Las posibilidades del odio

2016 en 13 grandes canciones

Lamentablemente, la tendencia es a consumir canciones sueltas en vez de álbumes completos. Este periodo de transición se agudiza y la vieja industria de la música da sus últimos coletazos tal como la conocemos. Incluso los millennials se van haciendo adultos contemporáneos (aunque les pese). Mientras eso sucede, el rock va cerrando un ciclo histórico y varias de sus figuras van muriendo –el tiempo, las enfermedades y los excesos pasan sus facturas-.

Muerte y política. Tales son los hálitos que perviven de un año demasiado sacudido por la fatalidad en todos los ámbitos sociales. Muchas son las cosas que parecen estarse pudriendo y echando a perder. Día tras día recibimos noticias devastadoras y la pesadumbre parece que se extendió a lo largo y ancho de este año.

Es por eso que la música hace las veces de esa píldora Matrix para entrar a una dimensión menos jodida. Es un vehículo a través del que obtenemos confort al tiempo que nos hace pensar y sentir –aun experimentando dolor emocional o sintiendo una pérdida-. ¿Será que podamos reconstruir 2016 por medio de canciones? Se trata pues de un recuento de los temas que se destacaron por su calidad y que de alguna manera representan el rompecabezas mutante y enlutado de los últimos doce meses. Pese a todo, la música nos salva.


1) Kate Tempest

“Ketamine for breakfast”

Del álbum “Let Them Eat Chaos”

La vida en los barrios londinenses es áspera, ruda, pero emocionante. La sobrevivencia de una generación –como otras tantas- sin creencia en el futuro. Acá una chica de 30 años que se ha propuesto narrarlo todo, ya sea a través de obras de teatro, novelas, poesía o trap salvaje que transpira vitalidad y furia callejera –como en este caso-. La electrónica crepitante potencia un flujo discursivo rabioso e inteligente.

2) David Bowie

“I can`t give everything away”

Del álbum “Blackstar”

“I know something is very wrong/ The post returns for prodigal songs”, así comienza un tema que también es epitáfio. El inmenso Duque blanco se envolvió en ese sax que tanto le gustaba y flirteaba con un jazz chatarrero. La ceremonia litúrgica de su voz dominándolo todo mientras anticipaba su partida a través del milagro del arte. Hay plasticidad estética y verdad existencial en cada frase, en cada entonación.

3) Jessy Lanza

“It means I love you”

Del álbum “Oh no”

La rítmica como detonante del más puro y sofisticado hedonismo afterpop. La suave voz de una urbanita nacida en Canadá que se desliza encima de una cama de sintetizadores y programaciones. Suena pues una especie de tecnotribalismo para armonizar los ritos de todos aquellos obsesionados por el placer y los sentimientos fugaces.

4) The Dandy Warhols

“You are killing me”

Elogio del rock de garage y su estirpe, además de un homenaje al formato clásico de canción. Sacan el máximo rédito a aquello de estrofa-coro-estrofa y a las frases directas. Hay momentos en que la magia del rock and roll brota a partir de la simplicidad y la elección perfecta de cada uno de los elementos. Puro punch.

5) Iggy Pop

“Sunday”

Del álbum “Post Pop Depression”

La iguana más musculosa del rock logró un enésimo quiebre al juntarse con gente de los Queens of the Stone Age y Arctic Monkeys. Sólo él puede maximizar el día más relajado y cabalgar sobre una guitarra stoner. “I crawl for Sunday/ When I don’t have to move/ Caught up in dreams untangled one day”. Prueba fehaciente de que el estilo no se compra en la farmacia. 

6) Local Natives

“Past lives”

Del álbum “Sunlit Youth”

Cargan a cuestas ser representantes de la nación hipster; tal vez sea por eso que no se valora en su justa medida esta rola. Aquí pulieron una joya que alude a El mago de Oz: “Take me/ To Dorothy Chandler tonight/ And I’ll find you/ Reflected a hundred times”. Parten de una voz prístina hasta un estallido melódico esplendente. Cuidaron cada detalle de la estructura que lleva al indie folk a lo más alto. Preciosa.

7) Leonard Cohen

     “Steer your way”

De álbum “You Want it darker”

82 años de sabiduría y vivencia plena del arte. Como Bowie, publicó el disco muy poco antes de morir y se despidió a través de la música. En este testamento hecho canción y colocado en el penúltimo lugar del disco (al igual que lo hizo Bowie con su tema) se da una reflexión musicalizada que transcurre a media velocidad y en la que lucen bellísimas las cuerdas. El poeta va esparciendo su semilla y alejándose de esta dimensión mientras nos deja sus palabras: “Steer your way through the fables of Creation and the Fall”.

8) Nick Cave & The Bad Seeds

 “I need you”

Del álbum “Skeleton Tree”

La inesperada muerte de un hijo adolescente es una terrible tragedia y al músico afincado en Inglaterra no le quedó sino intentar purgar el acontecimiento mediante un disco y cada una de sus partes. Y aquí tenemos un tema lento en el que la intepretación no se desboca; con maestría va desgranando el dolor siempre con contención y elegancia. Aquí no hay impostura, tan sólo la vida entreverándose con el arte. Soberbio y honesto.

9) Xenia Rubinos

“Mexican chef”

Del álbum “Magic Trix”

¿De qué va la realidad neoyorquina aunque le pese a Trump? “French bistro/ Domincan chef/ Italian restaurant/ Boricua chef/ Chinese takeout/ Mexican chef/ nouveau America/ Bachata in the back”. Una perfecta instantánea de lo multicultural a partir de lo que ocurre en la gastronomía. Una mujer revelación con raíces cubanas y puertorriqueñas combina R&B con electrónica y otras yerbas sonoras.  No en vano han escrito que se trata de “una Bjork de sangre latina”.

10)  Anohni

 “Drone Bomb Me”

Del álbum “Hopelessness”

¿Un artista absolutamente necesario? Por supuesto. Alguien debía criticar             a Obama con agudeza y señalar sus fracasos. Además, la guerra en Siria y Oriente Medio continúa, por lo que esta canción habla de una niña que suplíca para que la bombardeen los drones y poder unirse con el resto de su familia muerta. El discurso es agudo, mientras que el diseño sonoro futurista lo elaboraron dos enormes talentos: Hudson Mohawke y Daniel Lopatin. Sublime y ácida por todos lados.

11) Nicolas Jaar

“No”

Del álbum “Sirens”

El extraordinario músico norteamericano creció en Chile, por lo que conoce la cultura latinoamericana a detalle. Recientemente apoyó al ecuatoriano Nicola Cruz, quien mezcla electrónica y sonidos andinos. Ahora el alumno le ha influido y presenta un tema en español que deconstruye el folklore regional. Hipnótico y seductor, va transcurriendo con parsimonia hasta sumergirnos en el trance primigenio.

12)  Beth Orton

“1973”

Del álbum “Kidsticks”

Mucho menos folk que antaño,  la inglesa eligió la flexibilidad de la electrónica al lado de Andrew Hung de Fuck Bottons como productor. Así, un juego melódico jovial cobija un ejercicio de mirarse en el espejo y asomarse al pasado. Esa mirada a una década atrapante se presenta con una estructura precisa y arrebatadora. La memoria adulta también puede ser una fiesta.

13) The Avalanches

“Frankie Sinatra”

Del álbum “Wildflower”

El regreso más inesperado de los últimos años. De la nada reaparecieron estos australianos y lo hicieron con una pieza que remite a la música balcánica y sus metales. En la voz, el rapero chimuelo Danny Brown se refiere al crooner yankee para trasladarlo al trópico a cantar calypso, fumar mota y beber vodka. La pura fiesta atascada mientas llega el verdadero apocalipsis.