Opinión

Análisis del primer año, avances y pendientes

La fórmula de Peña Nieto fue el consenso y la negociación; así surge el Pacto por México, como el gran instrumento detonador de cambios, en donde partiendo de una agenda común, las principales fuerzas políticas del país se pusieron de acuerdo para impulsar 95 compromisos

Al llegar al primer año de gobierno, Enrique Peña Nieto avanza en las metas inmediatas que propuso en su discurso inaugural de Palacio de gobierno. Muchas cosas han cambiado en este corto lapso y sus famosas 13 decisiones anunciadas en aquel día, son muestra fiel de mantener la congruencia que lo ha caracterizado a lo largo de su carrera política pero, al mismo tiempo, es señal inequívoca que la ruta trazada se ha mantenido, a pesar de las turbulencias encontradas a lo largo del recorrido.

Es claro que pretender transformar en un año a este país no resultaría fácil. También es muy cierto que no bastaría con voluntad, inteligencia y decisión el poder implementar los cambios estructurales tan necesarios y urgentes.

Es por eso que la fórmula sobre la que se basó la estrategia de Peña Nieto, fue el consenso y la negociación. Así surge el Pacto por México, como el gran instrumento detonador de cambios, en donde partiendo de una agenda común, las principales fuerzas políticas del país se pusieron de acuerdo para impulsar 95 compromisos encaminados a modificar el rostro de México.

¿Cuál es el saldo de todo lo anterior, hoy domingo 1 de diciembre de 2013?

Todo análisis objetivo deberá, sin duda, versar en que hay logros importantísimos. Pero al mismo tiempo, se debe aceptar que ha sido un año difícil para esta patria nuestra.

Los diagnósticos sobran para determinar por qué la violencia sigue atemorizando en las calles, por qué la economía se desaceleró tan bruscamente, por qué la demanda social de bienestar sigue igual de latente que hace un año. Solo por citar unos ejemplos.

El punto es, sin lugar a dudas, que este gobierno se ha enfocado al verdadero cambio, el que permitirá sentar bases para un futuro diferente. Se dejó de lado el efecto inmediato y eso cuesta, sobre todo con aquellas corrientes de opinión tanto afines a partidos políticos como ciertos medios de comunicación, que golpean indiscriminadamente toda acción ejercida a lo largo de estos meses y sin consideración agreden, excediéndose en sus conceptos.

Pero aquellos críticos irreflexivos y parcializados, omiten mencionar el verdadero análisis de lo que significa una reforma educativa, o la de telecomunicaciones y la financiera y el impacto que tendrá la Reforma Hacendaria en el impulso a la economía nacional en el próximo año. Pareciera que solo se trata de destruir el proyecto transformador de nación, que además, es el único que ha tenido viabilidad de la última generación en México.

Si se compara expectativas contra resultados inmediatos, es lógico que se produzca el efecto de deterioro de la imagen presidencial, sobre todo con el ciudadano común, alimentado además por el excesivo desgaste de las voces que atacan y critican de manera virulenta. Pero 2013 fue el año cero de un país nuevo y que sólo con el paso del tiempo se apreciará.

En ésta, su oportunidad, Enrique Peña Nieto se ha propuesto hacer algo diferente para evitar caer en los mismos lugares comunes. Además no queda de otra. Sólo el verdadero cambio llevará al arranque y despegue de nuestro país. Aquí hemos revisado semana a semana los problemas de México y lo que se ha propuesto hacer para ir resolviendo la problemática particular.

Hoy que pareciera que estamos ante un año muy complicado, queda la confianza y seguridad en el camino tomado, ya que en el 2014 y al completarse el cuadro de reformas, tendrá que iniciarse un proceso de reactivación económica en primer lugar, y en donde la reforma hacendaria y la energética sean la punta de lanza.

Si el Pacto cumplió su cometido y deja de funcionar, se verá en poco tiempo, pero en cualquier caso vino a contribuir a este proceso histórico. El gobierno cedió, aceptó términos y fue haciendo modificaciones a sus iniciativas y pago un precio en ceder en posiciones estratégicas, con lo cual queda clara su voluntad en hacer las cosas reales y sin simulación.

Revisemos pues y veremos que no hay prácticamente campo que no fue tocado por el proceso de cambio de este año. Y como decimos, en una agenda común. Tan solo el impacto que tendrá la inminente Reforma Política Electoral es de repercusiones sistémicas, al modificar muchas de las figuras e instituciones existentes.

Cambiar a México no es fácil. Pero todo este camino estaba trazado –con todo y turbulencias– por Peña Nieto y sus estrategas. Ahora esperemos que los cambios detonen la transformación de la realidad nacional. El 1 de diciembre de 2012, se inició la construcción del futuro.