Las posibilidades del odio

Un animal urbano en la huasteca

Suelo espaciar mis visitas a esta región de Hidalgo digamos tres años en promedio y siempre trato de poner especial interés en tratar de detectar los cambios, sondear el estado de ánimo y especular de qué manera es que se perfila hacia el futuro. La experiencia del Vigésimo Festival de la Huasteca amplifica las posibilidades de recabar opiniones por la presencia de investigadores, especialistas, músicos y residentes de distintas localidades de la zona. Hay gran diversidad de opiniones y puntos de vista.

La Huasteca es un asunto multifactorial difícil de entender; no es nada sencillo sacar conclusiones. El momento presente me permite entrever que la cultura popular continua con su devenir y ciertos especialistas me confirman que  desde el arranque del Festival hasta el día de hoy existen muchas más agrupaciones musicales y grupos de danzas populares. En calidad y cantidad existen más exponentes. La programación nos deja sentirlo.

Pero por otro lado se llega a percibir que la pobreza entre los habitantes  es evidente; tal pareciera que un funcionario de la Dirección de Culturas Populares  del CONACULTA se encuentra muy perdido cuando dice que se trata de una región que se haya en completo desarrollo. Detrás de un escritorio de la ciudad de México es muy fácil tramar entelequias.

Duele –no hay otra palabra mejor- contemplar a esos ancianos que viven en una especie de Dimensión desconocida o una realidad alterna. Tienen la mirada pérdida, están desnutridos, padecen problemas con las piernas, casi son puro hueso. Será que los estragos de tantos años de consumir aguardiente y malcomer afectan –y otros aspectos más-.

Sigue existiendo un gran atraso educativo y económico. La Huasteca hidalguense está rezagada y ello deben reconocerlo los agentes involucrados en gestionar su desarrollo. Ya es hora de que dejen atrás esa retorica frívola o cínica que pretende hacer pasar que las cosas andan bien. El esquema social sigue siendo tan piramidal como desde los tiempos de la revolución e incluso antes. Existe una elite que sigue controlando a los indígenas, que los explota y trata de que se mantengan apáticos e ignorantes aplicando estrategias de manipulación. Aquí los cacicazgos nunca se han ido. Unos cuantos ricos se imponen a grandes cantidades de pobres.

Mi pesquisa se concentró en preguntar: Si existiera la posibilidad de viajar en el tiempo y adelantar 100 años, ¿cómo imaginas encontrar la huasteca? ¿Habría cambios sustanciales?  Encontré gente que lleva viniendo 30 años y dice que todo parece seguir igual. Otros tantos reiteran su decepción por la manera en que Huejutla ha crecido sin orden ni concierto –han  imitado mal ese despropósito llamado Pachuca en los últimos años-.  Y pues si, hay cantidad de migrantes  que al regresar al terruño se empeñan en replicar las residencias de estilo californiano a veces en parajes naturales impensables.  El mal ejemplo cunde.

Pero a toda esa complejísima circunstancia social, política y económica  trasciende la experiencia del Festival en sí mismo. A fin de cuentas fue lo que me trajo hasta aquí en esta ocasión. En la exposición “Algunas miradas pueden verse algunos trabajos de artistas plásticos de la huasteca hidalguense que auguran buenos momentos por venir.

También puede considerar un acierto a cabalidad el haber montado un equipo de audio e iluminación de primer nivel. Nada tiene que ver la naturaleza y el origen de los grupos participantes para que no se les asigne las mejores condiciones técnicas posibles. Con alta probabilidad se trata de la mejor producción en la historia de esta cita itinerante.

La Huasteca es una zona cultural en progresión que no sólo se entiende en términos estrictamente geográficos ; es más bien una entidad unida por usos y costumbres más una cosmovisión. Desde hace tiempo Querétaro y Puebla se sumaron a la estructura tradicional que integraban Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí e Hidalgo. Siempre habrá quien pueda polemizar el porqué de esos participantes en particular, pero si uno llega sin prejuicios podrá disfrutar de valores emergentes como el Trío Las Florecitas, que formaron parte del segmento denominado Nuevas generaciones de músicos huapangueros.

De alguna manera esto contribuye a estimular el tan necesario relevo  generacional; los viejos maestros van muriendo y se necesita que  los jóvenes den continuidad. Existe una urgente necesidad de nuevas composiciones - el repertorio es limitado- y aún así urge que se documente con minuciosidad.

Es por ello que no puedo menos que celebrar la presentación del disco doble que procede de la colección del periodista, musicólogo e investigador Enrique Rivas Paniagua. El tamaulipeco es ya una leyenda de la radio y uno de los especialistas más notables y puntuales de la música popular no sólo mexicana sino global.

Son ya 16 años con el programa que transmite por Radio Educación y que da nombre a esta producción. “Son… idos de la huasteca” es un documento invaluable que fue apoyado por el Programa de Estímulos a la Creación Cultural Huasteca y que se presentó por vez primera el día de ayer en la plaza central de Jaltocán, sede del evento que se realiza del 6 al 9.

En la edición de este año no escasearon  las presentaciones notables; tuvimos Poesía Decimal  Campesina, cuentos escritos por un autor tenek y hasta cumbia en Nahuatl. A sangre y fuego expresiones recientes se van abriendo paso entre el sector conservador. Se trata de un evento que impulsa fuertemente a las lenguas indígenas.  Ojalá que como ocurrió con Atlapexco, en la historia de Jaltocán se hable de un antes y después del Festival. No hay que temer repetirlo: la cultura debe oponerse a la barbarie. Sería terrible enfrentar al futuro sabiendo que la derrota del arte sea inevitable.


circozonico@hotmail.com