Opinión

Una mirada a Brasil

Inicia junio y con esto se da paso a un espectáculo de carácter universal, el Campeonato Mundial de Futbol, propiedad de una de las mayores trasnacionales del planeta, es decir la FIFA, organismo que ha transformado el deporte favorito en el mundo, en uno de los mayores negocios de la historia humana. Resulta que el crecimiento del futbol como la mayor distracción, lo que aplica a todos los rincones del mundo, ha ido aparejada de una muy bien calculada estrategia de mercadotecnia. En fin, la belleza de este deporte va de la mano de su rentabilidad económica.

Muy significativo es que el próximo Mundial se juegue en Brasil, en donde el futbol es como una religión, pero contradictoriamente, en lugar de que sea un evento que una a los brasileños, el Mundial se desarrollará en un ambiente muy turbulento, derivado de las series de inconformidades que el pueblo ha venido realizando por los gastos multimillonarios que el gobierno de la Presidente Dilma Rouseff ha invertido para la organización del certamen, con lo cual –expresan los manifestantes- se ha descuidado las áreas de desarrollo nacional. Es paradójico ver a los brasileños manifestarse en contra del Mundial, pero no del futbol. Otro factor extra deportivo que hace más interesante esta Copa, es el hecho de que la Presidenta Rousseff se “juega” su futuro político en las próximas elecciones de octubre, en donde participará por su reelección. A pesar de tener todavía una amplia ventaja, las constantes críticas a su mandato, precisamente por los gastos excesivos en la organización mundialista y el crecimiento de las inconformidades, se ha reflejado en un aumento de la intención de voto de sus más cercanos contrincantes. Hay que recordar que el ganador de la elección presidencial del 5 de octubre, necesita obtener el 50% de los votos más uno para evitar una segunda vuelta. De la misma forma, la plataforma política de Rouseff se fundamente en una coalición de partidos muy frágil y volátil, que ante el crecimiento de la anti popularidad oficial pudieran abandonarla. Y claro que en la tierra de los pentacampeones, irán por su sexto mundial, no por deseo sino como obligación. Esto hace una combinación muy interesante que podría resumirse en que el futuro de Brasil y Rousseff pasará por los pies de Neymar.

En general, el futbol ha dejado de ser un simple deporte para convertirse en un fenómeno sociológico. Lo mismo ha llegado a ocasionar guerras entre países, que ha sido motivo de treguas para jugarlo. Es actualmente el deporte que tiene la mayor participación de países y se calcula en miles de millones los que lo seguirán en sus pantallas. A lo largo de la historia hay ejemplos claros de la importancia que tiene el fut bol como deporte universal. Y el celebrar un Mundial cada cuatro año es el evento deportivo –junto con las Olimpiadas- más visto, comentado, discutido y analizado en prácticamente todas las naciones de este planeta. Por eso mucho dicen que el mes en que se celebra es el tiempo de recreo para los terrícolas, universalmente hablando.

¿Y nosotros los mexicanos? ¿Qué podemos esperar de nuestra selección? Pues nacionalistamente esperaríamos lo mejor, aunque reconoce la mayor parte de los aficionados que hay pocos motivos para ser muy optimistas. Por eso es importante el mensaje que el Presidente Peña Nieto diera a los muchachos del” Piojo” Herrera, al momento de abanderarlos, recordándoles el compromiso que tienen al representar a su nación. Pues vamos a disfrutar –o sufrir- sus tres partidos y esperar a que se acomoden las cosas para pasar a la siguiente ronda. Y que el carisma y coraje saque adelante a un equipo carente de grandes figuras internacionales, en donde nuestro mejor jugador se negó a portar la camiseta nacional.

Mientras en México nos preparamos para ocupar la butaca de espectador, ya lo dijera Emilio Gamboa: “el Mundial no puede detener a la República”. En junio se deberán desarrollar los trabajos legislativos necesarios para la aprobación de las leyes secundarias en materia energética, que tienen carácter urgente, porque como lo expresó el Presidente Peña Nieto, para estar acorde al lenguaje del momento: “es prioritario tener una cancha pareja y justa para todos los inversionistas”. No cabe duda que el Mundial cambia el temperamento y en México queremos que nos vaya bien….en todo.