Las posibilidades del odio

¿En qué mundo vive CAASIM?

En su famoso cuento titulado “La autopista del sur”, el argentino Julio Cortázar narra acerca de un enorme embotellamiento en la autopista entre Fontainebleau y París que se prolonga durante meses, y que obliga a los varados a organizar una vida atrapados en la carretera.

El relato, incluido en el libro “Todos los fuegos el fuego”, se inserta en la literatura fantástica, es decir se da en un plano irreal, pero podría ser que sea la fuente de inspiración para los funcionarios de la CAASIM, pues parecen interesados en que la gente de la Colonia Periodistas llegué a imaginar insólitas maneras de subsistir sin agua potable. Un problema, que como en el cuento del autor de “Rayuela”, se prolonga ya durante más de un mes.

Si bien la semana pasada apunte que ante la imposibilidad de conducir si has bebido –lo que es correcto-, pero también de no poder caminar o tomar un taxi ante la amenaza de que te detenga la Policía sin mediar palabra alguna, el Ayuntamiento Municipal nos orilla a buscar la alternativa de teletransportarnos a nuestros domicilios. Tal vez la gente de CAASIM quiera contribuir a que Pachuca sea una ciudad llena de psicomagia o de una evolución científica insólita en la que habiten seres que no dependan del agua para sobrevivir.

Podría suponerse que ellos quizá si se desenvuelvan en una dimensión diferente, pues mandan las pipas en horarios laborables para todos y en los que resulta que en la mayoría de las casas no hay quien atienda para llenar los tinacos. Cierto, ellos cumplen un horario, pero el resto del mundo también lo hace… y trabaja.

Si por obra de la buena fortuna algún vecino encuentra una pipa al borde del horario establecido se requiere de un número de reporte, además del correspondiente recibo, pero los operadores no esperan –su noción del tiempo es otra- y aunque se trate de tanques de casas contiguas, si uno de los domicilios no figuran en el reporte, pues se niegan a depositar el líquido.

Mientras el servicio de las pipas es inconstante e insuficiente –con desplantes de los choferes que sienten que hacen un favor a la gente-, los técnicos que han acudido a la Colonia se muestran desconcertados acerca de la verdadera causa del problema. En primera instancia aludían que la falla se encontraba en el Río de las Avenidas, luego encontraron una fuga en la esquina de Felipe Ángeles y 15 de septiembre, pero las cosas siguen igual.

Explican que deberán caminar las calles durante bien entrada la noche para que rodeados del mayor silencio posible sus geófonos pueden detectar alguna otra fuga subterránea. Se nota que están desconcertados ante la situación.

El hecho incontrovertible es que además de la escasez del fluido existe un serio problema de presión. Lo que no deja de ser raro porque durante años el funcionamiento podía considerarse normal. Esto nos lleva a sospechar que el defecto no se halle en los ductos cercanos al Río de las Avenidas.

La ciudad está atestada de obras por doquier –la mayoría de ellas a consecuencia del Tuzobus y otras por trabajos poco aclarados-; ¿Será que la red que pasa por la Av. Revolución se habrá dañado en alguna etapa de las obras? ¿La intervención sobre la Av. Juárez habrá cercenado algún ducto?

Seguro que los hombres al frente de CAASIM imaginan que es muy divertido pasar semanas y semanas encontrando maneras creativas de hacer frente al asunto –que invariablemente le generan gastos importantes a los residentes-. ¡Y todavía se atreven a seguir enviando los recibos! Esperan que los ciudadanos afectados paguen por un servicio no recibido en tiempo y forma –incluso lo exigen los trabajadores de las pipas (si no está pagado no podemos dejar agua)-.

Por otro lado, únicamente el personal operativo da la cara; ningún funcionario de un nivel más alto se ha presentado para ofrecer explicación alguna (emiten boletines o aparecen en los medios). La información existente se ha ido obteniendo de pesquisas realizadas in situ con los trabajadores. ¿Si tanto les incomoda que la ciudadanía les haga llegar sus reclamos, peticiones e inconformidades, para qué abrieron cuentas en las redes sociales? ¿Creen que sólo sirven para promocionar concursos de dibujo infantil o dar recomendaciones burdas?

Cortázar hacía que la ficción se pareciera a una forma de realidad, esa es tarea de la literatura. CAASIM provoca que una colonia haga suyos los preceptos de la ciencia ficción y sobreviva sin agua. En “La autopista del sur”, sin explicación alguna, un buen día los autos comienzan a moverse. ¿Espera CAASIM que el agua comience a caer de nuevo por decreto de algún fantacista o a través un acto de magia?.


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