Las posibilidades del odio

Si corre o vuela… a la cazuela -Un documental hidalguense-

La feria de Santiago de Anaya –en el corazón del Valle del Mezquital- es quizá el aparador que da visibilidad a una larguísima tradición gastronómica. En la región han sabido sacar el máximo provecho al consumo de flora y fauna, y ello ha llamado la atención de mucha gente. No es usual el consumo de Tlacuache, cierto tipo de lagartijas y gran cantidad de insectos, por citar unos cuantos ejemplos. El evento anual pone por delante a un modo de vida en su totalidad y relaciones de convivencia de una colectividad. Ahí se hallaba el detonante para que un par de cineastas emergentes de Hidalgo (egresados de la UAEH) asumieran el reto de realizar un documental. A continuación una conversación con Salomón Morales y Rogelio Calderón, los hemisferios creativos de tal iniciativa que se estrenó en el Festival de Mérida.

¿Cómo se organizaron para dirigir entre dos?

Rogelio: la misma idea surgió de forma conjunta, ambos aportamos en todo lo necesario, simplemente conjuntamos las ideas. Ya habíamos trabajado juntos antes, en la tesis, por ejemplo.

Salomón: De hecho, trabajar de este modo fue lo que hizo posible que la película existiera y que lográramos lo que conseguimos.  Antes que otra cosa éramos amigos, entonces nunca nos cuestionamos el ¿Cómo le vamos a hacer? Si no: “hagamos lo que tenemos en mente y hagámoslo ya”.  El cine es un trabajo de equipo, porque además están todos los que se suman a los créditos del documental.

Respecto de la realización la clave fue que dialogábamos mucho, cada vez que emprendíamos el camino hacia el Valle teníamos mucho tiempo de reflexionar y hablar sobre el tema y como se verían esas ideas en la pantalla. Cuando teníamos puntos de vista distintos resultaba positivo porque entonces pensábamos en función de la película y de la realidad, de lo que los protagonistas decían  o sentían.

Fue una muy buena experiencia, teníamos el objetivo de poner nuestro granito de arena para Hidalgo y así fue. Además la película misma es así, Los Ramírez Cruz (los protagonistas) tienen que colaborar entre sí para poder salir adelante, eso mismo fue lo que aplicamos.  

De entre tantas opciones posibles, ¿cuál fue la razón fundamental para que decidieran contar esta peculiar parte de la gastronomía mexicana?

Salomón: Lo sabroso del tema. Al hablar de comida hablamos de todo lo que eso implica, del ¿quién y por qué come de tal o cuál forma?, ya sea en una urbe o en una región que parce alejada. Es un asunto universal que parte de lo particular. La comida tiene su propia historia, refleja la cultura y el entorno.

Todo esto pasa con la tradición gastronómica Hñähñü, es milenaria, es exquisita, es extraordinaria. Por otro lado, en el caso de Hidalgo, no existía algo parecido a lo que proponemos en la película. Hay mucho que aprender de lo que han hecho por años los Hñähñü, era algo que teníamos cercano, afortunadamente lo vimos y pensamos en contribuir al tema desde la perspectiva del cine.

Rogelio: En primera instancia el proyecto nos llegó por la “Panza” al conocer y visitar el festival gastronómico del valle del mezquital nos enamoramos de esta tradición gastronómica, pero nos surgió la pregunta de qué pasa con las familias los días del año restantes, entonces ahí surgió una razón poderosa para investigar más a fondo, es así como empezamos a recorrer las comunidades de Santiago de Anaya, a conocer familias que conservan esta tradición hasta que encontramos a los protagonistas..

¿Es fácil relacionarse con gente de la comunidad? ¿Están abiertos a que llegue gente de fuera a involucrarse?

Salomón: Sin duda las personas del Valle del Mezquital y del Águila son muy amables, cordiales, pero desconfiadas también, porque han visto perder cosas cuando ellos ofrecen la mano. No fue nada sencillo, pasamos mucho tiempo conviviendo con ellos antes de sacar la cámara. Desde el principio les comentamos lo que queríamos hacer, como primer paso fue una manera de mostrar la honestidad, nos ganamos su confianza a lo largo del tiempo.

Lo que pasa ante la cámara es lo que queríamos contar, fuera de cuadro pasamos muchas cosas con la entrañable familia Ramírez Cruz, vimos crecer a los hijos y luego a los nietos, estuvimos con ellos en momentos difíciles para poder contar las lecciones que nos dieron.

Te puedo contar que en ocasiones además de manejar la cámara les ayudábamos a recoger el zacate o a cortar la leña, por detalles como estos se dieron cuenta que podían confiar en nosotros, entonces la relación y la  película fluyó mucho mejor.

Rogelio: A la familia nos la presento Armando Martínez un amigo que era originario de Santiago de Anaya; buscábamos familias que hablaran Hñähñü y que conservaran sus tradiciones gastronómicas. Él nos llevó con ellos, y llegamos con el pretexto de probar el pulque, fueron muy atentos con nosotros y nos recibieron muy bien. A partir de la primera visita prometimos regresar, así lo hicimos y no solo una vez si no muchas veces en las que solo íbamos a platicar con ellos, a conocerlos y que nos conocieran y nos tomaran confianza, pasaron muchas visitas antes de que nosotros nos presentáramos con una cámara.

¿Cuál fue la principal dificultad para lograr terminar el documental? ¿Necesariamente el presupuesto?

Salomón: No es determinante, pero en nuestro caso el presupuesto si era un factor importante, porque queríamos hacer algo que llegará lo más lejos posible y lo único que teníamos para comenzar eran las ganas y la idea. Cuando inicias así y nadie te conoce las puertas tardan en abrirse. Después se sumó Inéditas films como coproductores, hubo un momento en que parecía que no lo lograríamos.

Otra cosa es el propio desarrollo, ahora que lo veo en perspectiva no lo llamaría precisamente dificultad sino proceso. Dada la temática, el tiempo era un factor con el que teníamos que ir de la mano.

A grandes rasgos la  película cuenta cómo es que los recursos que ofrece la madre naturaleza son aprovechados por los protagonistas del documental y por ende en la región. Entonces si quieres chinicuiles o escamoles tienes que esperar a que sea la época adecuada, lo mismo en el caso del maíz, hay que pasar por la siembra, el cuidado y la cosecha y además depender de la lluvia. Lo mismo pasa con otros elementos o especies que aparecen en la película. 

¿Llegaron a alguna conclusión específica acerca del consumo de alimentos –digamos- exóticos y que se refleje en su trabajo?

Rogelio: Mas que exóticos, los llamaría tradicionales, los Hñähñü han sido cazadores y recolectores durante siglos, y para nosotros fue impresionante que estas costumbres se sigan conservando durante tanto tiempo, ellos tienen un profundo respeto por la tierra y por las especies que ahí viven, no por nada siguen sobreviviendo sus costumbres, la conclusión mas importante creo que sería que es de suma importancia este respeto ya que de la tierra viven y a la tierra se deben, es por eso que las especies solo las cazan y recolectan para cubrir sus necesidades y no por derroche y eso está presente en la película.

circozonico@hotmail.com