Las posibilidades del odio

URSS bajo el árbol y los universos posibles en el rock nacional

Una de las cosas que apreció especialmente en un artista es su capacidad de provocar vínculos con otras expresiones; ya sean de su propia disciplina o preferentemente llevándonos hacia otros territorios distintos. Las obras de arte suelen generar esas interconexiones por su propia naturaleza; muchas veces el creador no se lo propuso, pero ahí están. Luego vienen todas las posibilidades que el receptor agrega –ya sea un espectador, lector y/o escucha-. Tal vez en esta última parte es donde surgen muchísimos de esos puntos de contacto –muy evidentes o casi abstractos-. Tal es la riqueza del fenómeno estético.

Pero también debo apuntar que ese ejercicio de acudir a La teoría de los vasos comunicantes es algo con lo que he intentado alimentar mi trabajo periodístico; tratar de que esa experiencia y disfrute se enriquezca. Entre más capas de lectura, interpretación y contenido existan pues que mejor para todos –artistas, lectores, medios y generadores-.

Perfilo un poco esta práctica gozosa tras de escuchar varias veces Multiverso, la más reciente entrega discográfica del grupo capitalino URSS bajo el árbol. Si partiéramos exclusivamente del título, de entrada tendríamos que colocarnos en el ámbito de la ciencia ficción; lo que no sería difícil considerando que la banda apuesta por el rock experimental y hay quienes lo consideran exponentes de una versión actual del progresivo.

Lo usual sería mencionar a Philip K. Dick, William Gibson o Isaac Asimov –por acotar a las primeras grandes figuras que me vienen a la mente-. Pero NO. Si un disco se llama Multiverso entonces el viaje puede ser mucho más lejano; potenciado por las lecturas de temporada y los hallazgos emocionantes –al igual que este álbum-.

Llegué al disco a través de Alejandro Mancilla, quien me encargó reseñarlo para la revista Círculo Mixup; ¡Y vaya que la sorpresa fue mayúscula! Estuve a punto de incluirlos entre los 15 mejores discos hispanoamericanos del 2017 que preparé para la revista Marvin. No entraron por muy poquito, pero se trata de una propuesta atrayente por varias razones.

Mi entusiasmo me llevó a recomendarlos enfáticamente a colegas y amigos. El guitarrista Vicente Jáuregui (miembro de Capo) ratificó la buena impresión e hizo énfasis en las emocionantes disonancias que producen sus juegos de guitarras.

Multiverso te atrapa y te lleva a una dimensión alterna, paralela… imaginaria, ¡qué más da! Muy parecida a la que propone la tremenda escritora argentina Mariana Enriquez, quien está atravesando un momento de creatividad plena y atención mediática. Reconocida como una autoridad escribiendo cuentos, ahora ofrece una novela corta: Éste es el mar (que aparece con Literatura Random House y no con Anagrama que edita sus cuentos).

Enriquez nos cuenta acerca de una casta de hadas malvadas que inciden en las muertes trágicas de las grandes estrellas del rock para convertirlas en mitos históricos. Las luminosas estuvieron ahí al momento en que Jimi Hendrix, Jim Morrison, John Lennon, Nick Drake y Kurt Cobain dejaron de ser personas y músicos y se convirtieron en mitos a través de la fatalidad y dejando maravillosos repertorios que continúan brillando.

Las luminosas viven en un sitio hermoso a la orilla del mar; ¿Será que hasta allá nos conduce Multiverso? Hasta un sitio fantástico que parece salido de El señor de los anillos. ¿Multiverso puede apegarse a esa parte de ficción o lo deberíamos alinear a la ciencia? ¿Es posible que ambos entornos confluyan?

Hay que darle Play al álbum, esperar a que transcurran los primeros segundos y comience la experiencia. “Profecía” es la primera de una serie de 10 accesos dimensionales.

Aunque no es sencillo acercarse a un nuevo disco de la escena nacional; se convierte en una zona de tensión ante la cercanía con nuestros artistas. Se pretende una ponderación equilibrada. ¿Cuántas veces se ha señalado la falla de descalificar de cierta parte de la prensa nacional por mero malinchismo? Mientras que también empuja fuerte un sector que no analiza y se dedica a realizar las tareas propias de los publirrelacionistas de las bandas. Existe un jaloneo entre el rechazo a priori y los porristas que alaban sin ningún criterio profesional (mero entusiasmo, compadrazgo o intereses comerciales).

Se celebra la pobre oferta de bandas como Enjambre, Comisario Pantera, sucedáneos e imitadores, que lo único que han hecho es mejorar en el dominio de los instrumentos, pero cuyas canciones padecen de una exagerada explotación de la temática amorosa más cursi, que estructuralmente son muy rudimentarias y que se alinean del lado del pop más comercial y carente de ideas y profundidad –el reino de lo ñoño y banal-.

En la novela de Enriquez, la cultura rock se mezcla tanto con la mitología clásica y la fantasía; es un ejercicio es pos de que el rock conserve ese halo épico que gradualmente se va perdiendo. Es decir, dota de mayores elementos al universo de la cultura pop y la enriquece -¡Que de eso se trata esto, carajo!

Por eso es plausible y muy recomendable, Multiverso. Los de URSS bajo el árbol se han preocupado por ir consolidando su solvencia instrumental y por buscar recursos que hagan de sus canciones estructuras formales menos predecibles, pero cada vez más sólidas y menos caóticas. No abundan las bandas que asuman tales exigencias y en las que el proceso de mejora y desarrollo sea muy explícito. Cierto que en esto interviene el cambio en algunos instrumentos e incluso de vocalista.

Si “Pluma en el vacío” compite por ser una de las mejores canciones que el rock nacional entregó el año pasado, también lo hace “Playa paraíso”, en la que se demuestra que es posible encontrar con un cantante que luzca en pleno sus facultades en temas que cada vez son mejor trabajados en términos melódicos y armónicos. Vaya, que hay ambición por ser cada vez mejores músicos y desarrollar sus capacidades compositivas (además con sapiencia suman a un saxófon).

Han trabajado en un equilibrio entre letras levemente poéticas, afanes de experimentación musical y lograr aterrizar las canciones para que sean asequibles a un público cada vez más amplio. Lo que también se muestra en “Diente de león” y “Marionetas”.

Así, el grupo coordinado por Mauricio Solo se presentará en Pachuca el próximo 27 de enero, como parte del Mangofest –Pachuca en tus oídos-, que se llevará a cabo a un costado del Centro Cultural del Ferrocarril. Será una excelente oportunidad para escuchar en directo a una banda que se inserta en lo que, con gran tino, el periodista David Cortés ha definido como: el otro rock mexicano.

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