Sin coincidencias

Abusar con moderación

En política no se dan los hechos sin contexto. Cuando era secretario de Gobernación Enrique Olivares Santana, en una conferencia con jóvenes priistas le preguntaron a qué debía el éxito de su trayectoria nacional. El de Aguascalientes, sin responder de manera verbal, se chupó un dedo y lo alzó al aire para indicar que la respuesta estaba en la dirección del viento. Esa anécdota del de Aguascalientes, amigo cercano del mexiquense Carlos Hank González, Atlacomulco, nos trae al punto de hoy. La enseñanza contextual no ha permeado en la élite política actual.

En los últimos meses, algunos analistas, debe decirse muchos de ellos, han insistido en el peculiar estilo de la clase política mexiquense, ahora convertida en élite nacional. Además, de los titulares de dependencias federales, ex funcionarios de primer nivel del entonces gobernador Peña Nieto, no hay una unidad administrativa que no tenga como segundo a un ex funcionario del Estado de México. Esa es una de las fortalezas del Presidente de la República con funcionarios probados. Esa es una de sus grandes, si no es que su mayor debilidad.

En días recientes, el Estado mexicano está implicado en un debate con la ONU sobre si la tortura en México es una práctica generalizada a partir del informe de un argentino de nombre Juan Méndez, quien afirma que después de 14 casos investigados puede concluir que la tortura en México es una práctica generalizada. ¿Cuántos casos metodológicamente investigados son suficientes para llegar a una afirmación concluyente? No lo sé. En vez de discutir, sin embargo, las aseveraciones del relator, el gobierno mexicano debería estar informando sus investigaciones sobre los 14 casos.

La generalización del argentino retrata un problema de inacción del gobierno mexicano.

¿Es generalizada la corrupción en México? Hay imputaciones contra el Presidente de la República, contra el secretario de Hacienda. Hay pruebas sobre el uso indebido de recursos públicos del director general de la Conagua, David Korenfeld. Fue exhibido en medios por la utilización de un helicóptero acompañado de toda la familia, aunque aduzca que era un problema de rodilla. Otro mexiquense. ¿Hasta qué punto es legítimo generalizar respecto de actitudes de ex funcionarios del gobierno mexiquense? —En ese barbarismo de que los naturales de ese estado han sido poco autocríticos—. Si así lo quieren, sea pues.

Lo de David Korenfeld tiene que verse contextual: 259 mil millones de pesos de recorte al Gasto Público en este y en el próximo año; los temas inmobiliarios a mayor nivel que él; la reciprocidad social necesaria en asumir los recortes; su otro compañero de administración mexiquense que adjudica una línea de tren bala y luego la revoca sin explicaciones; el insuficiente crecimiento económico de México; el ánimo de agravio de un amplio segmento de la opinión pública que nada tiene que ver con Iguala. Es la frustración de expectativas en un espacio de opinión pública que influye, aunque el gobierno finja indiferencia desde su desprecio a esa opinión.

¿Cuántos casos más prueban corrupción generalizada? Ruiz Esparza y Korenfeld, por el bien de su empleador, ya deberían haberse ido.

PD.

El ex secretario de Salud de Calderón, ahora candidato del PRI-PVEM-Panal, arranca campaña con misa en Catedral de León. ¿En domingo de Resurrección? Una ofensa del PRI a la Iglesia y del curita que lo autorizó.

 

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