Opinión

La reforma financiera, un paso más

Las iniciativas fueron analizadas y enriquecidas durante el proceso legislativo para alcanzar cuatro objetivos fundamentales: impulsar la Banca de Desarrollo, mejorar la certeza jurídica de la actividad de los agentes privados del sector financiero, incrementar la competencia en el sector financiero y fortalecer la solidez del sector

Dentro del paquete de reformas que fueron aprobadas el año pasado, una de las más interesantes por el impacto inminente que deberán tener las medidas a implementar, sin duda resulta, la que en materia financiera se concretó recientemente. El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, afirmó el viernes pasado que a partir de 2014 México contará con un sistema financiero que además de ser más sólido y robusto, hará del crédito responsable un verdadero motor del crecimiento.

Durante el acto, en el que firmó el decreto por el cual se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones en materia financiera y se expide la Ley para Regular las Agrupaciones Financieras, aseguró que la Reforma "posibilitará un mayor nivel de crédito entre los mexicanos y ello tendrá impacto en el crecimiento de nuestra economía".

Y realmente los mexicanos emprendedores están ansiosos de escuchar este tipo de mensajes. No hay que olvidar que el llamado que ha hecho este gobierno, en el sentido de ser más productivo, encontrará respuesta en la medida que también se vayan creando condiciones adecuadas para transformar el escenario de poco crecimiento económico, que ha caracterizado a nuestro país en los últimos lustros. Y es en verdad lamentable que el talento, el dinamismo y la innovación que existe entre los mexicanos, en muchos de los casos –por no decir en la mayoría– no encuentran la forma de ser respaldado, trátese de una empresa o un proyecto productivo. El escaso crédito detiene y contiene la posibilidad de un verdadero desarrollo regional, por lo que se convierte en una constante la falta de oportunidades para los que le apuestan al emprendedurismo, cayendo rápidamente en el desaliento.

El micro o mediano empresario mexicano es el ejemplo clásico, de donde debe radicarse el recurso para incentivar la cadena productiva. Aquel que genera de uno a cien empleos (por mencionar un número), que mueve la economía local, que compra a los productores regionales, que paga impuestos y da prestaciones a sus empleados. Ese mexicano que arriesga su capital y el de su familia, con tal de mantener una empresa –en ocasiones contra viento y marea- que afronta la inseguridad, en fin, que en verdad entiende el concepto de buscar la productividad, será el más beneficiado cuando se reestructure el sector financiero y ofrezca más opciones de crédito, convirtiéndolo entonces en un verdadero factor de cambio.

Para lograr que a mediano plazo se genere un mayor crecimiento económico es indudable que el financiamiento que ofrecerá el sector bancario se transforme en un importante agente catalizador para tal fin. Al promover el crédito, será también posible aumentar y democratizar la productividad, facilitando que los emprendedores tengan los recursos necesarios para hacer realidad sus proyectos productivos, con más crédito y más barato. Las micro, pequeñas y medianas empresas del país, tendrán un insumo esencial para modernizarse, crecer y generar empleos para los mexicanos.

La reforma financiera permitirá aprovechar mejor las condiciones económicas favorables que existen para el año 2014, y con ello, lograr un mayor crecimiento económico.

Se enfatiza que las iniciativas aprobadas fueron analizadas y enriquecidas durante el proceso legislativo, dando como resultado un marco jurídico innovador para alcanzar cuatro objetivos fundamentales: Primero, impulsar la Banca de Desarrollo, con lo cual la reforma recupera el mandato de las instituciones financieras del estado mexicano de promover el crecimiento al crear mayores oportunidades de desarrollo en sectores económicos estratégicos. Segundo, mejorar la certeza jurídica de la actividad de los agentes privados del sector financiero, a fin de que haya más crédito y éste sea más barato. Tercero, incrementar la competencia en el sector financiero. Con esta reforma, se establece un marco jurídico que promueve la competencia, multiplicando y mejorando las opciones de crédito para los mexicanos. El cuarto objetivo, es fortalecer la solidez del sector financiero, ya que se ha elevado a rango de ley diversas medidas encaminadas a la regulación, coordinación y sano desarrollo del sector.

Así, en el año de la implementación de las reformas, se da un paso más.