Las posibilidades del odio

Los males por venir en 2014

“Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos”. E. Cioran 


No existe un ápice para el optimismo; no se vislumbran señales que nos permitan recibir el año por venir haciendo alboroto de felicidad o al menos esbozando una sonrisa de esperanza. Nada en el panorama hace esperar que durante los siguientes 12 meses nos vaya a ir mejor o se vislumbren algunos visos de esperanza de que las cosas mejoraran a futuro. A continuación, un breve y rústico listado de cosas que habrán de fustigarnos durante la siguiente decena de meses que tenemos por delante.

- La supuesta reforma fiscal habrá de golpear una vez más a los pequeños comerciantes y a los trabajadores independientes. En modo alguno busca simplificar los métodos tributarios y lo único que con seguridad traerá consigo es que la gente busque nuevas e inventivas maneras de mantenerse fuera del sistema impositivo o cuando menos de no pagar impuestos.

- A nivel estatal y municipal continuará el monólogo de parte de las autoridades. No les importa la opinión de la comunidad. Ellos insisten en que lo que les importa es hacer cosas, así no sean meditadas con suficiencia. ¿Quién sabe qué explicación bizarra darán de las palmeras de Avenida  Revolución que han ido quitando?

- En este sentido, tampoco habrán de ceder ante los desplegados de grupos de especialistas –como los arquitectos- que apelan a que se retire el armatoste tubular que se instaló en la periferia del Reloj de Pachuca y que afea de manera contundente el entorno y sólo provoca ruido visual.

- Una vez que se ha dado el sorteo de los grupos para el Mundial de Futbol en Brasil, mejor ni especular acerca de las posibilidades de la selección de trascender en el evento.

- Como no existe un organismo regulador, los precios de los boletos para los grandes conciertos y espectáculos seguirán elevándose; en el entendido de que el generoso público mexicano hace milagros para seguir llenando todo tipo de eventos.

- Se hará más evidente el rompimiento entre las cámaras de Senadores y Diputados con respecto de las necesidades y requerimientos sociales. La clase política se sigue afirmando como una camarilla que sólo ve por sus intereses y que ha hecho de su profesión una posibilidad para lucrar y enriquecerse. Lo peor de todo es que es la propia gente es quien los elije y luego padece de sus estropicios, desplantes y dispendios. Ellos mismo velarán por jamás disminuir la cantidad de miembros de las cámaras y mucho menos disminuirse el sueldo y sus prebendas. Nuestro sistema político es caso perdido.

- Los libros irán incrementando sus precios y con ello cada vez serán considerados objetos de más gran lujo. Para el statu quo es muy útil que la mayoría de la población no se prepare, carezca de ideas propias y combatividad. ¿Qué podemos esperar de un país gobernado por un analfabeta funcional? ¿Ya se habrá aprendido sus 3 libros favoritos con sus correspondientes autores?

- Toda la avalancha politiquera de reformas estructurales seguirá convertida en una maraña que las hace incomprensibles para la mayoría. Muchas de las maniobras llevadas a cabo sólo atienden a movimientos estratégicos de quienes detentan y viven del poder. ¿Alguien ha ventilado el costo monetario de la llamada Reforma política? ¿Cuánto se terminará gastando del erario público en pos de supuestamente reordenar a las instituciones electorales?

- La suerte está echada para los usuarios del Metro; más tarde que temprano la tarifa habrá de ser aumentada. Existen demasiadas evidencias que apenas en un año de gobierno Mancera ha mostrado un rostro de derecha. Incluso su titular de Cultura es una vergüenza.

- El incremento a la gasolina no cederá; al Gobierno le acomoda subir impunemente los precios para justificar la reforma energética y nos encontramos a años luz de entrever una economía no esté petrolizada (pésimo ejemplo nos ha dado Venezuela).

- Las expresiones de violencia relacionadas con el narcotráfico irán cobrando mayor sofisticación. Nos sorprenderemos con nuevas prácticas y forma operativas. Más que en proceso de disminución, nos encontramos en un momento de transformación y reinvención de su modus operandi.

- Y la fatalidad se cierne; ni siquiera nuestros momentos de intensidad  semi-feliz habrán de atenuar… la tragedia, el gesto cómico. Así somos. 

circozonico@hotmail.com