Opinión

Agenda de Desarrollo Post 2015: Hacia la igualdad y la equidad social

En el caso de México hemos avanzado aproximadamente en un 80% de las metas establecidas en los ODM pero aún tenemos mucho que hacer por ejemplo, si bien casi hemos erradicado el hambre en nuestra población seguimos teniendo índices altos por muerte materno infantil.

El año 2000 representó el inicio de un nuevo siglo al igual que de un nuevo milenio, algo no común pero con un sentido positivo para la humanidad ya que este año representa, también, el inicio de una estrategia mundial para acabar con la pobreza, la inequidad y los problemas que más dañan lo que conocemos como desarrollo humano.

Con el aval y compromisos de sus países miembros y de algunas organizaciones mundiales, la ONU emitió lo que conocemos como Objetivos del Milenio (ODM) y estableció como tiempo para su cumplimiento el año 2015. Si bien no todos los países cumplieron con sus metas planteadas en base a estos objetivos, podemos decir que los ODM se convirtieron en una hoja de ruta para todos los países para acabar con problemas tan lacerantes como la pobreza extrema, el analfabetismo, la mortalidad infantil, la desnutrición, etc. En el caso de México hemos avanzado aproximadamente en un 80% de las metas establecidas en los ODM pero aún tenemos mucho que hacer por ejemplo, si bien casi hemos erradicado el hambre en nuestra población seguimos teniendo índices altos por muerte materno infantil.

Bajo la perspectiva de los avances y retos que los ODM generaron, los líderes mundiales y las Naciones Unidas ya han empezado a definir el próximo plan mundial para hacer frente a la pobreza, la desigualdad y la sostenibilidad medioambiental. Bajo el nombre de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se han generado 17 líneas de acción para lograr un desarrollo humano y social equitativo.

A través de temas como la erradicación de la pobreza, el hambre, la seguridad alimentaria, educación de calidad, igualdad de género con empoderamiento de mujeres y niñas, empleo productivo, medidas para combatir el cambio climático, etc., se espera que los ODS tengan un impacto en el mediano plazo en todos los países para lograr el “Futuro que Queremos”.

En la definición de la Agenda de Desarrollo Post-2015 y la negociación de los ODS, México a través de la Sedesol ha impulsado la Perspectiva General de Inclusión Social y Económica orientada a combatir las desigualdades y crear oportunidades de desarrollo para todas las personas, en particular para los grupos que viven en condiciones de marginación, exclusión y vulnerabilidad.

La política social de nueva generación del Gobierno de México se alinea y apunta a los tres pilares planteados por esta nueva estrategia mundial.

Podemos decir que en la dimensión social nuestro país cuenta  con un rico acervo de políticas para trabajar, a manera de ejemplo podemos mencionar a Prospera que busca fortalecer las capacidades en educación, salud y alimentación de 6.1 millones de familias con el objetivo de coadyuvar a la ruptura del ciclo intergeneracional de la pobreza; también podemos decir que a través de Liconsa se apoya el abasto social de leche, con lo que se busca mejorar la nutrición de las familias más vulnerables.

En la dimensión económica un gran cambio se vislumbra con Prospera que incorpora el elemento productivo para sus beneficiarios a través de apoyos, pequeñas cadenas productivas y la inclusión financiera pero, también se operan programas de empleo temporal (PET) y de opciones productivas. La dimensión ambiental no es menos importante y hoy se integra de manera transversal en todos los programas sociales para buscar opciones que permitan la conservación de los recursos naturales.

Es claro que la hoja de ruta trazada por el Gobierno de México en política social está alineada y comprometida con los objetivos mundiales. Nuestro país está comprometido en emprender acciones para conformar un marco de desarrollo post 2015 verdaderamente transformador, basado en los principios de inclusión social y económica, la universalidad y la sostenibilidad, así como el cumplimiento del derecho al desarrollo.