Opinión

Protección Social con enfoque intersectorial

La oportunidad de empleo es el medio a través del cual las personas encuentran un crecimiento pleno y acceden a la mayoría de los satisfactores que vivir en sociedad les demanda, es decir, a grosso modo, el intercambio entre trabajo y la retribución al mismo tiempo les permite acceder al mercado.

Una de las más grandes preocupaciones de cualquier país es la generación de empleos, buenos empleos, para sus habitantes ya que sin estos no podemos hablar de un desarrollo social óptimo. La oportunidad de empleo es el medio a través del cual las personas encuentran un crecimiento pleno y acceden a la mayoría de los satisfactores que vivir en sociedad les demanda, es decir, a grosso modo, el intercambio entre trabajo y la retribución al mismo tiempo les permite acceder al mercado. Si bien la tasa de desempleo ha disminuido para Latinoamérica y hoy se sitúa en 6 puntos porcentuales, aproximadamente, aún es necesario generar aproximadamente 45 millones de empleos en la región, de acuerdo a la Organización Internacional para el Trabajo (OIT), para incidir en los más de 167 millones de pobres que tenemos. La tarea no es menor y desde el año 2010 opera un grupo latinoamericano liderado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Red Interamericana de Protección Social (Ripso), que ha logrado un auténtico diálogo intersectorial entre autoridades laborales y de desarrollo social de toda América Latina.

Este año nuestro país es la sede para realizar los trabajos de este grupo a través del evento denominado “Taller intersectorial sobre protección social y empleo”, que busca analizar las innovaciones y avances del enfoque intersectorial para abordar la protección social y la generación de empleo, a través de programas dirigidos a las poblaciones más vulnerables. La importancia de este evento para México no sólo radica en que estamos retomando el papel de actor primario en la región, sino que además nos permite mostrar la estrategia seguida por el Gobierno de la República para hacer frente a estos problemas y que se ha basado en la coordinación intersectorial. La Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNCH), Prospera y las acciones encaminadas a incentivar el empleo formal, son buenos ejemplos de esta coordinación que ha encabezado el Presidente Enrique Peña Nieto. La CNCH vincula 73 programas federales de 16 secretarías de estado y tres entidades; Prospera al cambiar a una visión productiva, trabaja de manera coordinada, por ejemplo, con Sagarpa para apoyar la parte productiva y con Nafin para los servicios financieros de sus derechohabientes; y en el tema de incentivos al empleo formal concurren SHCP con incentivos fiscales, STPS con programas de empleo, por mencionar algunas. Como podemos observar el Gobierno de la República ha generado políticas innovadoras que basadas en la coordinación interinstitucional buscan mejorar las condiciones sociales en nuestro país. La CNCH atiende a más de la mitad de la población objetivo que se planteó; el empleo informal por primera vez, en muchos años, tiene un punto de inflexión hacía abajo; y Prospera está iniciando y cuenta con el aval del Banco Mundial. Estamos seguros que a pesar del escenario complicado que dibuja hoy el sistema económico, la política trazada es la correcta ya que los resultados iniciales así lo muestran, nuestro país avanza en favor de los que menos tienen.