Las posibilidades del odio

Todos somos "Trainspotting"

Pocas novelas han sido capaces de establecer nexos intergeneracionales tan fuertes y un halo magnético indeleble, que se potenció con la película de Danny Boyle; verla significa un descubrimiento y una inmediata identificación con una pandilla de desadaptados que gastaban el tiempo viendo pasar los trenes mientras estaban colocados (el libro se publicó en 1993). Con Edimburgo, Escocia, como centro de operaciones, alguno de ellos buscaba suerte con las mujeres, otros la llegada del dinero fácil procedente de diversos negocios turbios. ¿Y Renton –el personaje central? Pues primero desengancharse de la heroína y luego inventarse una vida. Este era el hombre que vislumbraba la posibilidad de obtener la anhelada redención.

Durante el final de los años setenta y la década siguiente, el Reino Unido se vio sumergido en una profunda depresión económica que golpeo con dureza a la clase trabajadora y prácticamente la puso en situación de emergencia. Muchas fábricas cerraron, hubo muchísimos desempleados y para una enorme cantidad de jóvenes les era imposible llegar a la Universidad. En las calles había que ganarse la vida como fuera, fiestar interminablemente, consumir intoxicantes, conseguir algo de sexo, jugar y ver futbol, escuchar música y no mucho más.

Todos somos“Trainspotting”. ¿Será una cuestión generacional? En muchos sentidos nos seguimos sintiendo así de abatidos. ¿Acaso el mito cinematográfico nos hace identificarnos con la derrota? Renton termina por escapar y vislumbrar una salida. ¿De este lado del charco podemos imaginar una posibilidad parecida? ¿Nos acostumbramos a vivir en medio de una crisis interminable?

Durante esta semana me ha tocado ver muy de cerca como un puñado de jóvenes egresados de una Universidad pública pierden el empleo por  problemas financieros de sus empleadores. ¿Sentirán ellos que han perdido un tiempo valioso en un trabajo sostenido con alfileres? Todos somos“Trainspotting”.

¿Cómo es posible que el gobierno informe que las estadísticas de desempleo han disminuido cuando gente capacitada se pasa buscando una alternativa ad infinitum y no tiene éxito? Como siempre quienes manipulan esas cifras no salen a la calle.

Pienso en la pandilla que musicalizaba sus juegas con “Lust for life” de Iggy Pop, Lou Reed y otras joyas del rock, dado que ha comenzado a circular “Skagboys” (Ed. Anagrama), la precuela de la historia original y que habrá de mostrarnos cómo fue que esa turba fue forjando sus personalidades, vicios y frustraciones.

Tenemos en claro que tras de “Trainspotting”, algunos de ellos seguirán durante años buscando hacerse ricos a partir de trinquetes variopintos. Allí está la espléndida “Porno” (2002), que los ubica rodando filmes de bajo presupuesto en tabernas prestados, mientras alguno de sus colegas sale de la cárcel para seguir armando líos por doquier. Renton busca la manera de mantenerse a una prudente y sana distancia, lo que no obsta para que el amor le dé alguno que otro revolcón.

Cuando le preguntan a Welsh (Escocia, 1958 ) acerca de los motivos para echar un vistazo al pasado no se anda por las ramas: “Hace tiempo que quería escribir sobre los años 80 que transformaron Reino Unido, que es casi como escribir de ahora porque el tema sociopolítico no ha cambiado, sigue dominando la economía del paro… porque todo el capitalismo me parece en sí una conspiración contra la clase trabajadora; se provoca exprofeso desempleo y falta de oportunidades… y en ese ambiente el analgésico viene solo: la gente ha de gestionar el dolor y en ese caldo de cultivo, la droga llegará siempre, es un chute inevitable contra el drama de una vida así”, explica de pasada por España para presentar la novela en su traducción al español.

A través de los años muchos jóvenes se han dado de frente con el desencanto y se han sentido completamente desadaptados a una realidad agobiante; por lo que tras leer el libro y/o ver la película se ponen a elegir si ellos son Spud Murphy, Sick Boy, Begbie; vislumbrar un escape a lo Renton –que se va a Holanda- es poco probable. Se tiene que vivir con la pobreza, la falta de oportunidades y un narco-país. La suerte esté echada y Todos somos“Trainspotting”.

Pero bueno, siempre conviene mirar al pasado a los ojos. Allí está “Skagboys” convirtiéndose en un libro de culto; no en vano el New York Times ha dicho de él: “Tiene la vocación de construir una épica social digna de Dickens. Cuenta la historia de las clases bajas en el periodo thatcheriano y cómo el hundimiento de los sindicatos, el desempleo masivo y el desmoronamiento de la red de protección social, combinado con el fácil acceso a los opiáceos baratos, hizo descarrilar a una generación de jóvenes inquietos”.

Welsh sabe de lo que habla, ya sea recordando o sentenciado el futuro: “Cuanto más apática esté la gente más fuerte estallará la violencia”.

 

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