Las posibilidades del odio

De homenajes y antologías: de Paz, Cortázar y Ricardo Garibay

Apenas comienza el año 2014, y quienes estamos involucrados en la promoción el arte y la cultura tenemos la certeza de que se vienen importantes acontecimientos literarios para los que debemos prepararnos. En primer lugar, el centenario del nacimiento de Octavio Paz; una figura toral en la cultura universal que sin embargo no deja de poseer aristas polémicas en cuanto a su rol de caudillo de la intelectualidad nacional. Por supuesto que las instituciones oficiales ya le preparan un vasto homenaje que tendrá impacto internacional. Se sabe que los elogios no tendrán mesura, pero quedará pendiente analizar si es que su figura sigue siendo influyente entre las nuevas generaciones de consumidores de cultura. No podemos negar que las tendencias cambian y con el tiempo los jóvenes van renovando sus referentes.

Y señaló esto porque resulta impresionante la veneración que entre el público joven sigue teniendo ese gran cronopio que fue Julio Cortázar. No alcanzo a hallar en Rayuela un solo rasgo de envejecimiento. Me parece un libro absolutamente vivo y vigente, como el resto de su obra. Y parece que mi ánimo se deja llevar por la vibra que me contagia una entusiasta colectividad. Estoy convencido que la celebración del centenario de su natalicio será el pretexto perfecto para recibir gratos acontecimientos multidisciplinarios, ya que las temáticas y estética del argentino son ideales para ser abordadas desde varias formas de arte. Cortázar se centró en tareas escriturales y académica; no se vio protagonizando asuntos de índole política. Su figura y legado literario contribuyen a alimentar ese anhelo del viajero, la figura del nómada solitario y engrandece la figura de París, como la ciudad ideal para emprender la aventura iniciática y de formación existencial. Este acontecimiento emociona y estimula todas y cada una de nuestras apetencias de consumo cultural.

Pero también en lo referente al ámbito de lo hidalguense hay novedades interesantes y celebrables. Resulta que el día de hoy al medio día, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, se presentará una nueva antología que lleva por nombre Ricardo Garibay en Ricardo Garibay, preparada por la escritora e investigadora Josefina Estrada, quien en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2013, apuntó que la finalidad de este libro es: “acercar la obra del “hijo pródigo de Hidalgo” a los jóvenes, para que conozcan la obra y se reconozcan en ella, además de que algunos textos deberían volver a circular, como los que escribió en el sexenio 1970-1976”.

Se trata de un volumen de más de 600 páginas, editado por Cal y Arena, que incluye cuentos, memorias, crónicas, semblanzas y otros textos diversos, en los que se aprecia la fuerza que el nativo de Tulancingo imprimía a su manejo del lenguaje, ya que recibió gran influencia del habla popular, de allí que retratara perfectamente a personajes provenientes de estratos sociales bajos.

Fanático y conocedor del boxeo y las culturas orientales, fue uno de los escritores más prolíficos e imprescindibles del siglo XX mexicano y su figura no está exenta de polémicas y opiniones encontradas. Participó en la política de su tiempo y poseía un carácter recio y abrupto que le generaba complicidades tanto como enemistades profundas. Eso lo convierte en una figura multidimensional llena de aristas inquietantes y divergentes.

En la presentación de este nuevo recuento participarán Francisco Hernández, Guillermo Vega Zaragoza y Rafael Pérez Gay. Además de que se ha preparado una adaptación escénica del cuento María Antonieta, dirigida por Xavier Villanova, quien también actuará junto a Leonora Cohen.

Para la también catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México en la obra de Garibay, nacido en 1923, existen escritos inclasificables: “en un solo texto se reúnen narrativa, crónica y diario, como en las novelas Taíb y Bellísima bahía, pues le interesaba contar historias sin apegarse a los cánones literarios”.

En el prólogo Ricardo Garibay en Ricardo Garibay, Estrada menciona que: “con los textos de Garibay se puede conocer el México de los años treinta, pues el autor relata cómo fue su infancia en la colonia San Pedro de los Pinos, que estaba rodeada de ríos, pastizales y sembradíos, cercana al arrabal de aquellos años: Tacubaya”.

Como sería deseable en todo tipo de homenajes y conmemoraciones en torno a escritores, lo importante es que la obra esté a disposición de los lectores y encuentre a más personas que la hagan suya. De poco vale todo lo que se diga o se haga si es que los libros no llegan a manos de nuevos públicos. Sólo de esta manera sus personas y sus ideas se mantienen tan vivas como cuando los estaban los seres humanos de los que emanaron. No queda de otra, habrá mucho por leer y releer en este 2014 que lleva unas cuantas semanas.

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