Las posibilidades del odio

Tampico on the road

Hace muy poco escuché decir a uno de los responsables de la seguridad nacional que el tema Michoacán no es la única prioridad y que en breve tendrán que aplicarse a fondo en Guerrero y Tamaulipas; dos estados con fuertes implicaciones con la violencia y el narcotráfico. De ahí que uno suele arribar al puerto de Tampico con cierta incertidumbre en cuanto a la seguridad en la vida pública.

Lo primero que sorprende es que ya se encuentre la ciudad en un momento de reactivación de la economía, aunque todavía se aprecian muchos locales cerrados y por la noche la gente no se deja ver en demasía por las calles. Amigos periodistas hablan de recuperación, de un ánimo renovado (por ejemplo, la tienda de rock Urban Noize ha reabierto) y existen algunos bares que involucran a los jóvenes, pero al escribir esta columna recibo la noticia que un sobrino de los asistentes al taller de poesía que me ha traído hasta aquí (junto a Daniel Fragoso y Nahum Torres) ha sido secuestrado. El tío recomendó a los padres no pagar la suma solicitada. Me comparte una visión lacónica y lapidaria: Nadie regresa… ni siquiera pagando.

Pero el hecho es que ese hombre –que ronda los sesenta años- no ha faltado un sólo día a las sesiones de Postpoesía para la era afterpop (aproximaciones mutantes), una iniciativa para compartirles algunas de las tendencias más actuales de esta disciplina, así como distintas alternativas para recurrir a plataformas tecnológicas para difundirlas. Se aferra a la literatura como una forma para oponerse a la barbarie.

Las sesiones diarias transcurren con fluidez y apertura. Aún así tenemos oportunidad de comprobar que en el campo de la poesía subsiste un acercamiento apegado a la tradición y todavía no son tan usuales las expresiones multidisciplinarias y que opten por una transversalidad entre disciplinas artísticas. Pero el grupo no se conforma solamente por escritores; se han inscrito creadores escénicos para los cuales estos recursos son más cercanos.

Precisamente Agustín Fernández Mallo, uno de los autores en los que se centra el curso, apuntaba que la poesía ha sido la última en llegar a la deconstrucción y a dinamizar sus conceptos a propósito de la vanguardia. En la sala del Espacio Cultural Metropolitano (METRO) –una edificación magnifica de arquitectura contemporánea- alternamos videos con presentaciones multimedia, lecturas al uso, películas y música para llegar a una concepción del arte como totalidad.

En un principio la propuesta parece distante y compleja, pero no se trata de algo innovador sino de aplicar recursos y elementos que esta catarata de futuro-presente en la que vivimos nos obliga a utilizar. A la tercera sesión hemos aterrizado ya las dispersas y particularísimas formas a las que se pueden llegar. La colectividad se muestra receptiva e interesada. Coincidimos con la experta en arte dramático Sandra Muñoz –responsable del área de formación académica- que lo mejor está por venir. El rumbo que habrán de tomar los escritos de los participantes levanta una expectativa positiva.

El círculo se cierra con la presentación de la novela Rutas para entrar y salir del Nirvana, cuya temática nos devuelve hasta 1994, el año del estallido zapatista y el suicidio de Kurt Cobain. Dos décadas después todavía queda mucho de los noventa por reinterpretar. Además está construida con una urdimbre entre realidad y ficción y apuntalada con material periodístico. Las fuentes que alimentan los procesos creativos se multiplican. La noche se completa con una sesión de spoken Word y multimedia a propósito de Escuela del vértigo, el poemario de Fragoso, editado por el CECULTAH. Nos han facilitado el teatro experimental para el evento. Considero que hace mucha falta que en Hidalgo exista una red de Centros culturales de tan amplia cobertura y calidad. Urge una sala teatral de este tipo para el desarrollo de la escena local.   

En el METRO opera una compañía de Teatro, a cargo de Muñoz, quien cuenta con gran experiencia para dirigirla. En breve habrán de repasar los montajes que han realizado durante los 9 años que lleva el grupo y habrán de trabajar con un texto de Shakespeare pero traído al presente.

Los días en Tampico transcurren velozmente. Encontramos a un grupo de punk que apoya una caravana de apoyo para Cuba. Auscultamos la producción local de hip-hop mientras nos enteramos que la escena de metal también es de lo más fuerte.

Conocemos a escritores de distintos registros y gente de medios de comunicación que pese a todo ama la vida nocturna. Esta ciudad se mueve aunque no tenga un suplemento cultural o buenas librerías. La radio es completamente comercial pero tienen festivales importantes, como el del Teatro para el fin del mundo.

Estamos en Tampico on the road y las nuevas generaciones nos contagian con su energía y nos hacen pensar que otras formas de arte están por venir.

circozonico@hotmail.com