Opinión

En la lucha contra la pobreza urbana

La multiplicación de la pobreza urbana fue acompañada con otros efectos como el crecimiento irregular de las zonas habitadas, predios fraccionados irregularmente y sin servicios básicos, desintegración social, vicios, desempleo, inseguridad y violencia.

La secretaria Rosario Robles lo ha venido expresando en diversos foros: la actual política social que viene desplegando nuestro gobierno está poniendo énfasis en el diseño de políticas públicas que permitan dar batalla a un enemigo que ha ido creciendo en las últimas décadas: la pobreza urbana.

La pobreza que tiene mil rostros y que se refleja en el padre de familia desempleado y ya en edad madura, la madre soltera con varios hijos y que no puede pagar la renta, el matrimonio joven que no encuentra empleo, en fin, rostros tristes ante una urbe que no ofrece oportunidades y que sólo se convierte en un imán para familias que emigran del campo, pensando que van encontrar un mejor destino.

Faltan estrategias adecuadas para ubicar la población en pobreza extrema en las grandes urbes


El crecimiento urbano de México ha sido constante desde los años cincuenta, la tasa poblacional ha ido en aumento mientras que en las zonas rurales vemos un estancamiento e incluso ha decrecido. Pero irónicamente, la mayor parte de los programas sociales encaminados a ayudar a las personas en pobreza, han sido diseñados para atender a quienes se encuentran en zonas rurales.

Estas contradicciones se reflejan en que en la actualidad la oferta programática del gobierno de la República y entidades e incluso municipios se dirigen a atender causas y efectos de la pobreza con estas características. Y la pobreza de las ciudades no fue atendida en su momento. Hoy se desborda, a causa de la caída productiva del campo y el fuerte fenómeno de la migración rural, de esta manera muchas familias que eran pobres en el campo se trasladaron a las ciudades sólo para profundizar en esa pobreza y crear generaciones condenadas a la misma situación.

La multiplicación de la pobreza urbana fue acompañada con otros efectos como el crecimiento irregular de las zonas habitadas, predios fraccionados irregularmente y sin servicios básicos, desintegración social, vicios, desempleo, inseguridad y violencia. Mucho de lo que hoy padece nuestro país en estos temas se fraguó en este proceso, en el cual faltó visión para ser atendido, por lo que se enquistó en nuestras ciudades un mal que extendió sus tentáculos hasta aprisionar a millones de mexicanos, creando círculos intergeneracionales de pobreza.

Faltan programas para buscar la forma de ir eliminando de raíz la problemática. Faltan estrategias adecuadas para ubicar la población en pobreza extrema en las grandes urbes. Se deberá incrementar el componente productivo de la oferta y buscar la integralidad de las acciones.

En fin, si de por sí la atención del problema de la pobreza en general es un reto mayúsculo, en las zonas urbanas representa aún más complejidad. Hoy por hoy el gobierno de la República y en especial la Sedesol pondrá mayor ahínco en impactar en las zonas urbanas, que además tiene la gran agravante que del éxito o fracaso que de las nuevas estrategias de intervención, depende no sólo el mejoramiento económico o material de las familias, sino además el reconstruir un tejido social muy dañado por los factores antes explicados.

De ahí que el constante llamado realizado por el Coneval para efecto de que se atendiera la pobreza urbana, fue entendido por el presidente Enrique Peña Nieto y la secretaria Robles, así junto con el Programa de Prevención del Delito liderado por la Secretaría de Gobernación, buscan estrategias integrales para disminuir en, por lo menos, de los 100 municipios más riesgosos, los altos índices de inseguridad. En estos se identifican polígonos y se ejecutarán acciones conjuntas de los tres órdenes de gobierno, haciendo converger objetivos tanto de la lucha contra el hambre y la pobreza con los de mejorar la seguridad.

Pero es evidente que si la pobreza del campo es atendida con programas dirigidos a impulsar su productividad, en la ciudad obedece a otra lógica y sólo se irá resolviendo definitivamente en la medida que haya un crecimiento económico del país, de otra forma sólo se podrá ir contendiendo sus efectos. Gran reto se tiene enfrente.