Opinión

Alcanzando el reto del Hambre Cero

Se estima que la desnutrición contribuye con la muerte de 2.6 millones repartidos por todo el globo de niños menores de 5 años, un tercio del total global.

A pesar de los grandes avances de las últimas tres décadas en el combate mundial contra el hambre, hoy en día aún existen cerca de 850 millones de personas que sufren esta situación.

El problema es muy grave  porque podemos considerar al hambre como el riesgo a la salud más importante ya que anualmente mata a más personas que enfermedades como el VIH, la malaria y la tuberculosis juntos.

La mayoría de las personas en situación de hambre viven en los llamados países subdesarrollados y dos terceras partes de la población, casi 600 millones, se encuentran distribuidos en dos continentes a saber, Asía y Oceanía.

Además, datos duros y crueles de esta realidad muestran que 1 de cada 6 niños en estos países subdesarrollados tiene bajo peso y 1 de cada 4 tiene retraso en el crecimiento, y lo más grave, se estima que la desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global. Bajo este contexto y por la importancia que reviste entonces para el mundo el tema del combate al hambre, esta semana se llevó un Acto Paralelo de Alto Nivel dentro de la reunión anual de la ONU que se desarrolla en Nueva York.

La reunión “Hambre Cero” tiene por objetivo conjuntar los esfuerzos de organizaciones tanto gubernamentales, privadas y de la sociedad civil para conocer mejores prácticas y avances en el combate a este flagelo. Los retos que pretende este grupo podemos resumirlos en:

1. Que el 100% de las personas tengan acceso a una alimentación adecuada, durante todo el año;

2. Cero retraso en el crecimiento en niños y niñas menores de dos años,

3. Que todos los sistemas alimentarios sean sostenibles;

4. Aumentar un 100% la productividad y el ingreso de los pequeños productores;

5. Cero desperdicio de alimentos y pérdidas post-cosecha.

Eliminar el hambre implica inversiones en agricultura, desarrollo rural, trabajo decente, protección social e igualdad de oportunidades lo que supone, una contribución importantísima a la paz y a la estabilidad, así como a la reducción de la pobreza.

Así, en congruencia con el combate a la pobreza la Secretaría de Desarrollo Social de México, Mtra. Rosario Robles Berlanga, fue una oradora dentro de este acto y habló de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, la estrategia que el Gobierno de la República tuvo a bien impulsar desde el inicio de este gobierno.

De acuerdo a la Secretaria Robles, la Cruzada ha mostrado su eficacia al sacar de situación de hambre a más de 3 millones de personas hasta la fecha y espera que, adelantándose a los objetivos iniciales y en concordancia con las metas del milenio, para finales del 2015 se pueda estar atendiendo a los más de 7 millones de personas que son la población objetivo del programa.

Así todo apunta a que para el próximo año, México será un país libre del flagelo del hambre y habrá contribuido con su parte al objetivo mundial de acabarla pero, no sólo eso, tan bien percibida ha sido la Cruzada que su metodología se exportará a otros países en América Latina.

Lo que no se pudo lograr desde el inicio de los programas sociales en México tal parece que es hoy un objetivo cercano y, la muestra más clara de que el Gobierno de la República está comprometido con los que menos tienen y el resguardo de sus derechos sociales, no más un México con hambre.