Las posibilidades del odio

Los 12 mejores discos del 2016

Muerte y política. Un año aciago pero determinante, intenso e interesante. Vivimos un momento en que el siglo XX va dando coletazos y cerrando sus ciclos a trompicones. A poco más de década y media del siguiente no podemos soslayarlo y una y otra vez nos recuerda de dónde procedemos. Cuando deberíamos concentrarnos en la experiencia afterpop todavía debemos repasar figuras y momentos históricos de relevancia clave.

Ante un mundo extremadamente sacudido por todo tipo de fundamentalismos, el arte es un vehículo para plantear batalla a la barbarie de diversas maneras. Cierto, la maquinaria pretende que nos conformemos con trivialidades y productos desechables sin sustento. Afortunadamente, el legado musical de este año nos hace recordar la misión de artistas vivos y muertos por trascender de verdad y entreverar al arte con la vida. A la hora de escuchar con atención, las grandes sorpresas son de un enorme valor y alta carga emocional y sensorial.

1) Anohni

Hopelessness”

Secretly Canadian

No es un asunto menor la sacudida política que trajo consigo este año y las jodidas condiciones en que se encuentra el mundo. Es necesario reconocer a un álbum crítico y pesimista en su discurso que incorpora los recursos más vanguardistas de la electrónica. La mujer que antes era Antony Hegarty convocó a  Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never para sumar talentos. Ella se ocupó de textos y aportar su tremenda voz para dejar que los genios hicieran gala de su futurista diseño sonoro. Una experiencia sobrecogedora.

2) David Bowie

“Blackstar”

Columbia

Ese gesto para publicarlo un par de días antes de su muerte sublimó su carácter y la maestría de una figura clave de la historia universal de la música. Pero aun sin considerar el hecho, tenemos delante a un disco arriesgado y rugoso en el que coqueteó con el jazz como soporte musical para 7 canciones demandantes y estremecedoras. La cercanía de la máxima situación límite lo mantuvo componiendo y grabando en estado de gracia hasta el último momento.

3) Kate Tempest

“Let Them Eat Chaos”

Lex Records

           A los 30 años ya se ha perfilado como novelista, dramaturga y poeta, además de ir en su segundo disco. Se trata de una entrega que le da un lugar preponderante al spoken word y en la otra mitad del disco las bases electrónicas potencian su virulento grime sazonado con Uk garage. Sus grandes habilidades narrativas le llevan a contar la vida de gente de su vecindario londinense –gente llena de insatisfacción-. Un torrente maravilloso y agrio de palabras e imágenes sonoras.

4) Angel Olsen

“My Woman”

Jagjaguwar

Hay casos en que la combinación de música y letras es lo que prima, pero en este caso la interpretación es lo que le da su lugar. La paleta sentimental es amplia de parte de una artista de personalidad bipolar; pasa de una virulencia casi grunge a pasajes más introspectivos. En ambos casos es muy conmovedora y refleja la complejidad y el coraje de las mujeres de hoy.

5) Minor Victories

“Minor Victories”

Fat Possum

Aquello de las superbandas suele traer un hándicap en contra dado que no siempre cuajan. Y es que aquí militan Justin Lockey de Editors, Rachel Goswell de Slowdive y Stuart Braithwhite de Mogwai. Juntos lograron un intenso e inspirado elogio del showgaze con afortunados agregados de teclado. Un disco poderoso y contundente que funciona como un complejo y deslumbrante aparato de demolición sónica.

6) Jessy Lanza

“Oh No”

Hyperdub

Una vez más Canadá levanta la mano para ocupar la vanguardia. Esta chica (junto a uno de los Juniors Boy en la producción) consigue sofisticar su música al máximo nivel del más exquisito afterpop. Secuencias, requiebros y programaciones generan una mixtura deliciosa con partículas de R&B mutante. Sexoso, caliente, hipnótico y muy avanzado en su sonido. ¿Algo más?

7) Blood Orange

“Freetown Sound”

Domino

          Es momento de que los artistas ofrezcan y potencien una dura batalla contra la discriminación y el racismo en la que prive la inteligencia y este afroinglés se pinta solo. Dev Hynes utiliza su propia biografía y su procedencia de una familia de migrantes (Desde Guyana y Sierra Leona a Inglaterra) para auscultar a una complicada situación global. Hip hop sutil y minimalista muy apegado al pop (sobre todo en las líneas melódicas). Disfrutable, sedoso y combativo a partes iguales.

8) Iggy Pop

“Post Pop Depression”

Loma Vista

Un héroe de mil batallas que no tenía nada que probar a estas alturas consiguió una enésima vuelta de tuerca a ese rock robusto que lo caracteriza e invito al espléndido guitarrista Josh Homme (QOTSA) y al baterista de Arctic Monkeys. Trabajó mucho más las melodías y varió los ritmos de los temas. Se puede ser un clásico y sonar muy actual. Potencia y estilo que se desbordan.

9) Jagwar Ma

“Every Now & Then”

Mom & Pop Music

Debemos partir de la base de que esta banda australiana se centra en la música electronica más hedonista, pero lo mejor viene en los agregados. Si antes apostaron por la herencia Madchester, ahora hay una carga psicodélica y un ánimo rockero. En algún momento suenan como unos Animal Collective más accesibles. Es necesario siempre un disco que impacte en la parte sensorial y nos libre de la pesadumbre que nos acompañó todo el año.

10) Leonard Cohen

“You Want It Darker”

Columbia

Una prueba más de la sapiencia y serenidad ante la cercanía de la muerte y el comienzo de la inmortalidad artística. El cantautor canadiense lo editó unos cuántos días antes de fallecer y aprovechó para comunicarnos que estaba listo para partir. Baladas profundas, metáforas religiosas y el conocimiento total de las cosas del mundo. Una especie de testamento perfectamente concebido para regalar consuelo a sus escuchas-discípulos. El adios de un poeta inmenso.

11) Nick Cave & The Bad Seeds

“Skeleton Tree”

Bad Seed Ltd

Aquí no hay adornos ni lucimiento sino puro exorcismo del dolor y nervio a flor de piel. Se trata del intento de purgar la muerte de su hijo adolescente a través de canciones austeras pero absolutamente sobrecogedoras. Estructuras básicas soportan estos temas lentos que fueron paridos después de experimentar una tragedia. Arte entreverado con la vida.

12) Bon Iver

“22, A Million”

Jagjaguwar

Un músico que iba encaminado a convertirse en una superestrella se muestra inteligente y arisco. Si de modo unánime celebran sus baladas con falsete, pues entonces se mueve en sentido contrario y graba su obra más experimental. Recurre a la electrónica para deconstruir sus composiciones y darle una estructura fragmentaria y huidiza. Eso no le quita la belleza, rara, pero belleza al fin.

circozonico@hotmail.com