Opinión

Rápido aumento al Salario Mínimo: ¿demagogia o verdad?

Aumentar el SM de forma inmediata haría, solo por mencionar algunos ejemplos, que en automático los montos de pago de los créditos del INFONAVIT aumentaran en la misma proporción que el salario; se elevará el costo de infracciones y multas; subieran los precios de los bienes de la canasta básica.

Hace unos días que observamos dos propuestas para aumentar los montos de lo que conocemos como Salario Mínimo (SM) en nuestro país. Incluso se ha hablado de una consulta nacional que quizá no tenga sentido ya que, la lógica indica que todos queremos tener mejores ingresos.

La demanda sin duda es entendible y el tema debe ser abierto porque, con la aprobación de las reformas que el gobierno de la República ha impulsado, se espera que nuestro país aumente su productividad y por tanto su base monetaria que es el motor del desarrollo en cualquier parte del mundo. Ambas condiciones son necesarias para mejorar los salarios de todos los mexicanos y debemos estar conscientes que sin ellas, el tomar como estandarte una medida popular puede acarrear graves problemas no sólo a nuestra economía sino, en el corto plazo, a quienes se pretende beneficiar con esta medida que suena a demagogia.

Aumentar el SM de forma inmediata haría, solo por mencionar algunos ejemplos, que en automático los montos de pago de los créditos del INFONAVIT aumentaran en la misma proporción que el salario; se elevará el costo de infracciones y multas; subieran los precios de los bienes de la canasta básica; de los servicios que recibimos de nuestros gobiernos, etc.

Y esto porque debemos entender que los SM son la base de cotización de los bienes del gobierno. Pero además debemos pensar en todos los bienes producidos por el sector privado, que tendrían que ajustar sus costos por el aumento del salario.

En resumen tendríamos una inflación que al final podría disminuir en mucho el poder de consumo de las personas a las que esperamos beneficiar con esta medida, que entendemos es justa pero no de la forma en que se plantea llevar a cabo.

Como dice la sabiduría popular, “del dicho al hecho hay un trecho”, y precisamente es ese trecho en el que debemos avanzar para poder mejorar los salarios en México pero no será de un día para otro.

Hoy podemos decir que el gobierno de la República ha avanzado en el camino a través de las reformas recientemente aprobadas, ya que se espera que México aumente su productividad, es decir haga más con menos, en todos los sectores que componen la economía del país; espera también que con las reformas aprobadas se generen mercados internos que permitan círculos virtuosos en diferentes niveles regionales que hoy no pueden insertarse a la economía formal; y espera recabar una base económica sólida que permita sustentar un crecimiento sostenido.

Debemos trabajar, y pronto, en la desincorporación del SM como referencia de muchas actividades en las que está inserto, a lo menos eso muestra la experiencia de algunos países de Latinoamérica, para hacer una propuesta de aumento gradual que en verdad mejore el poder adquisitivo y no sea un espejismo.

El presidente Enrique Peña Nieto ha demostrado que la voluntad política para impulsar los cambios de fondo que requiere nuestro país se puede lograr, pero que no es algo que necesariamente en el corto plazo va a generar los cambios esperados. Es más que entendible la demanda de mejora de la base salarial pero debemos asegurar el piso que soportará los cambios que se requieren para generarla.

Estamos seguros que ese trecho, a través de las reformas del gobierno de la República, lo tenemos muy avanzado; con prudencia podemos iniciar las acciones, que sin poner en riesgo a los más necesitados, generen gradualmente la productividad y consecuente mejora de salarios que demandamos todos los mexicanos.