Opinión

Creando una nueva institucionalidad

La semana que concluye fue testigo de las comparecencias de diferentes secretarios de estado que acudieron a las cámaras legislativas a dar cuenta de la situación que guardan las secretarias que les fueron encargadas y así realizar el desglose temático del primer informe de gobierno que el presidente Enrique Peña Nieto hiciera llegar el 1 de septiembre pasado.

Consideramos que más allá de una obligación legal, el diálogo suscitado entre el ejecutivo y los representantes legislativos, enriquece el debate nacional, precisamente en donde debe darse, es decir, donde se hacen las leyes y no en las marchas o manifestaciones.

Por nuestra parte, el acudir acompañando a la titular de la Secretaría de Desarrollo Social a las comisiones unidas en ambas Cámaras, fue poder revisar lo hecho pero, además, plantear en las tribunas parlamentarias, el futuro de la política social en México.

Más allá de las formas y aseveraciones, tanto de diputados y senadores en sus oportunidades respectivas, fue motivador que se encontraron puntos de coincidencia de las cuales partir.

Se concluyó que es necesario apretar el paso, que definitivamente los programas sociales no van a terminar con la pobreza si no se logra un crecimiento sostenido en el PIB nacional de al menos 5 por ciento anual.

De manera clara, la maestra Robles pudo hacer la defensa puntual de las acciones emprendidas y sobre todo, aclarar dudas e información inexacta con la que contaban algunos de sus inquisidores. Ellos también pudieron escuchar su compromiso de avanzar en el rediseño de programas en busca de hacerlos más productivos y menos asistencialistas.

De igual forma, hizo dos anuncios: la construcción de un Padrón Único de Beneficiarios que ya se está implementando con los programas federales pero que en un futuro deberá contener a los instrumentados por estados y municipios. Otro compromiso y anuncio fue avanzar para la creación de un Sistema Nacional de Programas Sociales, con un órgano de gobierno colegiado, que permita dar transparencia, orden y focalización, a la vez que promueva una evaluación homologa entre los más de 2000 programas que hoy existen en el territorio nacional. Estos dos proyectos son de avanzada y al concretarse se cambiará la faz de la política social mexicana.

Rosario Robles dio certeza a senadores y diputados de cómo se está manejando el desarrollo social en México. Aclaró dudas sobre el discutido sub ejercicio, defendió con eficacia programas como Adultos Mayores y Seguro para Jefas de Familia. Se comprometió a redoblar esfuerzos para lograr una mayor inclusión de la población indígena y ratificó el seguir impulsando una política social con perspectiva de equidad de género.

Al reiterado ataque sobre los defectos de la Cruzada Nacional contra el Hambre que le hicieron diferentes legisladores, ella respondió que si la Cruzada estuviera tan mal, no serían tantos los presidentes municipales que piden hoy entrar a la estrategia, y que los que ya están, dan por validos los resultados que se van logrando en sus demarcaciones.

En forma emblemática, consideramos la respuesta que dio la secretaria Robles a la senadora Calderón de Michoacán, cuando ésta la interrogó de qué es los nuevo que ella ofrece, si los programas y su operación es igual, a lo que la secretaria respondió: estamos creando una nueva institucionalidad entre los órdenes de gobierno y la sociedad civil, estamos reconstruyendo lo mal que nos dejaron estas relaciones, para que todos trabajemos en un mismo sentido y podamos avanzar hacia solo un fin, partiendo de la coordinación y confianza.

Fueron muy valiosas estas participaciones junto a las de los otros integrantes del gabinete, que en su oportunidad defendieron asertivamente lo hecho por el gobierno de Peña Nieto en estos meses y con el hándicap de las grandes tormentas que se enfrentaron. Quien no quiere ver que México está cambiando, es porque no quiere abrir los ojos; esta semana, el mismo presidente lo afirmó al decir “quizá lo más cómodo sería no hacer nada y mantenernos en la inercia y la constante, pero estamos resueltos a cambiar”. Y no cabe duda, millones de mexicanos estamos con él.