Las posibilidades del odio

Vicente Jáuregui y los secretos de un guitarrista

Fue tanta su pasión por el rock que este michoacano quemó las naves antes de los treinta e incursionó en la Ciudad de México para trazar una senda personal ahí donde se concentran bandas, medios y posibilidades de destacar. Trabajó en una librería e incursionó en el periodismo. Coincidimos en la revista Marvin y desde entonces hemos colaborado en varios proyectos paralelos. Este es uno de ellos.

A mitad de un proyecto de ficción quise hurgar en el interior de un músico y dilucidar un poco sobre el oficio, la relación con el instrumento y otros tópicos vinculados. Sabiendo que el miembro de Capo –una banda en plena expansión- es admirador de Wilco, entre otros grupos para gourmets musicales, la charla se iba a poner interesante y revelaría aspectos importantes que más tarde yo podría convertir en literatura –realidad y ficción yuxtaponiéndose-. Pronto escribiré el cuento correspondiente, mientras tanto esto es lo hallado. 

¿Has tenido una relación muy larga con una guitarra en particular?

Sí, con una guitarra Gibson Custom del 73. Un día, llegó un guitarrista albino a ofrecerla a a un bar en el que yo tocaba covers en Morelia. Pidió 5 mil pesos, una ganga para una guitarra que cuesta más de 30 mil pesos. Era una época en que lo vintage todavía no alcanzaba un valor tan grande en el mercado.

¿Crees que se produce algo similar al deseo sexual cuando tocas la guitarra en un concierto?

Frank Zappa decía que eligió la guitarra eléctrica porque era el instrumento más obsceno del mundo. Me ocurrió algo similar cuando escuché a Prince por primera vez, con una guitarra tan sexual que conectaba con las hormonas de la pubertad con fuerza. Con el tiempo descubrí otros guitarristas que apuntan más a lo intorspectivo. Tocar la guitarra da posibilidad a una amplia gama de sensaciones, dependiendo del tipo de música que toques.

¿A menudo comparas a una guitarra con una mujer?

Nunca me ha pasado eso, me parece curioso que los guitarristas de blues le pusieran nombre de mujer a sus guitarras; en lo personal ya la complejidad de ambas es suficiente para tratar de extrapolarlas.

¿Cuál es tu modelo de guitarra favorito y por qué?

Antes eran las Gibsons porque Slash tocaba una y fue el primer guitarrista que me inspiró a tocar, con el tiempo me aburrió lo limitado que es el hard rock. Ahora prefiero una Telecaster, me gusta su sonido áspero y cortante, menos rockero que la Gibson, es mucho más versátil y soy un guitarrista ecléctico.

¿Qué guitarrista crees que producía algún efecto en verdad en la gente? ¿Qué tipo de magia provocaba?

Entre mi generación era Slash; era un guitarrista muy sexual que gustaba tanto a hombres como a mujeres, a músicos como a meros escuchas. Le dio la espalda al hair metal y la escuela de los virtuosos para regresar a las raíces del rock, a Zeppelin y los Stones. Tenía un look impeclable que recuperaba el glamour de los 70 y un sonido inigualable.

¿Serías capaz de venderle tu alma al diablo para que te revelara los grandes secretos de la música, como se dice que hizo Robert Johnson?

Siempre he tenido un demonio escéptico sobre la espalda, los grandes secretos de la guitarra guardan una proporción directa con el grado de conexión y compromismo que tengas con tu instrumento. Todo lo demás da solamente para escribir guiones hollywoodeneses.

¿Has desarrollado una relación con el instrumento que si no tocas es como si no comieras?

Los primeros 10 años estuve obsesionado con practicar como desquisiado. Después me detuve y ahora practico sólo cuando necesito decir algo. Se convirtió en un vehículo de comunicacación para generar ideas, más que para acumular una sapiencia que sólo impresiona a otros guitarristas. Me resulta ofensivo cuando la gente me pregunta si sigo tocando, es como si consideraran que fue una etapa superable. La música para mí es algo vital, no una extensión de un afán utilitario.

¿Crees que los guitarristas han recibido los elogios justos o bien se les ha sobrevalorado?

Los guitarristas en abstracto son muchos y sería generalizador hablar de esa manera. Los hay de todos tipos. Más bien diría que los bajistas han sido infra valorados por el protagonismo que emana de la guitarra.

¿Qué es lo que te provoca la música que sigues aferrado a la profesión?

La capacidad de asombro no ha sido trastocada. A la fecha, tocar es lo que más disfruto y todavía no descubro otra actividad que me produzca tanto bienestar. Como una persona poco religiosa, la música es lo más cercano a un alimento espiritual.

¿Hay alguna historia de una guitarra en especial que te fascine? ¿Cuál y por qué?

La de Brian May porque la construyó con su padre. Es la manera más noble y conmovedora de que una relación familiar sea pura e intocable.

 

circozonico@hotmail.com