Opinión

Y seguimos avanzado para lograr un México en Paz

A través de los grupos delincuenciales conocidos como la Familia Michoacana y después con los llamados Caballeros Templarios, se vulneró el Estado de Derecho de la sociedad michoacana y se sometió a todos a las leyes que estos grupos delincuenciales dictaban.

Siguiendo el relato del presidente Enrique Peña, eran las cuatro de la mañana cuando sonó su teléfono celular y al contestarlo, escucho del otro lado de la línea el Secretario de Gobierno Miguel Ángel Osorio Chong, quien le daba la noticia de que se había logrado la captura de Servando Gómez Martínez, alías “La Tuta”, el delincuente más buscado de estos días en nuestro país.

Después del sobresalto el presidente Peña le dijo, “Miguel si me despiertas a estas horas para darme este tipo de noticias hazlo cuantas veces sea necesario”. Y no es para menos el comentario, La Tuta representa a uno de los últimos líderes que fueron capaces de aterrorizar a toda una entidad federativa, Michoacán, cooptando todos los niveles de gobierno.

A través de los grupos delincuenciales conocidos como la Familia Michoacana y después con los llamados Caballeros Templarios, se vulneró el Estado de Derecho de la sociedad michoacana y se sometió a todos a las leyes que estos grupos delincuenciales dictaban, a tal grado que se descubrió que los Caballeros Templarios tenían códigos de actuación para sus miembros y para la sociedad. Luego de la ola de violencia que se desató en Michoacán tras el surgimiento de grupos de autodefensa integrados por productores agrícolas, quienes estaban cansados del sometimiento, las extorsiones y secuestros perpetrados por Los Caballeros Templarios, se decidió implementar una estrategia de apoyo a la entidad en coordinación con el Gobierno del Estado.

A principios de enero del 2014 el presidente Peña nombró a Alfredo Castillo Comisionado Federal en Michoacán, con la encomienda de contener a los grupos delictivos y al movimiento de autodefensas formado para enfrentar a los criminales. Sin importar colores partidistas el Comisionado desarrolló su tarea en coordinación con los diferentes órdenes de gobierno y dejó en claro que la estrategia federal no admitiría impunidad de ningún grupo político vinculado a la delincuencia, esto fue a tal grado que hoy uno de los hijos del ex gobernador Fausto Vallejo sigue un proceso por posibles vínculos con La Tuta.

A poco más de un año de la implementación de esta estrategia impulsada por el Gobierno Federal es claro que los objetivos se han cumplido; el primero de estos logros es el debilitamiento innegable del grupo delictivo Los Caballeros Templarios, cuya estructura está prácticamente desmantelada; el segundo es que las autoridades han conseguido la transición de manera pacífica de los grupos de autodefensa a cuerpos de policía rural; y el tercero se observa en la ciudadanía que vuelve a retomar sus actividades cotidianas. Y hoy con la detención de La Tuta podemos decir que se corona la Estrategia Federal para la seguridad en Michoacán y se da el paso más importante para lograr la estabilidad social y recuperar el Estado de Derecho perdido ya que se logra la desarticulación de los Caballeros Templarios.

Hay mucho por hacer aún en nuestro país en la materia pero, debemos reconocer las fuerzas de seguridad del país: Ejército Mexicano, Marina, Procuraduría General de la República, Policía Federal y al Centro de Investigación y Seguridad Nacional; son instituciones del Estado mexicano que trabajan en una estrecha y amplia coordinación, y cuyos esfuerzos han permitido la detención de delincuentes de alta peligrosidad. Esto ha permitido reforzar la fortaleza de las instituciones de gobierno y ha dado certeza a la sociedad de que estamos avanzando y se sigue trabajando para lograr el México de paz y de seguridad que toda la sociedad mexicana queremos.