Las posibilidades del odio

Lisandro Aristimuño: la música de una galaxia llamada Patagonia

Uno de los más avezados buscadores y degustadores de música que conozco es el escritor y periodista tapatío Enrique Blanc –más bien ciudadano del mundo-; fue él quien me puso tras la pista de un artista elusivo, renuente a las clasificaciones fáciles y poseedor de una extraordinaria sensibilidad. Llegué al trabajo de Lisandro a través del extraordinario Mundo Anfibio (2012), pero resultó que era ya su quinto disco y que venía después de Las crónicas del viento (2009), un álbum doble que le trajo aclamación unánime de la prensa especializada en Sudamérica.

Lisandro procede de La Patagonía y siempre cuenta que es como si viniera de otro planeta; de hecho, también señala que cuando llegó a Buenos Aires le pareció que era como otra dimensión –un mundo raro-. Compone canciones que unen diferentes vertientes al tiempo que inyecta un fuerte sentido poético a las letras. Su presencia ayuda al relevo generacional de la música argentina y poco a poco ha obtenido un lugar relevante por el que ha trabajado denodadamente. Se trata de un músico y productor que cree radicalmente en la independencia. Por lo que ha montado estudio, productora, distribuidora, agencia y web.

En 2016 apareció el libro Iberoamérica sonora –músicos en efervescencia creativa-, un proyecto coordinado por el propio Blanc y Humphrey Inzillo desde Argentina. Se trata de un compilado de 16 entrevistas que hacen un perfil biográfico de un mismo número de artistas que se decantan entre lo mejor de tal territorio sociocultural. El volumen abre precisamente Canciones de un soñador, un segmento dedicado a Lisandro en el que conversa con Umberto Pérez y donde se le describe con precisión: “En los últimos tres lustros Aristimuño se transformó en un referente de la música argentina. Heredero de la tradición rockera y en diálogo con los cancionistas de su generación, el tránsito  desde pequeños antros como La Vaca Profana hasta un escenario como el Gran Rex fue siempre sostenido y a paso seguro”.

Blanc ha intentado traerlo a tocar en México, pero por una razón u otra no se logró, hasta que el propio músico encontró la manera y pasará por el país por vez primera para presentar con banda su más reciente álbum Constelaciones, editado el año pasado. Estará el 20 en Guadalajara (C3 Stage), el 21 en Ciudad de México (Sala Corona) y el 24 en Monterrey (Café Iguana).

Como prólogo a esta incursión en suelo mexicano, el periodista tamaulipeco Carlos Manuel Juárez –buen amigo y colaborador de Milenio Hidalgo- conversó con un artista que fuera  distinguido en 2015, por el Jurado de los Premios Konex, como una de las 5 mejores figuras de la última década de la Música Popular argentina y autor de 6 discos de estudio, 2 en directo y una antología en sus 13 años de carrera. Se trató de una charla larga que nos brinda estupendo material inédito que nos comparte.

“¿Cuáles son tus referencias musicales de México?

Mi padre trabajó mucho en teatro allá en México y siempre que iba le pedía discos. Él fue muchas veces a México; le encanta y a mi mamá también; mi mamá es actriz. Fueron mucho allá a hacer cursos de teatro y a montar obras. Me acuerdo que el primer disco que me trajo fue Bueninvento de Julieta Venegas, cuando recién había salido, acá todavía no se escuchaba. Luego escuchábamos mucho juntos a Lilla Downs. Ahora estoy escuchando a una banda que me fascina y que la tengo puesta en el auto puesto todos y me da mucha alegría y felicidad que se llama Son de Madera. Me parece increíble; todos sus discos me parecieron algo increíble. Y bueno después viene toda la parte del rap y del rock; mucho me la curtí de Molotov; son gente que admiro por su trabajo y por lo que están defiendo también contra Estados Unidos y demás. Estoy convencido que esa es la música que vale la pena escuchar.

En ese aspecto, relacionado con los derechos humanos, ¿qué sabes sobre el presente mexicano?

En México hay problemas con los desaparecidos, con las mujeres también, con sus derechos, lo sé, y por eso me parece maravilloso que haya músicos mexicanos que también defiendan estas causas. Acá también hay una dignidad y hay unos derechos por los que seguimos luchando al día de hoy. Odio el machismo y voy a seguir luchando contra todo eso hasta el día que me muera.

Tu gusto por las músicas de raíz se muestra en tu intensa relación con la cantora Liliana Herrera. ¿Qué nos cuentas de ello?

Somos muy amigos y, la verdad, tuve la suerte de que me haya convocado para ser el productor artístico de uno de sus discos. Para mí eso fue algo muy valioso y no lo voy a olvidar nunca. Yo siempre, a pesar de la modernidad, de la electrónica, de los pedales y de las cosas nuevas que van surgiendo a medida que va el mundo futurizándose, a mi lo que más me gusta es la raíz, siempre pienso en el folclore de cada lugar, por eso escucho a Son de Madera, a Liliana Herrero, a tantos músicos que me gustan, porque son,  como Bob Dylan, gente que realmente cree en la raíz y hablan de las cosas nuestras. Son gente que conoce que camina las ciudades, que conoce los pueblos, que está atenta a la naturaleza, que sabe y que le canta a los pájaros, que le canta a nuestra vida.

En Chile, Venezuela, en Colombia, en Latinoamérica entera, lo que más me gusta escuchar son la gente que habla de eso, no la gente que habla de cosas vulgares. No me interesa escuchar a un músico que me está contando lo que yo veo cuando salgo a la calle a caminar, quiero también que me hagan recapacitar, que me haga pensar y, sobre todo, que me hagan emocionar.

Volviendo a tu gira por México ¿Qué tocarás en tus conciertos?

En México vamos a ir con el nuevo disco Constelaciones y voy a mostrar canciones de los discos anteriores. Tengo varios discos grabados y la verdad es que no quiero dejar ninguno de lado, porque sé que hay muchas canciones que me gustan y que sé que a la gente también y no las voy a dejar de hacer porque son como hijos a los que yo amo y que quiero mostrarlos también. No sólo mostrar lo nuevo sino tocar de todo lo que vengo haciendo día a día y hace muchos años ya acá en Argentina y en otros países. Y ojalá que el público de México lo pueda recibir con amor, con música, que lo sientan bien y que flotemos juntos”.

Muy pronto tendremos la oportunidad de flotar y viajar en directo con canciones tan buenas como “Un dólar, un reloj y una frase sin sentido (que hace con Ricardo Mollo del grupo Divididos) y que comienza con una frase mágica: “El mundo alrededor se quedó sin testigos, un fuerte ventarrón lo limpio del sistema solar, la muerte lo besó con un frac en el camino, quedando a la deriva en un viaje interestelar”.

circozonico@hotmail.com