Opinión

Cuando México decidió ser audaz

Nunca se ha dicho que las solas reformas darán lo que México necesita, sólo una adecuada implementación del conjunto aprobado, detonará el verdadero desarrollo nacional, ahí está el gran reto.

El viernes pasado se concretó la reforma energética, el Presidente de la República efectuó en un evento muy republicano, la promulgación de la misma; con esta reforma se cerró con broche de oro, el primer año de gobierno. Asentados los polvos que se levantaron, ante las turbulencias provocadas por los contrarios a estos cambios, empezamos a ver los grandes beneficios que traerá ésta y todas las demás modificaciones. Cabe argumentar que hoy más que nunca se debe ser responsable en la visión de lo que viene.

Nunca se ha dicho que las solas reformas darán lo que México necesita. Solo una adecuada implementación del conjunto aprobado, detonará el verdadero desarrollo nacional. Ahí está el gran reto. Y fue muy claro el Presidente, al afirmar que sólo siguiendo el mismo camino de ser audaz e innovador, se podrá impulsar el proceso virtuoso que nuestra gran nación, pide a gritos.

Ahora bien, como lo dijo el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, estas reformas y en especial la energética, están bien diseñadas y con suficiente soporte técnico y financiero para verdaderamente darle al sector, el marco ideal para modernizarlo y –sobre todo- revitalizarlo. Haciendo entonces que Pemex y la CFE se vuelvan puntas de lanza, para la transformación de la economía nacional. Se espera otro debate complicado para la aprobación de las leyes secundarias de la reforma constitucional, estas leyes que anunció el presidente Enrique Peña Nieto serán enviadas a la brevedad al Congreso. La verdad, hasta que se defina con exactitud el marco normativo secundario empezará la segunda etapa qué es la de implementación, y en consecuencia el proceso virtuoso, al que nos referimos.

Pero es claro que después de este año tan complicado, en todos los sentidos, el presidente Peña Nieto podrá sentirse satisfecho de lo logrado. Ya las voces internacionales hablan muy bien, de lo logrado en su primer año, lo cual es halagador, aunque no hay mucho tiempo para congratularse de ello, porque urge recuperar lo perdido. La caída tan abrupta del PIB, fue bastante inoportuna. Para tener un mejor 2014, en materia económica hay que impulsar todo lo logrado, pero aún más, para tener un mejor futuro, hay que concretar las leyes secundarias y su operación, y con ello lanzar fuertes y positivas señales al extranjero. Solo así habrá valido la pena el gran trabajo desplegado.

Todavía existen temas pendientes que deberán ser estructurados, tal y como: la creación del Fondo Nacional Petrolero, el carácter y el alcance de los contratos, la famosa ronda cero que beneficiará a Pemex, la reestructuración de ésta y la CFE; todas ellas conllevan interrogantes que se irán develando, según se den a conocer, junto con el paquete de leyes regulatorias. A nivel internacional se ha despertado el interés, la oferta mexicana en hidrocarburos no es para menos y se pronostica que se pueda acelerar el paso en la forma que se aterricen inversiones allá por el 2015. Así, será vital iniciar la explotación de los yacimientos de gas Shell, ya que éste es el futuro del mercado energético, y hoy por hoy, carecemos de los recursos para acceder a una franca y productiva explotación. Estos temas, por ejemplo, son los que deberán producir más y mejores empleos, al tiempo que reducirán los costos de nuestros combustibles. Bastante interesante.

Es así, sumando etapas de este proceso renovador, se irán añadiendo eslabones, a esta cadena de beneficios, para hacer un efecto en reacción, detonador de todo lo positivo, tanto afuera como adentro de la Nación Mexicana. Y estos días empiezan a perfilarse datos positivos, que esperemos sean el constante denominador para el próximo año. Veamos: el desempleo se ubica en un 4.47% de la PEA, el nivel más bajo en 5 años. La tasa de asesinatos bajó un 15% con respecto al periodo anterior. Las grandes certificadoras financieras mejoran la calificación de la deuda mexicana y del peso. Sumando datos claves, podremos iniciar hacia un 2014, más fulgurante. La expectativa de crecimiento es de alrededor de un 4 % del PIB, mejor que el raquítico 1%, de este año, pero todavía insuficiente para avanzar. Igual, el aumento a los salarios mínimosestá muy lejos de ser el idóneo, al igual que el de los sectores productivos, y el de la construcción todavía tienen un panorama complicado. No hay que olvidar que éste fue uno de los factores que hicieron que se contrajera nuestra economía.

Es así que terminamos el primer acto de la obra transformadora. Lo que viene tampoco será fácil, pero es el momento de ser audaces para llegar al lugar que nos hemos fijado. Solo con crecimiento económico, erradicaremos de tajo a la pobreza. Estamos listos para iniciar el segundo acto: la implementación de las reformas.

Aprovecho este espacio para agradecerles a todos, que me permitan seguir compartiendo mis comentarios, les deseo Feliz Navidad.