Opinión

Cuba y Estados Unidos adiós a la guerra fría

A primera hora del miércoles pasado, la Casa Blanca anunció que Cuba liberaba a Alan Gross, un contratista norteamericano preso en La Habana desde 2009, y a un misterioso espía de nacionalidad cubana, que trabajaba para EE UU y llevaba casi veinte años preso.

Desde hace más de 50 años, tras la Revolución Cubana, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han sido ríspidas y de constantes ataques. Los Estados Unidos no tienen relaciones diplomáticas formales con Cuba y han mantenido un embargo, por el que resultan ilegales las relaciones comerciales de empresas estadounidenses con Cuba. Esta situación ha hecho que la isla por este tiempo haya estado relegada de lo que en el mundo occidental conocemos como desarrollo, si bien, por el modelo político que siguió, siempre fueron de halagarse sus logros en términos de educación y salud, con índices muy por encima de todo Latinoamérica. La conversación telefónica de Obama y Castro —la primera oficial de un líder estadounidense y otro cubano desde que los revolucionarios entraron en La Habana en 1959— culminó el martes los meses de negociaciones secretas entre emisarios de la Casa Blanca y del Gobierno de la isla. Ambos hablaron cerca de una hora. A primera hora de este miércoles, la Casa Blanca anunció que Cuba liberaba a Alan Gross, un contratista norteamericano preso en La Habana desde 2009, y a un misterioso espía de nacionalidad cubana, que trabajaba para EE UU y llevaba casi veinte años preso. A cambio, Washington liberó a tres espías cubanos que llevaban más de una década detenidos en suelo norteamericano. La Casa Blanca mantuvo durante años que la detención de Gross era el obstáculo decisivo para cualquier acercamiento. Las reacciones de los líderes políticos de América Latina han sido positivas y consideran que las relaciones de la región se verán muy beneficiadas por todo lo que el mercado cubano representa. En este sentido se puede decir que esta nueva etapa entre ambas naciones tendrá consecuencias visibles en tres aspectos; primero las relaciones con su aliado comercial y político, Venezuela, pueden hacer que este país sufra una doble crisis ya que la apertura de la economía cubana es cuestión de tiempo; en segundo lugar la isla se posicionará como uno de los destinos turísticos más importantes ya que cuenta con playas y un clima idóneo; y tercero, el alto nivel de investigación médica que ha alcanzado Cuba, también se promovería el turismo de salud, lo que genera inquietud por acceso a otro tipo de tecnologías y a la firma de alianzas globales con la industria farmacéutica. Tal parece que Cuba tiene mucho que ganar con esta nueva era, sin embargo, estos cambios también requieren de un compromiso del gobierno cubano. La situación de los derechos humanos y del apoyo de Cuba a grupos terroristas debe sufrir cambios radicales para que los americanos sigan con esta negociación. Esto es un punto a favor de todos los que convivimos en esta región ya que reforzará los valores que hoy se presentan tan necesarios para persistir como sociedad, el respeto y la valoración que como seres humanos merecemos. Dos sistemas antagónicos muestran hoy que en nuestro mundo no existen diferencias irreconciliables, que se pueden tener puntos de vista distintos pero que los objetivos del bienestar para quien se gobierna son comunes y que, por esto, se puede y se deben empatar intereses porque como habitantes de este planeta tenemos un futuro común.