Las posibilidades del odio

La reinvención de Jesucristo (a través de 3 libros)

La estrategia de las grandes cadenas internacionales de televisión por cable de corte histórico-cultural durante la Semana Santa consiste en concentrar sus excelentes producciones de investigación y seguimiento documental en torno a Jesucristo, la Biblia y la Iglesia. Las emisiones de History Channel, Nat Geo y Discovery resultan de interés; cada canal cuenta con los recursos suficientes para desarrollar proyectos de gran calidad técnica y trasfondo histórico. Son una opción interesante para acercarse al tema a partir de distintos enfoques y niveles de rigor.

Pero también se han atrevido con la ficción; han hecho algunos intentos por dar con biopics que se centren en “el hijo de Dios”. Son realizaciones de grandes presupuestos que logran impresionar. Nada que ver con el reciclaje ad infinitum de películas del año de la cachiporra que hace la televisión comercial. Pero al apreciar estos nuevos acercamientos internacionales debemos tener en cuenta que buscan obtener el mayor tono fidedigno posible. Son respetuosos y serios; en ellos no hay irreverencia ni transgresión.

Mientras dedicó tiempo a estas interesantes emisiones, también me hacen pensar en la existencia de otras obras que más bien pertenecen a otro universo y que son movidas por un ánimo libérrimo de reinventarlo todo. Y es entonces cuando recuerdo al menos 3 libros que recomiendo ampliamente para acercarse a los temas cristianos desde la heterodoxia y un afán de transformar de fondo al personaje.

El primero de ellos es una paráfrasis muy puntal; “El evangelio de Lucas Gavilán” (1979), novela escrita por Vicente Leñero que coloca a Jesucristo en el México actual y las zonas marginadas de la capital. El mesías y sus apóstoles son pepenadores que viven en la miseria y que tratan de evitar la violencia y la represión no de romanos sino de la policía y otras autoridades. Al darle tan importante giro a la historia de sobra conocida, el también dramaturgo mexicano fallecido a fines del año pasado, abandonó, por ejemplo, el asunto del pesebre y sitúa el nacimiento en un lavadero de vecindad.

Se trata de una obra poderosa y muy lograda técnicamente, y de la que el escritor Marco Antonio Campos subraya el origen de dicho evangelio: “fue escrito hacia el 62 de nuestra era por un médico de nombre Lucas, que según el historiador Eusebio de Cesárea, procedía de Antioquía de Siria. Fue uno de los amigos más íntimos y leales del apóstol San Pablo…. Vicente Leñero ha buscado con el máximo rigor una traslación de cada enseñanza, de cada milagro y de cada pasaje al ambiente contemporáneo del México de hoy, desde una óptica racional y con un propósito desmitificador”.

“El evangelio de Lucas Gavilán” se ha convertido en un clásico de la literatura mexicana y tiene como trasfondo los principios básicos de la teología de la liberación; tan vigente en Latinoamérica al momento de su publicación. A continuación vayamos mucho más al extremo; en 1993 el argentino Rodrigo Fresán publica un libro tan raro que bien puede tomarse como un conjunto de cuentos o bien como una novela fragmentaria. “Vidas de Santos” es alucinante y apenas puede ser concebida como una gran rompecabezas sobre el que Mondadori –su editorial- apunta: “La mezcla de fragmentos bíblicos en boca de la multiplicidad de personajes, de canciones, la constante irrupción de términos ingleses, escenas de películas clásicas con referencias a los guionistas/novelistas del Hollywood dorado (Scott Fitzgerald, N. West), elementos del género policíaco, reflexiones críticas sobre Warhol, la novela Drácula, la droga, consideraciones sobre la esencia de la literatura y sus relaciones con la ciencia, en un paisaje casi inexistente, escaso en la descripción, pero con la referencia constante de “Canciones tristes”, procedente de su primer libro, que vale tanto para designar un país o un lugar. El relato busca ofrecernos un caos que correspondería a la naturaleza de ese Dios inasequible. Pero las criaturas realizan milagros: Michale Dunbair sube a los cielos. Jesucristo aparece a menudo, incluso como actor. Priva el sentido del humor, la sátira de la novela histórica. Su capacidad narrativa es innegable. La novela como un caos se asemeja al laberinto borgeano, fruto éste de una implacable lógica. La de Fresán es el mundo Pop”. El periodista Miguel Baquero escribió a propósito: “Vidas de santos tiene como fondo el tema religioso, los mitos y comportamientos seculares contemplados aquí desde una actualidad burlona, como cuando se dice que los cardenales reunidos en cónclave para elegir Papa deberían ser encerrados y grabados las 24 horas a la manera de un Big Brother”.

Y la terna se cierra con “El últimos testamento”, firmada por el norteamericano James Frey. Editada apenas en 2012, ya ha sido traducida a 38 idiomas y su autor vuelve a colocarse en el ojo del huracán. Con “En mil pedazos” fue a parar hasta con Oprah Winfrey y acusado de mentiroso. El autor tuvo que escapar a Francia entre el descredito y un enorme éxito de ventas- que lo sigue acompañando-.

Nuevamente no se ha andado por las ramas y propone un ejercicio lleno de libertad temática en el que una nueva y excéntrica versión de Mesías vive en Nueva York.

 

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