Las posibilidades del odio

The XX o de cuando la oscuridad se torna brillante

En 2012, durante el  festival La Route du rock, realizado en Saint-Malo, la periodista Géraldine Sarratia encontró un espacio para que el grupo atendiera a Los inrockuptibles –la maravillosa revista francesa con réplica en Argentina- y en pleno backstage Romy –guitarrista- regaló una respuesta que desde entonces me da vueltas en la cabeza cada vez que escuchó o pienso en estos jovencísimos ingleses: “En nuestras canciones no hay nombres de ciudades, de lugares, de ‘él’ o de ‘ella’”.Me gusta pensar que hago música en la que uno se puede escapar”.

Y es que la realidad suele apestar y apretar, y uno busca la salida hacia otra dimensión a través de la música. En aquel momento se referían a las piezas que conformaban “Coexist” –su espléndido segundo álbum- y que revalidaba el éxtasis al que nos condujeron con su debut, el histórico XX del 2009.

De sus primeras dos incursiones se recordara siempre ese elogio de la lentitud y la manera en que acomodaban y respetaban a los silencios entre las notas. Rompían con los esquemas porque no llevaban prisa, porque dejaban ser a las canciones, porque todos los elementos parecían flotar y porque establecieron un puente íntimo con gente de su generación, pero especialmente con los tímidos, con los callados, con los huraños.

En su visita al Festival Corona Capital del 2013 pudimos constatar que en directo, aunque su sonido se tornaba más robusto, su esencia se mantenía incólume y que sus principios no cambiaban un ápice con todo y la inercia de presentarse en eventos enormes. En modo alguno el escenario les quedaba grande; suelen obtener el mayor rédito del “menos es más”, aunque Jammie les contagie de ese ánimo fiestero que ocupa para sus Dj sets incandescentes.

The XX son personas discretas y de pocas palabras que crean una música inmensa llena de nocturnidad y belleza. No hace falta tener su misma edad para que te contagien su capacidad emotiva y su impresionante solvencia técnica; todo se concentra para magnificar el milagro del arte. Un trío de chicos ataviados de negro riguroso pueden conducir un ritual esplendoroso en su magna oscuridad.

Ahora están aquí con “I See You”, un tercer largo que traía consigo el reto de mantenerse en lo más alto y para ello habrían de decidir qué de lo que caracteriza su propuesta se mantiene y cuáles habrían de ser los agregados y los nuevos senderos sonoros por los que transitar.

Siguen militando con Young Turks, un sello que los entiende a la perfección y no los presiona sino que les deja que se tomen todo el tiempo necesario para que las canciones recién llegadas se cocinen a fuego lento. A ellos les valen las implicaciones de la industria. Romy Madley Croft, Oliver Sim y Jamie Smith lo han conseguido una vez más. El par de cortes de anticipo nos habían emocionado, pero nada se compara al momento en que se da Play al disco entero y se deja correr.

Mientras eso sucede, me topo con una entrevista con el demencial músico Bill Laswell, alguien que también le ha dado una importancia principal a los silencios dentro de la música –especialmente la suya-. La máquina del azar funciona de mi lado y el norteamericano suelta una idea contundente: “No hay espacio para los puristas en la continuación de la experimentación del sonido”.

Me parece que aplica perfecto al desarrollo de la carrera de The XX.  Porque desde la apertura del nuevo disco, con una pletórica “Dangerous” nos damos cuenta que Jamie ha hurgado toda vía más en la tradición de la música para procesar no sólo partículas de R&B y soul, algo hay de funk y sonido Motown –más unos potentes metales-. Todo encauzado para que una clara novedad sea la cantidad de capas de sonido que ahora manejan; hay mayor instrumentación presente y más pistas simultáneas –sobresaliendo bastantes samplers-. Ellos puede gustar o no a los amantes de su sonido anterior.

El tiempo ha transcurrido inexorable; han vivido bastante. Jamie ha girado por medio mundo en solitario y Romy está a punto de casarse con su novia. El orden de las cosas se transforma en sus vidas y además son más experimentados como músicos. De ahí que prueben con un minucioso trabajo de postproducción sobre las líneas vocales, quiebres en los ritmos y algunas estructuras diferentes a lo que venían haciendo en sus temas. Hay mayor luminosidad, energía y velocidad; lo que se consolida y es evidente en la notable “A Violent Noise” –intrigante y sexual-.

De pasar la mayoría del tiempo en Londres y no tener problemas de agenda, han pasado a girar arduamente y a que a Jamie se le multipliquen los compromisos. Varios son los factores implicados para que la grabación saliera de su ciudad (donde aún así hicieron algunas sesiones) para trabajar también en Nueva York, Reikjavik y Los Angeles; pero conservando a su productor de cabecera: Rodaidh McDonald.

Un dato curioso, pero no de menor importancia, consiste en que a sus paso por California, Romy decidió prolongar su estancia para participar en un campamento de escritura organizado por Robin Hannibal de Rhye y Ryan Tedder de One Republic; la idea era “tallerear” textos y repasar el oficio de compositor de canciones. “I See You” es una decena que ya da cuenta de aquella incursión; misma que también incluye el hecho de que Oliver superó sus problemas con el consumo de alcohol gracias al apoyo y comprensión de sus amigos. Como testimonio del tal capítulo han quedado “Test Me” –principalmente- y “Replica”.

En corto tiempo he atestiguado como es que amigos y colegas van escogiendo sus favoritas. Hay quien ha escrito páginas de escritura autobiográfica a partir de “I Dare you” o quien ha compartido la sofisticación de “Lips” –que casi roza el Deep house-.

“I See You” ha llegado para conducir nuestros días y nuestras noches; sus ejecutores no hacen sino trastocar sus propias vidas en canciones –aquí no hay espacio para la ficción-. Con intuición han virado lo justo, exploran tendencias más intensas y las juntan con sus momentos de languidez. Han dado con una obra que conecta y arroja múltiples posibilidades de interpretación y acercamiento. Ponen pasión y frialdad; valor y sinceridad; entrañas y reflexiones. Poseen el secreto para tocar fibras sensibles y a él se aferran. Podrán tentarnos otros recién llegados, pero The XX gozan de total complicidad y nos mantendrán atrapados y a su merced por largo rato; No pain, no gain.

circozonico@hotmail.com