Articulista invitado

La nueva industria petrolera de México

El crecimiento del sector dependerá del desarrollo que alcance el conocimiento en el subsuelo en los próximos meses.


Hoy se licitan cinco contratos de extracción de hidrocarburos en campos descubiertos. (Foto: Claudia Guadarrama)

En lo que va del año, la CNH ha otorgado 22 permisos para realizar estudios de subsuelo


Estamos presenciando los inicios de la nueva industria petrolera mexicana. Hoy miércoles 30 de septiembre, en un evento abierto a los medios de comunicación, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) lleva a cabo la apertura de ofertas económicas de la segunda licitación de la Ronda Uno. En esta ocasión se licitan cinco contratos de extracción de hidrocarburos en campos ya descubiertos en aguas someras de las costas de Tabasco y Campeche.

Estas primeras licitaciones, que sin duda son de la mayor importancia, absorben la atención de los analistas, al punto de nublar la visión de largo plazo de lo que será la nueva industria petrolera mexicana. No obstante, al tiempo que se ejecutan estas primeras licitaciones, también se construye la columna vertebral que dará forma y funcionamiento a la industria petrolera del país en los años por venir.

La piedra angular que permitirá el crecimiento de nuestra industria petrolera es el desarrollo del conocimiento del subsuelo.

La industria de exploración y extracción de hidrocarburos se caracteriza por su elevado riesgo. Más allá de la volatilidad de los precios del crudo, el riesgo fundamental de la industria depende de la información y conocimiento que se tiene del subsuelo.

La industria invierte en información y conocimiento del subsuelo de manera gradual y con visión de largo plazo. Años antes de que una empresa pueda tomar la decisión de perforar un pozo exploratorio; antes incluso de que se pueda pensar en una licitación de contratos de
exploración de hidrocarburos, la industria petrolera tuvo que haber invertido decenas de millones de dólares en estudios de exploración superficial, a efecto de identificar las áreas con mayor probabilidad de contener un yacimiento de hidrocarburos (principalmente a través de sísmica, gravimetría y magnetometría, entre otros tipos de tecnología).

En México, el Congreso de la Unión otorgó a la CNH la responsabilidad de desarrollar y administrar el conocimiento del subsuelo del país en relación con la industria petrolera. Para estos efectos la ley mandata a la CNH crear un acervo de información y conocimiento denominado Centro Nacional de Información de Hidrocarburos. Este centro ya alberga buena parte de la información acumulada por Pemex en el pasado, además de que recibirá también la nueva información que están generando las empresas nacionales y extranjeras que llevan a cabo nuevos estudios de exploración superficial.

En lo que va del año, la CNH ha otorgado 22 permisos a empresas de servicios para realizar estudios del subsuelo en distintas cuencas petroleras del país. Conforme a la regulación emitida, la CNH no otorga áreas de estudio de manera exclusiva, sino que múltiples empresas pueden estudiar una misma área geográfica; además de que una compañía puede obtener más de un permiso para llevar a cabo estudios en distintas zonas del país. Los 22 permisos se han otorgado a 11 empresas de exploración superficial.

Las empresas de exploración superficial tienen la libertad de elegir las áreas geográficas a estudiar, siempre que no se trate de una zona ambiental protegida. Es así que, a través de los permisos solicitados, las empresas revelan sus expectativas sobre las áreas con mayor potencial petrolero en el país.

En la CNH nos dimos a la tarea de integrar en un solo mapa todos los proyectos de exploración superficial de estudios sísmicos para los cuales se han otorgado permisos. Las empresas de exploración superficial proporcionan a la CNH el detalle de los estudios a realizar, junto con las coordenadas geográficas de los mismos.

La sobreposición de todos los estudios sísmicos programados permite determinar la inversión en exploración superficial por cada unidad de espacio geográfico, determinada como un bloque de 80 kilómetros cuadrados, aproximadamente. El mapa que resulta de esta sobreposición muestra la densidad económica de la inversión esperada en exploración superficial con base en los permisos otorgados por la CNH. En otras palabras, el mapa muestra la mejor expectativa de la industria sobre las áreas petroleras.

A través de mapas como éste, podemos ya tener las primeras representaciones gráficas del futuro de la actividad petrolera en el Golfo de México. Es una primera ventana al futuro de la nueva industria petrolera mexicana.
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Presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos