Opinión

Perspectivas

Es increíble que mientras en el extranjero se ve a México con bastante optimismo, los mexicanos no compartimos ese entusiasmo. Razones sobran, motivos no faltan, pero eso hace urgente que Enrique Peña Nieto y su gobierno apriete el paso, redoblando esfuerzos para desarrollar una administración de logros palpables para que los cambios alcanzados signifiquen algo. Es indudable que esta gran verdad sitúa a México en una gran encrucijada decisiva y solo con valentía, unidad e inteligencia, este país verá remontar estadísticas y datos que a veces resultan desalentadores y aún más porque atrás de estos existen personas de carne y hueso

Contradictorio resulta el escenario vivido esta semana debido a dos noticias que nos ubican en la realidad mexicana. Por un lado, la agencia calificadora de riesgos Moodys, eleva el índice de la calificación de la deuda soberana de nuestro país a A3, lo que significa que esta consultora considera que las condiciones económicas de nuestro país denotan una mejoría orientada a una mayor estabilidad y por lo tanto menos riesgos para los inversionistas. Es muy alentadora esta mejoría en la calificación que indudablemente es resultado del proceso reformador vivido en el 2013. Ahora bien, esto no es gratuito e incondicional.

Mantener esta calificación –que solo nuestro país y Chile la ostentan en Latinoamérica- implica que se tenga un crecimiento sostenido de por lo menos el 4% y una pronta activación de la inyección de recursos provenientes de la Reforma energética, específicamente en el Fondo Petrolero que se instrumentará. Pero en fin, por lo pronto la perspectiva de la reactivación del "Mexican Moment" se consolida con estos importantes mensajes que indudablemente hacen que la vista de los capitales extranjeros voltee a nuestro territorio. Como dato interesante, esta calificación mejora a la de Brasil, aunque sigue debajo de otras economías emergentes.

Pero por otra parte, también está semana que terminó, el INEGI dio a conocer el resultado de su encuesta sobre la confianza del consumidor, misma que resultó francamente decepcionante al retroceder 15 puntos porcentuales con respecto a la última medición. ¿Qué significa esto? El índice de confianza es un indicador económico que mide precisamente la confianza del público sobre la economía. Esto redunda que a mayor confianza, el mexicano comprará más y consumirá más productos, lo que lleva a una expansión de la economía. En sentido contrario, a mayor desconfianzadel consumidor, se inhibe de gastar y prefiere ahorrar su dinero ocasionando el efecto de contracción de la economía. Expansión y contracción son las dos caras de una misma moneda, una significa creación de más empleos y mejorpagados, la otra cara es la perdida de los mismos y cero oportunidades.

Ahora bien, la visión pesimista que el mexicano tiene de su economía, parte de las alzas de precios que empujan una burbuja inflacionaria en enero, esto ocasionado por los ajustes derivados de la Reforma Fiscal. Muchos se ha hablado de los importantes efectos progresivos que a la larga tendrá esta Reforma, como es la implementación de un Sistema Universal de Protección Social, el cual se financiará con el cobro de impuestos a los que más ganan, a través del incremento en las tasas del ISR. Igualmente, el haber aumentado e incluso gravado el IVA algunos productos tanto para hacerlos más acorde con el espíritu de la norma recaudatoria.

Y otros en forma especial fueron gravados para disminuir su consumo –refrescos, productos con alto valor calórico- como una política pública orientada a atender el grave problema de la obesidad y diabetes.

Como decimos, la propuesta de alza impositiva en ningún lugar y en ningún momento son populares, menos las que atentan contra productos de uso tan normal como los refrescos. Y el conjunto de alzas pues menguan en las perspectivas del mexicano. Por eso se ha insistido que el gran logro del año de transformaciones debe ir sucedido por otro gran año pero ahora de las medidas implementadoras.

El bono de la confianza de nuestro pueblo es volátil, y con motivo justificado. Hoy es el momento de concretar cambios y recuperar el aliento y el ánimo. Por como lo comentábamos al principio de este espacio, es increíble que mientras en el extranjero se ve a México con bastante optimismo, los mexicanos no compartimos ese entusiasmo. Razones sobran, motivos no faltan, pero eso hace urgente que Enrique Peña Nieto y su gobierno apriete el paso, redoblando esfuerzos para desarrollar una administración de logros palpables para que los cambios alcanzados signifiquen algo. Es indudable que esta gran verdad sitúa a México en una gran encrucijada decisiva y solo con valentía, unidad e inteligencia, este país verá remontar estadísticas y datos que a veces resultan desalentadores y aún más porque atrás de estos existen personas de carne y hueso.