Opinión

Las Reformas Estructurales y sus Beneficios Sociales

Se generaron un grupo de reformas que pretenden en el mediano plazo lograr que México sea un actor económico preponderante en este escenario global y si bien, hubo ruido acerca de estas reformas por su dimensión, lo que no se observó es que estas entrelazan perfectamente la política de crecimiento con la política social.

México es un país que se ha caracterizado por adaptarse rápidamente a los entornos internacionales y a las necesidades que estos generan. A lo menos desde fines de la Revolución Mexicana, las instituciones del Estado han buscado el desarrollo social a base de las tendencias que distintas formas de gobierno han marcado.

Así podemos identificar etapas en nuestro desarrollo, como el llamado desarrollo estabilizador, con una carga fuerte de lo que se conoce como el Estado Benefactor; tenemos también la etapa del populismo igual con una fuerte presencia del Estado; y finalmente desde hace algunos años estamos inmersos en un periodo de políticas neoliberales que se han encumbrado con el fenómeno de la globalización.

La transición entre la primera y la segunda etapa no fue complicada, las instituciones sociales servían a ambos fines y vivíamos un proceso acelerado de crecimiento económico y poblacional. Pero la transición a la última etapa, de los 80´s a inicios de los 90´s,  estuvo antecedida de periodos continuos de crisis que dejaron a mucha gente en situación de pobreza y sin oportunidad de ser incluidos socialmente.

Las capacidades del Estado para atender estos crecientes grupos de población fueron insuficientes y por tanto las políticas se concentraron en atacar estos problemas, relegando a un futuro cambios institucionales que eran necesarios para atacar eficazmente las necesidades sociales.

Después de poco más de dos décadas de programas de atención social que han sido valiosos y han ayudado a atender la pobreza, se entendió que era necesaria una transformación de algunos sectores del Estado para poder generar una verdadera sociedad incluyente. 

Se generaron un grupo de reformas que pretenden en el mediano plazo lograr que México sea un actor económico preponderante en este escenario global y si bien, hubo ruido acerca de estas reformas por su dimensión lo que no se observó en su momento es que estas entrelazan perfectamente la política de crecimiento con la política social. Es decir, si bien apuntan a un referente sectorial macro que muchas veces no derrama bienestar social directo, estas reformas tienen la bondad, la mayoría, de traducir esos esfuerzos en beneficios tangibles para las personas. De hecho, muchos de nosotros ya hemos visto estos beneficios en la disminución de costos de bienes y servicios pero, quizá lo más interesante de esto es que, estas reformas están mejorando también la inclusión social, no sólo los precios.

Como lo señalara recientemente la Titular de la Sedesol, Mtra. Rosario Robles Berlanga, “…fortalecer la competitividad, crear nuevas instituciones en materia de telecomunicaciones; reducir tarifas de telefonía; garantizar la accesibilidad a las personas con discapacidad; brindar acceso gratuito a internet en espacios públicos y trazarse la meta de repartir diez millones de televisores en hogares con pobreza, no son beneficios para un reducido número de personas ni darle a quien ya tiene, sino establecer y trabajar en una lógica de inclusión”.

Si entendemos que la inclusión social es un proceso que asegura que aquellos en riesgo de pobreza y exclusión social, tengan las oportunidades y recursos necesarios para participar completamente en la vida económica, social y cultural disfrutando un nivel de vida y bienestar que se considere normal en la sociedad en la que ellos viven; las reformas estructurales planteadas por el gobierno de la República demuestran, con hechos, que están alineadas a lograrla. Tal parece que, a través de ellas, se han sentado las bases para rearticular el crecimiento de la economía con el desarrollo social ya que, la prosperidad económica no está divorciada del bienestar de las personas en pobreza sino, por el contrario, tiene como uno de sus objetivos eliminar las grandes barreras de desigualdad que benefician a pocos a costa de muchos.

Las reformas están moviendo a México con beneficios sociales para todos los mexicanos.