Las posibilidades del odio

De libros y de rosas

Me gustan las celebraciones civilizadas y populares, y entre ellas se cuenta se cuenta la del Día de San Jorge, patrono de Cataluña, y que se remonta a la supuesta gesta heroica y caballeresca del mentado personaje  que para salvar a la princesa de Capadocia enfrentó y mató a un Dragón, de cuyo cuerpo muerto brotó una rosa –obsequiada después a la dama-. De allí que los varones regalen esa flor cursilona y que en reciprocidad sean las chicas las que obsequien un libro a los hombres. Afortunadamente, con los años se regalan indistintamente ambas cosas sin distinción de sexos (no vayan a empezar las feminazis).

A partir de 1930 tal fiesta regional y religiosa se mezcla con el Día del libro; dado que fueron libreros españoles los que propusieron tal celebración al coincidir la fecha de fallecimiento de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega, autores fundamentales no sólo en sus propias tradiciones sino de la cultura universal.

La Diada de San Jordi (también es el día de su muerte) termina siendo una fiesta peculiar y distinguida a la que vale la pena sumarse. No suelo pensarla tanto en términos del Día Mundial del libro y los derechos de autor, celebrado a partir de 1995 a iniciativa de la UNESCO (un anexo de relativo mal gusto), sino como una fiesta popular que promueve una de las actividades que más desarrolla la inteligencia y el sentido común (que tanto nos hace falta). Leer produce un placer sereno y reposado, más allá de incrementar la cultura general (menos Face y más Book, se bromea).

El problema con nuestra economía y el precio de los libros provocan que no sea sencillo formar parte de esta conmemoración simbólica que desde Cataluña promueve la circulación de los libros a través de regalos. Uno que tiene que elegir con sumo cuidado a quién obsequiar, al igual que controlar el monto de algún título interesante para compartir. A continuación ofrezco una lista de buenas opciones que comienza por el libro más barato, pero no por ello de menor interés. Ojalá y encuentre la manera de regar libros por doquier o bien tomarlos en cuenta para sus próximas compras. No se va a arrepentir. Los textos de recomendación provienen de las propias casas editoriales.

“La novela zombi”, de  Ériq Sáñez (Fondo Editorial Tierra Adentro)

Se trata un elogio a la brevedad. En esta inquietud por la viñeta, el microcosmos, la edición al límite, se hacen presentes mundos violentos, cínicos, mundos casi epigráficos, como si en la economía de las palabras se ubicara la fuerza de un universo total. Con un humor agridulce, Sáñez explora las pasiones humanas, la cosmogonía personal y la vida cotidiana, desde una perspectiva que hace de lo sesgado una manera de evitar el lugar común.

“Ecuatoria”, de Patrick Deville (Ed. Anagrama)

El autor de la fascinante “Peste & Cólera” nos brinda una epopeya coral que arranca con la controvertida inauguración en el año 2009 de un faraónico mausoleo consagrado a los restos del conde franco-italiano Pierre Savorgnan de Brazza, fundador de la capital congoleña, Brazzaville, en 1840. El relato fluye siguiendo el curso de los ríos Ogooué y Congo, en una apasionante aventura literaria que abarca dos siglos de historia: desde 1872, cuando Brazza abre la vía de colonización del África ecuatorial que transitan los personajes de la novela, hasta la actualidad. Deville nos seduce con un viaje al corazón de las tinieblas, que transcurre en el mismo lugar y tiempo en que nacerá el relato conradiano, el Congo colonial de fines del siglo XIX, a la vez que nos muestra la sombría huella de la historia de las colonias africanas en el siglo XXI.

El italiano Baptiste Liger apunta: “En el relato aparecen Pierre Loti, el Che, Julio Verne, Albert Schweitzer, un joven Céline o algunos brillantes desconocidos. Un texto iconoclasta y caótico, como un mapa que no indicase el norte en el que es bueno perderse. ¿No consiste acaso la condición del escritor en viajar sin brújula?”.

“Cuaderno ideal”, de Brenda Lozano (Ed. Alfaguara)

Él pierde a su madre, ella recién se recupera de un accidente, se conocen poco después de estos eventos que los marcan hondamente y pronto se mudan juntos. Luego de un tiempo en pareja, las pérdidas piden atención. Él viaja a España, lugar de origen de la madre, ella se queda en el departamento. Así comienza el viaje al interior de la protagonista. Cuaderno ideal es una historia de amor, narrada desde el punto de vista de ella, quien es una suerte de Penélope que en lugar de tejer y destejer, escribe y borra mientras él vuelve a casa. La violencia que se vive en México es un telón de fondo, un enano es el punto de partida para cuestionar las distintas escalas en la vida diaria, una golondrina es un símbolo musical constante y cambiante a lo largo de la novela. Una piñata de Proust, los planetitas a los viaja el gato mientras duerme, David Bowie cantando “Wild is the Wind” aparecen, entre otras cosas, en esta novela.

 

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