Las posibilidades del odio

La ficción a través de Café Tacvba y sus canciones

Me alegra profundamente de que con el libro de cuentos a partir de Café Tacvba nada sigue el orden tradicional y aparentemente “normal” de las cosas. En un altísimo porcentaje este tipo de textos se preparan para la presentación inicial de la obra y los eventos subsecuentes, pero en esta ocasión lo escribo con motivo de despedirla –aunque nunca se sabe-.

Hay mecanismos que van concatenando los acontecimientos. Antes de llegar a este día, ha sido Humphrey Inzillo, argentino autor del prólogo, quien señala que estamos delante de una banda que ha indagado como pocas en la forma circular de la vida. Todo final es un nuevo principio y los ciclos son inagotables.

Habremos de pensar en la Revista Marvin en nuevos libros… en futuras incursiones editoriales. No puedo omitir que David Bowie tiene un universo tan vasto que cualquiera se siente tentado a homenajearlo de muy distintas formas –la ficción no sería la excepción-. Ya veremos de qué lado caen los dados.

Mientras tanto puedo afirmar que Rock para leer es una colección en pleno crecimiento; hemos elegido correctamente a los músicos a los que hemos dedicado nuestras ficciones (Morrissey, Blur, Cerati). Y nuestra feligresía y melomanía por ellos se mantienen intactas.  Mezclar rock y literatura es una combinación de alto octanaje; no está exenta de riesgos ni errores involuntarios.  

Rock para leer me ha permitido seguir impulsando una literatura vitalista, desparpajada, desmadrosa y callejera. Nuestros textos no anhelan pertenecer a los elegantes salones de la República de las letras –llenos de señoras rancias y emperifolladas- ni a que se difundan buscando la autosuperación –ojalá y que los odie Jordi Rosado-. Acá hay guarradas, humor hijo de puta, melodías diversas y canciones, muchas canciones.

En Café Tacvba a través de las persianas aparece un escritor con una trayectoria muy importante –como Alberto Chimal- junto a un joven apenas incursiona con sus primeros escritos –Guadalupe Gómez (de Tulancingo) dio en el blanco con su debut formal-. Sabía con certeza que muchos periodistas también apuestan por la ficción y que hay músicos a los que no les bastan con musicalizar sus letras, que quieren contar historias en otros formatos –aquí tenemos a Federico Diáz de León de Pumcayo (banda de Guadalajara) y Martín Caamaño desde Argentina-.

Los que creemos en las posibilidades de la literatura rock nos sabemos descendientes de “La onda” y nos parece algo gozoso. Durante años la crítica más cuadrada y petulante vio por debajo del hombro a la cultura pop. Y hoy ante el advenimiento de una nueva era – tal vez afterpop- deberían darse de topes en la pared por ser tan cortos de vista. Hoy hasta en Letras Libres hablan de reguetón.

Nosotros abordamos el proyecto con mayor amplitud de miras. Así es como hemos logrado que un autor tan reconocido internacionalmente como lo es el colombiano Juan Álvarez entregara un texto experimental y que una figura central de la ciencia ficción chilena contara su cercanía afectiva con los tacvbos; Sergio Amira mandó un cuento que habla del paso del tiempo y las generaciones.

En este libro confluyen el gozo y las pasiones. Es por ello que me emociona compartir el proyecto entero y este libro destacados periodistas, pero aquí en su faceta de escritores. En “Esa noche”, Enrique Blanc nos sumerge en un efímero encuentro sexual condenado al fracaso. Por su parte, Arturo J. Flores se concentra en el infame papel del bajista –tan poco reconocido, tan olvidado sobre el escenario-. Alejandro Mancilla imagina la posibilidad de que un detective labore en la aletargada Orizaba y resuelva un entuerto que tiene que ver con el cerro más representativo de aquella cervecera población. “El borrego” transmuta su naturaleza sonora y en el relato alude a esa cumbre veracruzana.

No dejan de impresionarme los distintos rumbos narrativos a los que puede conducir el repertorio tacvbero. Los registros y las posibilidades son muchísimas. Hay quien puede quedarse con un riff o una melodía y partir de ahí. Otros pueden mirar al grupo desde la distancia y unos más iniciar la escritura a partir de una letra –como en mi caso-. En No debió presenciar ninguno me dejé llevar por una estrofa que leída suena muy distinta a cuando se canta:

“Amor y dulzura, fuerza y coraje

Cuatro puntos cardinales, con los que navega

Por calles y ciudades, sin saber de nombres…”

Y cuando me di cuenta tenía delante a una historia que parte de la violencia en las ciudades y la manera en que un artista plástico puede decodificarla y ubicarla en un ámbito distinto. Mientras la escribía me quedaba claro que la ciudad de México no conoce de límites. Ahí la violencia está desparramada por doquier. Me sentía a salvo, pero ahora en Tizayuca pueden asesinar a 11 personas con armas blancas –niños entre las víctimas- y en alguna colonia de Pachuca amanecer con cuerpos tirados sobre la banqueta.

Las estadísticas que aparecen en mi cuento se han quedado cortas. El territorio en el que se manifiesta la violencia se ha expandido. Así las cosas.

Pero el poder de las canciones es grande y su impacto deja su impronta al interior de cada escucha, de cada persona. Será en su metro cuadrado personal donde se perciban los efectos de la música y la lectura. No cabe esperar nada más, pero eso es mucho de acuerdo al estado actual de las cosas.

Es pequeño e infinito a la vez el milagro de arte; opera entre el silencio y el estruendo, entre la soledad y el tumulto. Es por eso que Marvin sigue propiciando una vorágine de cine, música, y estilismo. Entendemos la cultura como un fenómeno múltiple y Marvin, como parte de su proyecto, le ha hecho un hueco a una literatura gozosa y libre.

Hay alegría y satisfacción. Hoy es todavía julio del 2017. La revista Marvin sigue existiendo en papel. Su festival se ha prestigiado y ha crecido notablemente. Se editaron unos flexi-discs de culto total. Existen dos colecciones de libros: Rock para leer y Tinta Sonora. La imaginación seguirá marcando el camino. Porque cuando Café Tacvba estaba siendo creado no existía el Jei Beibi y hoy nos habían dejado una nueva señal:   

“Es una cuestión de tiempo,

tan breve este momento

en que eres y en que soy.

Tu mañana ya te fuiste

y antes me dijiste,

El futuro es hoy”.

Nota: Texto leído durante la presentación del libro en la Feria del Libro Infantil y Juvenil Hidalgo 2017, que se lleva a cabo en el Centro Cultural del Ferrocarril en Pachuca.

circozonico@hotmail.com