El Quijote Empresarial

No al 16% de IVA en la frontera

No cabe duda que nuestros representantes en la Cámara de Diputados, al parecer no se les da “arrastrar el lápiz”; dicho de otra manera, no se dan su tiempo para hacer consensos con los sectores empresariales, ni con la sociedad, aquella a la cual les deben sus triunfos políticos.

Sin duda alguna este fin de semana y la siguiente son cruciales para la aprobación de la “malquerida” reforma hacendaria; con toda esta propuesta que se nos presentó por parte del Ejecutivo federal, se han revisando por parte de todos los sectores de la sociedad y definitivamente por los empresarios llegando a la conclusión: “mejor déjenme como estoy”. Esta famosa reforma que es impositiva, recaudatoria, desalentadora de empleos, encarece la vida diaria para los millones de mexicanos y algo muy grave NO incentiva la inversión.

Y por si fuera poco, deja las bolsillos quincenales de los trabajadores con menos “Dinero”. Es una reforma que no incentiva al joven emprendedor y futuro empresario y desalienta una mejor educación de parte de los mexicanos que invertimos en un mejor desarrollo para nuestros hijos.

Por otra parte “descobija” a la frontera, pretendiendo homologar el IVA al 16%, incentivando la inversión extranjera y poniendo en juego el “ÉXODO” del sector maquilador hacia otros países. ¿Qué vamos a hacer con más de 2 millones de desempleados a causa de la fuga de empresas? Lo más preocupante de esta iniciativa es que no se corresponde con un plan ambicioso de austeridad gubernamental, de transparencia o de rendición de cuentas a la ciudadanía.

La competitividad se inhibe con medidas que atentan contra la empresa formal como la propuesta de homologar al resto del país la tasa de IVA en frontera norte y sur. En los estados fronterizos de la Unión Americana la tasa de impuestos al consumo es aproximadamente del 8.25%; por ello, si se lleva la mexicana al 16%, dejará a nuestras empresas en total desventaja en relación con las ciudades vecinas de los Estados Unidos.

La estructura que se propone implicaría para algunas empresas: un 30% de ISR a nivel corporativo, más un 10% al momento del pago de dividendos, más el impacto en el ISR de la no deducción total de prestaciones laborales, más el pago de PTU, con lo que alcanzaría una afectación cercana al 50%.

Si queremos ajustar o negociar vamos a dejar a sectores desprotegidos y tampoco se vale; entonces, ¿realmente sí es necesaria una reforma hacendaria? Es una buena pregunta. ¡Y seguimos cabalgando!