Opinión

Las Rondas y la acelerada implementación de la Reforma Energética

La estrategia planteada por el Gobierno de la República para el inicio acelerado de la implementación de la Reforma Energética siempre consideró proteger a Pemex y nunca puso en juego su desarrollo.

Hace apenas unos días que se aprobaron las leyes secundarías de la reforma energética y de manera inmediata el presidente de la República, Enrique Peña Nieto,  lanzó diez acciones para que iniciara su operación.

En dichas actividades a realizar se establece, por un lado, la creación de los organismos que regularán parte de la operación de esta gran reforma y por otro, a través de lo que se ha llamado como “rondas”, se detallan los campos de actuación de Petróleos Mexicanos (Pemex) así como de las empresas que entrarán a operación en el sector.

De gran importancia resultan estas últimas toda vez que es aquí donde se espera que las empresas privadas puedan interactuar con Pemex en la explotación de los hidrocarburos, por lo que es importante conocer más a fondo qué son y qué atribuciones marcan.

La primera de estas rondas es la llamada “Ronda Cero”, que es un proceso en el cual se le da a Pemex la primera asignación para que elija cuáles son los campos tanto de exploración como de explotación en los cuales quiere entrar, antes de que entre la iniciativa privada, es decir con esta medida el Gobierno de la República asegura que Pemex mantendrá su operación por un periodo de 20 años aproximadamente con una producción de 2.5 millones de barriles diarios.

Sin duda para nosotros esto debe ser la muestra más clara de que nuestra gran industria petrolera no está en venta, sino por el contrario se ha hecho justicia al dejar que esta tenga el 100 por ciento de las reservas de más fácil explotación así como asegurar más del 60 por ciento de los recursos prospectivos.

En pocas palabras esta Ronda Cero es dejarle a Pemex que escoja qué y  en dónde, en base a sus capacidades, puede seguir operando con rentabilidad. La segunda, denominada “Ronda Uno”,  es la que estará licitando distintos proyectos en los próximos meses y en la cual se adjudicarán, aproximadamente, 109 bloques de contratos de exploración y extracción de hidrocarburos que serán para las empresas privadas ya sean nacionales o extranjeras.

Estos incluyen aguas profundas del Golfo de México y el proyecto de Chicontepec; además de 60 campos para extracción, que requerirán inversiones promedio de 8,525 millones de dólares anuales.

Y la última, “Ronda 0.5”, es en donde se espera que Pemex pueda generar esquemas público-privados para operar algunos proyectos en los cuales su tecnología y capacidad no es la adecuada.

La nueva empresa productiva ha identificado, entre los campos que se le han asignado, diez oportunidades de asociación estratégica a consolidar en el corto plazo, en un lapso de 13 meses que comenzará en noviembre de este año y se espera, una inversión de más de 32 mil millones de dólares.

Es claro, con la operación de las rondas, que la estrategia planteada por el Gobierno de la República para el inicio acelerado de la implementación de la reforma energética siempre consideró proteger a Petróleos Mexicanos y nunca puso en juego su desarrollo, muy al contrario hizo lo necesario para que ésta tomara las ventajas que considerara necesarias para cumplir el objetivo de ser una empresa productiva.

El compromiso del presidente de la República es con México y todos los mexicanos, así lo dejan en claro las rondas diseñadas para el inicio de operación de esta histórica reforma energética.