Opinión

Menos informalidad y más crecimiento incluyente: nueva estrategia de gobierno

Si bien para algunos la informalidad es un mal necesario es claro que ésta no representa una opción de desarrollo, es más, podemos decir que se ha vuelto una condición de subsistencia ya que diferentes estudios muestran que las entidades más pobres son las que tienen más trabajadores en esta condición.

Uno de los problemas sociales más importantes en toda Latinoamérica es el de la informalidad. México a pesar de su gran riqueza en insumos productivos es uno de los países donde este flagelo se presenta de forma cotidiana, de hecho para tener una idea del tamaño de este fenómeno baste decir que el INEGI reporta que más de 28 millones de personas se encuentran trabajando de manera informal en el país; hablamos de cerca de 58 por ciento de nuestra Población Económicamente Activa (PEA) en esta condición.

Si bien para algunos la informalidad es un mal necesario es claro que ésta no representa una opción de desarrollo para nadie, es más, podemos decir que se ha vuelto una condición de subsistencia ya que diferentes estudios muestran que las entidades más pobres son las que tienen los más grandes grupos de trabajadores en la informalidad.

Esto es entendible por una sencilla razón, la informalidad merma la productividad de las economías y desincentiva las inversiones en el sector formal ya que éste no cuenta con un mercado ni capital humano para desarrollarse.

La importancia de la productividad en cualquier economía es que a través de ésta el mercado retribuye en salario el trabajo, así a mayor productividad se esperan mejores salarios.

Ante este panorama la instrucción del señor presidente, Enrique Peña Nieto, desde que asumió el gobierno de la República fue que hubiera un atrevimiento por parte de los actores involucrados en el tema para encontrar una solución innovadora al problema de la informalidad.

Así esta semana fue anunciada por el secretario de Hacienda de nuestro país, Luis Videgaray Caso, una estrategia que busca cambiar el rostro de la informalidad. “Crezcamos Juntos” retoma la instrucción del señor presidente y a través de tres ejes, que a continuación comentaremos, busca recuperar el valor de la formalidad, la formalidad vista como un valor social que implica legalidad, oportunidad y por su puesto lo más importante un crecimiento con inclusión social.

El primer eje de esta estrategia es el combate integral a la informalidad a través de la generación de incentivos por parte de todos los actores sociales y desde la esfera de lo público y lo privado; un ejemplo de esto es la firma del decreto para modificar el nuevo Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) para mejorar las condiciones de los nuevos pequeños contribuyentes.

El segundo eje, innovar contra la informalidad, busca generar propuestas que permitan mecanismos eficientes y eficaces para atraer a las personas de la informalidad a la formalidad; como ejemplo podemos destacar el régimen de incorporación a la seguridad social que surgió como decreto presidencial en abril del año pasado.

Y el tercer eje tiene que ver con una buena comunicación a todos los niveles donde la gente que hoy está en la informalidad conozca los beneficios de cambiar a la formalidad, entienda los mecanismos y acceda a asesoría para lograr dicho cambio. El impulso a esta nueva estrategia deja en claro que el Gobierno del Presidente Peña Nieto está comprometido con el cumplimiento de los compromisos adquiridos ante la sociedad. El crecimiento de un mercado interno y de la productividad, con su consecuente mejora en el ingreso, será un resultado transversal al de la mejora de las condiciones sociales que se ofertan con el cambio de la informalidad al sector económico formal. Hoy podemos decir con orgullo que México empieza el camino para dejar atrás, en todos los sentidos, su condición de informalidad y da paso a la formalidad incluyente.