Emprendiendo con sentido humano

Emprender… una actitud

Mi hermano es muy bueno, anticipa situaciones que pudieran suceder y actúa formulando planes y acciones para tomar ventaja de oportunidades que ve venir o bien para hacer frente a situaciones que de no atender usualmente generarían fuertes dolores de cabeza; yo no soy emprendedor como él, yo actúo hasta que las oportunidades o amenazas han ocurrido”.

Esta es una conversación común entre dueños de empresa que no se considera a sí misma como emprendedores y un consultor empresarial de PyMEs.

¿Se identifica usted con la persona que hace las afirmaciones que aparecen en el primer párrafo?

Recuerde que emprender es una actitud y que las actitudes se moldean con el tiempo, muchas veces sin darnos cuenta, sin siquiera advertirlo; aún y cuando las actitudes son fundamentales en nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.

Las actitudes se asocian a nuestra forma de pensar y de sentir; se relacionan directamente con el querer hacer. Aún más, es sobre las actitudes que podemos construir aptitudes que nos permitan contar con capacidades para poder hacer.

Al considerar el emprendimiento como una actitud nos abrimos a las posibilidades de desarrollar el querer emprender, el anticipar situaciones positivas y negativas que podrían impactar en nuestra empresa y a realizar planes y acciones que permitan hacer frente a estos eventos.

Cuando exploramos posibilidades de emprender con una actitud positiva es que se hace posible que aún y cuando no sepamos exactamente cómo hacer las cosas -que nos falte la aptitud para desarrollar un comportamiento como el del hermano de la persona de la conversación del primer párrafo de esta participación- buscaremos la manera de desarrollar aquellas habilidades, destrezas y conocimientos que se requieren para emprender con éxito.

Este inicio de año es una buena oportunidad para trabajar  en forma consciente con nuestras actitudes, valorando el contar con actitudes positivas y tomando responsabilidad también de aquellas actitudes que sabemos deberíamos mejorar para obtener mejores resultados de nuestras acciones. Es tiempo de pensar, actuar y conducirnos como el emprendedor que queremos ser; de prepararnos proactivamente -con actitud positiva-  en conocimientos, destrezas o habilidades que nos permitirían mejorar la empresa.