Las posibilidades del odio

Un prófugo entre miles de libros

Existe un orden velado, un engranaje invisible que mantiene en marcha las cosas. Me encanta llamarlo La música del azar –Paul Auster dixit-, pero nada se parece a la sabiduría popular. Allí está ese refrán inapelable: “Cuando es para ti aunque te quites, cuando no es para ti… aunque te pongas”.  Durante años disfrutaba a la distancia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara –el evento más importante de Hispanoamérica-, pero por diversas razones nunca tuve oportunidad de asistir.

Hoy me cuesta regresar a 1986 cuando era todavía un adolescente y Soda Stereo publicaba Signos -en pleno año de  nuestro segundo mundial de futbol-.  El tercer álbum del grupo encabezado por Gustavo Cerati (1959-2014) abría “las puertas de la percepción” y  me producía una fascinación total –casi un trance-. Todavía hoy considero una seguidilla alucinante a la consecución de “El rito”, “Prófugos”, “No existes”   y “Persiana americana” –una vez que uno se cambió del vinilo al cd-.

A partir del año siguiente, el grupo argentino comenzaría sus presentaciones en México y desde entonces establecería un nexo que rayaba en la feligresía  para seguirlos allí donde tocaran. Aportaban sofisticación y glamour al rock latinoamericano. Un sonido muy contemporáneo y una estética atrayente y muy cuidada. Supieron agregar belleza y misterio a una escena un tanto llana entonces.

Quien hubiera pensado que en 2014 la presentación de un libro que concebí como un acercamiento y reinvención de su obra y legado a través de la literatura me llevara hasta la FIL. “Cerati, siempre seremos prófugos” (editado por la revista Marvin) es un trabajo logrado que me emociona profundamente y que provoca emociones encontradas. El proyecto está allí, pero Gustavo ya no. En 1986 era impensable la idea de que hoy día estuviera muerto, pero la vida se reserva sus misterios insondables.

Para cuando este texto aparezca, habremos presentado la compilación en el Foro FIL; Paola Tinoco, Enrique Blanc, Uili Damage (editor de Marvin y líder de Los ezquizitos) y quien esto escribe, la tarde del sábado evocaremos a uno de los más grandes músicos de Latinoamérica y daremos a conocer un proyecto en que coinciden 20 escritores, un mismo número de ilustradores y una fotógrafa. Al terminar, el grupo Escalandrum habrá dado un concierto homenaje a Astor Piazzola en compañía de Julieta Venegas. Cerrando una noche inolvidable y confirmando un sueño cumplido.

Pero eso no es todo lo soñable; la edición dedicada a Argentina me permitirá conocer a la muy talentosa y joven poeta española Luna Miguel, que coordina al grupo Los perros románticos y que organizan una lectura Off festival en la que estarán los pachuqueños Martín Rangel y Daniel Fragoso.

Y todavía resta mucho más; durante años he leído con muchísima atención al escritor argentino radicado en Barcelona, Rodrigo Fresán (1963). Es un autor casi secreto, elusivo; poseedor de un personal universo narrativo muchas veces hasta delirante como en “Esperanto” y “Vidas de santos”.

Hoy mismo presentará su obra de mayor carácter autobiográfico: “La parte inventada” (Random House), un trabajo de largo aliento sobre todo aquello que pasa por la cabeza de un escritor. A Fresán le encanta romper los moldes y atacar a los clichés. Comparto en demasía su manera de entender las cosas y sus declaraciones; como las que brindó al diario El país: “Casi todo lo que se vincula hoy al escritor me molesta; a veces me veo como atrezzo de mí mismo… Se lee y se escribe más, dicen las estadísticas, pero es más mierda: la gente lee y escribe sobre ella, facilitado por artilugios electrónicos: la sublimación de la tontería”.

Por si no fuera suficiente, también estará presente el novelista español Juan Bonilla (1966), cuyo libro “Los príncipes nubios” me ha fascinado durante años. Ahora circula “Prohibido entrar sin pantalones”, en la que recrea los pasos de Vladimir Maiakovski (1893-1830), una de las figuras más carismáticas de la vanguardia rusa, y lo sigue por Nueva York, Londres, París, Moscú y México.

El colofón de mi incursión fugaz será en poder estar presente en el concierto en homenaje a Luis Alberto Spinetta, que dará mañana Pedro Aznar, genial compositor, cantautor, director orquestal y muchas otras cosas, que además fuera miembro de Serú Girán, un grupo mítico en la historia musical argentina y en el que ya alternaba con Charly García. Ahora se acercará a la obra  de otro de los mitos del rock pampero: Luis Alberto Spinetta (1950-2012), a quien tributó un concierto memorable en Buenos Aires y que se editó como el disco “Puentes amarillos”. A esa versión habrá que sumarle en México algunos poemas de Jorge Luis Borges, musicalizados por él mismo.

No hace falta nada más, aunque también habrá momentos dedicados a Bioy y una mesa a propósito de los 45 años de la Editorial Anagrama que se antoja una cita memorable. Será así como un prófugo salido de la provincia mexicana se extravié entre los tantos libros que allí se celebran.

 

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