Las posibilidades del odio

¿Quién quiere ser alcalde? ¿Para qué?

Recién circula en México el libro más reciente del peruano Jaime Bayly, al que ha llamado “El niño terrible y la escritora maldita” (Ed. B). Como es usual en él, se alimenta de su escandalosa vida de bisexual y el derrotero de su carrera como presentador televisivo y columnista. Procedente de una familia aristócrata y multimillonaria, el escritor alguna vez pensó en lanzarse como candidato a la Presidencia de su país, pero sabía que era una aventura condenada al fracaso (Vargas Llosa perdió en la misma incursión).

A la postre, no conseguir el dinero necesario ni tener partido político le llevaron de regreso a Miami, a concentrarse en su tercera hija recién nacida y en la escritura. A toro pasado, se dio chance de pensar en serio acerca de la política y apuntalar sus creencias. Por ello me parece oportuno citar un breve fragmento: “Si no estás dispuestos a mentir, no te metas en política, no llegarás a ninguna parte. El político necesita llegar al poder y al poder solo se llaga diciéndole a la gente cosas bonitas que quiere escuchar. No se tiene éxito político siendo honesto, se fracasa siempre, de todos modos”.

Es fácil de recapitular, todavía no concluye una de las administraciones más nefastas que ha padecido la capital de Hidalgo a lo largo de su historia entera.

Con el cambio de estafeta y las primeras semanas en la administración vendrán el análisis financiero y una revisión de las circunstancias en las que Pachuca habrá de enfrentar su futuro. Pero para que eso suceda, los candidatos deben tener en claro varios aspectos que quedan como retos tremendos ante la obcecada, autoritaria y poco inteligente forma de gobernar de Eleazar García. En la capital se ha explicitado que los políticos cuentan con las facultades para afirmarse como entidades de poder que imponen su voluntad irrestricta. Venimos de varios años de monólogo permanente desde la Casa Rule; es momento de que más allá de estrategias de campaña, la clase política salga a la calle y se empape del pulso popular (así no sea complaciente y zalamero).

Repasemos algunos de los temas que tendrán que formar parte de una urgente agenda electoral y posteriormente de los programas y acciones de gobierno.

 

Recuperar el diálogo colectivo

Más que nunca antes, diversos grupos sociales se sienten aislados y saben que no forman parte de las etapas de planeación, análisis y evaluación de los proyectos públicos. El presente gobierno municipal desconoce el concepto de una política INCLUYENTE. Tienen miedo (si no es que odian) el tener que sociabilizar los proyectos. La gente sencillamente no abraza ni aprecia aquello que sabe que no le pertenece.

Hemos visto como se simula crear comités a los que sólo se les atribuye la posibilidad de escuchar las supuestas explicaciones, pero a los que no se les deja opinar porque no les interesa lo que tengan por decir. Mientras que a instancias serias como el Comité del Centro Histórico simplemente se les ignora.

 

Plantear proyectos de inclusión social

Teorías de la ciencia política actual apuestan por el adelgazamiento de las instituciones, lo que trae consigo menos burocracia y en el entendido de que cada vez el gobierno se erige como un mediador para que la sociedad plantee sus iniciativas. No son pocos los expertos que conciben al gobierno como un facilitador de proyectos surgidos desde el seno de la colectividad, ya sean agrupaciones, vecinos, comunidades artísticas.

 

Transporte público, movilidad y convivencia

Centro neurálgico de la polémica y los debates entre la población y el gobierno. Hay muchísimo de fondo en cuánto a la manera y costo de tomar un transporte. El tema de las rutas alimentadoras no es sencillo. Por otro lado, ¿A quién benefician las ganancias de los parquímetros? En suma, ¿la gente se mueve mejor y más rápido por Pachuca?  ¿A los comerciantes del centro les funciona que los clientes tengan que pagar parquímetro? ¿La gente se siente contenta dentro de la capital del estado? Lo que es un hecho; aquello de las letras enormes, VIVE TU CIUDAD es una total y flagrante mentira. El pachuqueño está molesto, incómodo y fastidiado.

 

Resolver la recolección de basura

Durante un largo periodo y varias administraciones, no había problema con la estrategia de recolección, pero luego vinieron los anuncios rimbombantes y la idea de que una empresa particular se hiciera cargo –según para mejorar y con perspectiva ecológica-. Diversos diarios han informado de que dicha compañía ya no está operando y el Ayuntamiento debió entrar a subsanar el problema. No estaba descompuesto, pero lo lograron: lo echaron a perder.

 

Habilitar el Centro Cultural del Reloj

Por supuesto, medio acabaron la obra y luego salieron con que no tenían presupuesto para el mobiliario, el montaje y las propias exposiciones. Consiguieron unas mamparas casi escolares y montaron unas cuántas fotos. Una vez más procedieron al aventón, a lo mal hecho, a los remiendos. ¿Por qué no hay un espacio expositivo digno? ¿Por qué no hay muros móviles profesionales? ¿Por qué el Instituto Municipal de Cultura no deja de ser una quimera? ¿Acaso esa es la obra de alto nivel que siempre presumieron? 

La lista podría ser más larga; seguiré recabando opiniones para una nueva entrega a propósito de lo que Pachuca desea de acuerdo con sus necesidades e intereses.

 

circozonico@hotmail.com