Las posibilidades del odio

De qué hablamos cuando decimos "Popismo"

Hay mucho de zen en la aparente inacción y su vínculo con la impostura; en hacerse pasar por alguien más que no eres tú mismo. ¿No es acaso el principio del acto artístico?

Lo más divertido de jugar a hacerte pasar por otra persona es que finalmente puedes contarle a alguien la acción. Los azares del destino dictaron que no pudiera estar en persona durante la inauguración de Popismo, la exposición que armé gracias a la generosidad de varios amigos artistas que se prestaron a dialogar conmigo y llevar a cabo algunas ideas sueltas que me rondaban en la cabeza y que podían servir para obras artísticas.

Tengo que contar que todo el proceso fue muy divertido. A algunos se les dió toda la información y a otros meros indicios para seguir adelante con la creación. Lo esencial es que no hubiera –ni hay- receta y que no existen reglas por seguir. La intuición marca el camino. Alguno requirió de mayor comunicación que otro. La cosa es inventar y reinventar el plan de acción.

Así que cuando terminé por aceptar que no llegaría a la apertura de esta pequeñísima muestra –un guiño más a la literatura portátil-, me di cuenta que no se trataba sino de un acontecimiento que me acercaba más a los planes de trabajo de Warhol, Vila Matas y otros pensadores huidizos y amantes de la NO acción.

Detrás de NO aparecer el día de apertura de, tal vez, la única exposición individual que puedo tener en mente, se encuentra el sentido del humor de Beckett y Esperando a Godot. El personaje de marras jamás llegará y ese no es pretexto para que el hecho dramático no ocurra. Por otro lado, ya se sabe que el fundamento de Bartleby –el escribiente de Melville- es ultimar una célebre y terminante frase: preferiría no hacerlo.

Hay mucho de zen en la aparente inacción y su vínculo con la impostura; en hacerse pasar por alguien más que no eres tú mismo. ¿No es acaso el principio del acto artístico? Lo que de entrada fue una casualidad dictada por cuestiones de trabajo, luego se convirtió en una conexión con un libro de atractivo magnético.  El Juego del Otro, editado por Errata Naturae, es una invitación para que gente del arte se haga pasar por alguien más. Así que se puede apuntar que: “Nietzsche decía algo así como que sólo el poeta que es capaz de mentir intencionada y premeditadamente, y a la vez se puede acercar a la verdad. La línea que separa realidad y ficción no es más que tenue”.

Popismo –palabra por la que me preguntan con insistencia- no es otra cosa que el nombre de los diarios de Andy Warhol. No hay mejor pretexto que citar modestamente las lecciones de una vida dedicada a colectar mentiras y cosechar verdades. La impostura puede llegar a convertirse en un platillo delicatessen al que muchos deseamos acceder en estos tiempos. ¿Qué traté de hacer en esta muestra miniatura? Una vez más la literatura responde: “un baile de máscaras en el que sus protagonistas se disfrazan de sus propios personajes formando una rara y sugerente coreografía donde cada uno ejecuta sus movimientos en un paso a dos basado en la armonía de lo inseguro, en la belleza de lo casual y en la defensa de la impostura como posibilidad de transitar el mundo, danzando sobre sus contradicciones, forzando la voz propia para escucharse en otros”.

Considero pues que es el momento propicio para difundir un texto escrito por Rubén Gil con motivo de esta reciente incursión creadora, que también está alimentada por las propuestas de gente como Eloy Fernández Porta y Agustín Fernández Mallo, figuras determinantes para entender el sino de nuestra época. El artífice del retrato que he bautizado como Yo soy la obra escribió:

EL ARTISTA DE LA VIDA MODERNA (after-pop)

no hay solución, porque no hay problema

el “ARTE” no existe, solo hay artistas

TODO está dicho y llegamos tarde

lo nuevo es lo que menos dura,

nada fue explicado, llegamos demasiado temprano,

TODO ESTÁ CONTADO YA, PERO COMO NADIE ESCUCHA,

hay que recomenzar.

NADA es sin razón

SOLO importa la intensidad

la línea piensa

el ojo escucha

MIRAR es MIRAR dos veces.

DADADUDADETODO

EL ornamento es un crimen

La línea piensa

nada es sin razón

hay que reiniciar

EL “arte” NO EXISTE

todo ESTÁ DICHO

no hay solución

Ya no cuenta el enunciado del viento,

sino el viento en sí.

Ya lo dijo el Señor Dylan: “la respuesta búscala en la brisa”.

circozonico@hotmail.com