Las posibilidades del odio

Salvador Verano, ilustrador 'indie'

Quiero creer que la edad dorada del indie ha dejado una estela reluciente que aún no deja de brillar. Y es que antes había un encanto por mantener las cosas simples y espontáneas, aunque ello implicara cierto grado de amateurismo. No puedo dejar de pensar en los mejores años de Hefner y Arab Strap, bandas que reflejan un convencimiento a ultranza de no dejarse deglutir por la industria musical y acercarse al arte sin necesidad de virtuosismo o desplantes de rockstar.

Hefner, la banda de Darren Hayman, ponía especial cuidado a sus portadas, todas ellas surgidas del universo de la ilustración, por lo que podrían ser la banda sonora ideal para la gráfica digital de Salvador Verano, un artista que también es un irredento fan del universo indie, de su ética y estética, de sus figuras y la manera de percibir las cosas.

Inserto en la corriente que tiene a Tara McPherson como uno de los talentos más influyentes, este nativo de Pachuca también podría estar diseñando para Arab Strap (que tomaron su nombre de una canción de Belle and Sebastian) o bien para The Wave Pictures, quienes están orgullosos de pertenecer a un pueblecito inglés y no les seduce formar parte del starsystem. He allí otra conexión tuzo-británica (por cierto, su nuevo disco City Forgiveness (2013) es una maravilla).

Pero el señor Verano prefiere acercarse a sus artistas favoritos, al tiempo que concibe su peculiar universo afterpop a partir de entrecruzar imágenes, frases y elementos añejos utilizando los recursos tecnológicos de hoy. A su manera crea una expresión retrofuturista de la ilustración en la que los valores e iconos del pop se resignifican al pasarlos por un filtro que contiene suficientes dosis de kitsch.

Al creador del sitio Amordeverano.com no le debió costar gran esfuerzo desdoblar el pretexto del 14 de febrero en un exposición tan dulce como la mejor lollipop a la que ha titulado 14-14 (fecha acaramelada más número de piezas). En su trabajo hay una interpretación fresca del tan saturado entorno audiovisual; Existe desparpajo e intuición. Es por ello que los convocantes del Concurso Ilustracional (auspiciado por la revista Picnic) le han hecho un lugar entre sus elegidos.

Apenas inicia un recorrido que se intuye gozoso porque disfruta intensamente lo que hace. Lo imagino agregando su trabajo a las melodías de La casa azul, Parade, Algora, Papá Topo o renovando la imagen a los sellos españoles Elephant o Jabalina. Ya sabrá él de que tonadas acompañar sus futuras sesiones de trabajo. Mientras tanto, podemos disfrutar esta pequeña serie que refleja sus recientes encargos y piezas intencionadas que insuflan ese anhelo infantil y luego romántico de convertirse en futbolista, enamorado precoz, músico o astronauta; aunque después la vida disponga otra cosa, como en la canción “Astrónomo melancólico” de Parade: “Escucho a los cohetes salir, la estación de tránsito está cerca de aquí, quizá alguna vez pueda ir, mientras, me quedaré aquí”.

Hay un tipo de arte que surge del anhelo. Desde la ventana de su habitación, Salvador piensa en todo lo que puede crear. La nave de este nuevo Major Tom está por despegar…3… 2…1…

Y lo hará este 28 de febrero en la ciudad de Querétaro, donde ha sido invitado a exponer en Ático, el espacio superior de la tienda Shop Suey, localizada en Guerrero 13-A, Centro Histórico, con lo que se convierte en uno de los talentos emergentes que logra proyectarse fuera de la escena local.

Nadie puede criticarle ser un chaval inquieto que por ahora se deja llevar por sus instintos básicos: “el clima que impera en Pachuca durante las estaciones recreó en mí una atmósfera de nostalgia, que es transformada en mis ilustraciones al contar historias de tiempos pasados, algunas de ellas llenas de ternura, inocencia, humor y algo de parodia”.

En fin, que en 14+14 nos acercamos a estampas que conjuntan su lado vintage con cierta candidez un poco empalagosa, muy al estilo de ese indie casi amateur de grupos como Los fresones rebeldes, que con absoluta desfachatez cantaban casi sin despeinarse: “que el mundo se acaba, que el tiempo se agota, que lo que no hagamos ahora no cuenta en la última hora, ven conmigo a la cima fría y abrázame fuerte y dame calor, y acaba ese beso que medio drogados nos dimos ayer”.  

circozonico@hotmail.com