Las posibilidades del odio

Esa avalancha llamada actualidad (a propósito de Disclosure)

Por supuesto que los Juegos Olímpicos invernales de Sochi puede aplastarlo todo; ahí están los riesgos de atentados, el rostro odioso de Putin y sus asquerosas políticas anti-gays (nunca como ahora hay apoyar a las Pussy Riot). Acá en casa sigue el jaloneo michoacano y el asunto con los templarios (con todo y nota acerca de su asentamiento en Hidalgo). Al menos durante esta semana no falleció algún otro poeta. La gasolina por las nubes y el alza de precios incontenible. Peña Nieto no cesa en sus dislates.

Vivimos en una vorágine que no se detiene. El sistema noticioso nos bombardea las 24 horas del día. Pero aunque recibimos información de que para muchos las nevadas en la región de Nueva York complicó la existencia, otros tantos no dejaron de esquiar en los parques recreativos. Así son los contrastes. Fueron también los días en que la policía de la Gran Manzana salió a las calles a probar las gafas Google para medir su efectividad y su posible uso.

En nuestro país poco se habla del juicio por corrupción que en España se lleva a cabo y que implicó incluso a la Infanta Cristina. Al menos allá y por ahora puede hablarse de que no existen sectores que puedan quedar impunes y lejos de los mecanismos judiciales. Cuanto desearíamos de que en suelo mexicano no subsistan los intocables.

Y así podría extender este ping-pong noticioso. Allí está la Feria de arte más importante del país (Zona Maco) y las declaraciones de Gabriel Orozco acerca de que la crítica mexicana no ha sabido evolucionar (todavía se le sigue escamoteando su valor en el panorama internacional).

Pero como uno suele especular acerca de los acontecimientos que mejor conoce o eso intenta –la cabra tira al monte- tengo que referirme al concierto que se llevó a cabo en el Salón Vive Cuervo la pasada noche de viernes. ¿Quién se presentaba? Nada menos que un novel dueto británico que combina el R&B con la música electrónica. Disclosure (los hermanos Guy y Howard Lawrence) se ha convertido en uno de los actos más calientes con los que cuenta el panorama musical a nivel planetario.

Su fama fue creciendo como esas pequeñas bolas de nieve que se dejan rodar y que tras un recorrido a toda velocidad terminan provocando una avalancha entera. En un principio hay quien los juzgó a la ligera. Se dijo que son un par de mozalbetes que tienen la inteligencia de invitar a buenas vocalistas para que les presten voces. ¿Pero qué ocurrió? Algo tienen que reflejan una especie de pulso generacional, consiguen desbocar el hedonismo pero con unas hechuras que dan cuenta de un buen gusto estético que tal vez casi no sea percibido por las hordas de seguidores –que se quedan en el impacto superficial-.

En lo suyo hay referencias a las grandes divas del soul, el jazz y la motown pero transformadas por ritmos machacantes que conducen al baile desaforado. Recurren a samplers vocales repetitivos y llevan muchas cosas pre-grabadas. Mucha gente de la vieja guardia se sorprendería al saber que las cantantes no los acompañan en directo; acuden a pistas que incorporan a su juego percusivo (queen parte si es tocado  en vivo).

¿Cómo pudo ser posible que a una empresa tan especializada como Ocesa se le fueran los cálculos en cuanto al público interesado en asistir? Dicha sala fue insuficiente y las entradas se acabaron de golpe, provocando que la reventa llevara casi a los 3 mil pesos boletos de menos de 500 en su versión oficial.

Debemos señalar además que Disclosure sólo tiene un Lp completo –el magnífico “Settle” (PMR-Island, 2013)- y que la combinación de elementos los colocan en términos de calidad muy por delante de productos tan descaradamente comerciales como Avicci y David Gueta (ahora un Dj que quiere ser cantante).

El show de los ingleses se completa con buenos visuales, iluminación sofisticada y un sonido atronador; no en vano, estarán en los mejores festivales de mundo durante el próximo verano. ¿Se trató de ir acrecentando el fenómeno? ¿No hubiera sido factible el cambio hacia un recinto más grande? Tal como ha ocurrido en otras ocasiones (también en sentido contrario –si no hay venta, los pasan a un sitio más pequeño-).

Disclosure representa a la actualidad, un complejo mosaico en el que seentrecruzan épocas, sonidos y estéticas. Estos chicos no dejan de tener un dejo ochentero pero producen una música fogosa que suena totalmente al presente más sofisticado (héroes del UK garaje). ¿Por qué fueron subvalorados por los organizadores? Su música corre por las redes sociales –antes que por los medios tradicionales- como reguero de pólvora digital. ¿Sabemos entrar en esas dinámicas? Esa avalancha llamada actualidad puede pasar encima de nosotros y arrastrarnos sin que casi nos demos cuenta. Aun así estamos hablando de un asunto de una escala menor, las masas no se percatan de golpe sobre lo que está sucediendo, pero así son las cosas. Recordemos como fue creciendo Arcade Fire y ahora los tendremos cerrando un Vive Latino en que le hicieron un lugar a trompicones hasta a Los Tigres del norte y el movimiento sonidero. Así de salvaje y promiscua es la actualidad.

circozonico@hotmail.com