes indispensables del gasto público; vandalismo, bloqueos de estados y de fronteras; baja aceptación con buenas y malas razones del Presidente de la República y de su gobierno; ineptitud de legisladores del partido gobernante y de funcionarios policiacos del mismo; impunidad administrativa cuando tendría que haber habido ya varias renuncias, comenzando por Humberto Castillejos, consejero jurídico de la Presidencia, quien con cinismo sale a dar marcha atrás de su propia idea del 3 de 3; Enrique Galindo, que se queja de que lo emboscaron; de Renato Sales, quien debería explicar Nochixtlán, pero desaparece.

La pequeña agenda mexicana. Y ahora el diálogo. Según mis libros de texto, un diálogo empieza por la construcción del método. Hay dos caminos: separar los temas, uno a uno, o, acudir al de Porfirio Muñoz Ledo, ya perredista y prozapatista, cuando decía que nada está negociado hasta que todo esté acordado. La mueganización de la realidad y la negociación inconducente.

Se inició un diálogo con una Comisión Nacional de Mediación que no es ni nacional ni de mediación. Son los mismos que estuvieron detrás, antes, durante y después del levantamiento armado de los zapatistas. Que intentaron revivir al ERPI en la época de Calderón. Que han manipulado y siguen detrás de los padres de los 43. No hay mediación ni convicción nacional posible a menos que se separen los temas, como es el esclarecimiento objetivo y expedito de qué pasó en Nochixtlán; de la revisión fría y jurídica de los procesos a los líderes detenidos; de la deposición inmediata de los bloqueos y actos vandálicos.

Con la reforma educativa, constitucionalmente irreversible, ni un paso atrás. Huir hacia adelante y poner sobre la mesa, ya, la reforma a los planes y Programas de Estudio. Eso se lo agradecería la historia de México a Enrique Peña y a Aurelio Nuño.

valencia.juangabriel@gmail.com