Opinión

México inicia su despegue

Se trazó una ruta en la que las etapas fueron perfectamente calculadas y estimados los daños colaterales que habría que sufrir, entre ellos el deterioro de la imagen presidencial y renunciar a cualquier tentación de una restauración priista que fuera calca del pasado

Cierra 2013 con un balance exitoso en materia de reformas legislativas. Especialmente este último periodo de sesiones que comenzara en septiembre. El recuento de todos los cambios que se dieron en estos meses es realmente espectacular. Prácticamente se cumplió la agenda propuesta el 2 de diciembre del año pasado, cuando se firmó el Pacto por México en el Castillo de Chapultepec. En ese momento había dudas e incredulidad entre la mayoría de los mexicanos de que si se podrían alcanzar metas tan ambiciosas en un país desgastado y sumido en la tristeza de ver una parálisis legislativa, que hacía decrecer la competitividad y el potencial como nación menguaba ante la estaticidad de un status quo inerciardo en todos los sentidos. Los gobiernos de las últimas décadas no pudieron hacer lo que hacía falta, por carencia de talento para poder conjuntar esfuerzos y voluntades que se reflejarán en acuerdos definitivos.

Tuvo que regresar el PRI a Los Pinos para que con base en una combinación de experiencia y nueva visión, pudiera definirse una estrategia magistral, encaminada a dar un golpe de timón y efectuaran viraje a este buque llamado Nación Mexicana y así poder dirigirlo a nuevas aguas y puertos.

Se trazó una ruta en la que las etapas fueron perfectamente calculadas y estimados los daños colaterales que habría que sufrir, entre ellos el deterioro de la imagen presidencial y renunciar a cualquier tentación de una restauración priista que fuera calca del pasado. Se tuvo que llegar a ceder posiciones y en algunos momentos, conceder ante las presiones de los firmantes –léase PAN y PRD- del pacto, matizando las propuestas que envió el Ejecutivo al Congreso. Todo este recorrido dio como consecuencia el paquete de reformas concretadas en tantos temas, que van desde la Ley de Amparo hasta la emblemática que reforma a la industria energética.

Queda un país polarizado, expectante sobre la efectividad de lo logrado. Por eso, como lo ha anunciado el presidente Enrique Peña Nieto, 2014 será el año de las implementaciones de las reformas, para iniciar el vuelo definitivo hacia mejores niveles de desarrollo y bienestar. Será urgente la aprobación de la legislación secundaría que está pendiente y al mismo tiempo, implementar el andamiaje institucional necesario para avanzar y concretar lo logrado. Un reto aún mayor que el haber aprobado todas y cada una de las reformas será lograr que éstas se conviertan en verdaderos beneficios para todos los mexicanos. Esfuerzo que se antoja titánico pero alcanzable a la vez.

Es importante la reconciliación nacional para que el trecho que haya que avanzar, sea de una forma más serena. Es urgente llamar a la sensatez a la izquierda, ya que si bien debe haber un irrestricto respeto a su libre pensar, también ellos –los líderes de los partidos de izquierda- deben considerar el respeto a sus conciudadanos. Los bochornosos actos cometidos esta semana, no pueden ni deben repetirse, porque se dan en un marco de cambios históricos nacionales demeritando así la gran transformación nacional. No se puede sustituir el debate de altura por escenas de violencia y circo.

Se entiende el escepticismo de muchos mexicanos, por eso el Gobierno debe difundir las bondades de lo logrado y evitar la desinformación, que daña este proceso de renovación de la vida nacional. Pero también hay que ser muy claros. Los resultados que esperamos hoy, no se darán de la noche a la mañana, pero entre más tardemos en implementarlos, más lejos veremos sus beneficios, ya no se puede perder ni un día más para ser un país de progreso, más eficiente y eficaz, más productivo y generador de riqueza con la dinamización económica que dará el nuevo marco constitucional.

En especial, la Reforma Energética debe ser el factor decisivo al utilizar la riqueza natural como una gran área de oportunidades en la que se desborden beneficios para todos. Urge, urge realmente iniciar este proceso implementador. El motor de este cambio fue el Pacto. Sin duda es de relevancia histórica su firma y posterior implementación como catalizador de la vida legislativa. Su existencia permitió la hechura de acuerdos antes inéditos. Al parecer el PRD lo ha sepultado, lo cual resultaría muy lamentable porque si en un año se logró todo este cumulo de cambios, cuántos beneficios no le daría a nuestro país con una existencia más prolongada. Aun así, es una misión cumplida la que hizo este gran acuerdo en el año que existió.

Hoy los grandes retos son reducir la pobreza, apaciguar los estados con altos grados de violencia, consolidar la estabilidad económica y enfilarse al crecimiento real. Pero es seguro que todo lo logrado va a contribuir directamente a la transformación gradual de este país. Recordamos uno de los slogans del candidato Peña Nieto: "México va a cambiar"....y no cabe duda que lo está cumpliendo. Iniciaremos pues una nueva etapa, la de la implementación de los cambios y por tanto, la del despegue de nuestra Nación.