Las posibilidades del odio

Óscar Baños: literatura y lucha libre

Esta historia comienza con un escritor y una frase que provoca una imagen poderosa: "Después de la lucha, las cuatro esquinas del ring permanecen silenciosas, agotadas las cuerdas, vacías las butacas. Los pasos se han vuelto ecos". La arena ha quedado completamente vacía.

Y es que el trabajo de Óscar Baños se concentra en mirar con otros ojos, en trasmutar la realidad y trastocarla hasta llevarla a una dimensión mítica y mística; tales son sus afanes que constituyen un reto muy grande al que no le saca la vuelta.

Debe decirse que la realidad ya está allí… desgastada, astrosa, inundada de cierto halo de fatalismo y derrota… es por eso que hay que sublimarla. Este autor hidalguense, radicado en el Distrito Federal, entiende que quien escribe tiene que acostumbrarse a trabajar con los jirones que deja la vida… con sus detritos, con su material de desecho.

No es sencillo pertenecer a esa cofradía de observadores dispuestos a dotar a la cotidianidad de un halo que normalmente no tiene. Óscar me hace reafirmar mi convencimiento de que los escritores no forman parte de eso que llamamos "personas comunes y corrientes"; en ningún momento estoy diciendo que sean mejores o superiores al resto. Sencillamente son diferentes, teniendo en cuenta que su tarea tiene requerimientos muy distintos de los que le sirven a la colectividad para ir y venir.

Al terminar de leer A ras de lona” (editado por CECULTAH con motivo de los 20 años del FOECAH) tengo en claro que existe un autor que ha sido movido por la fascinación; entendida como un estado del espíritu y del alma que hace que una persona se muestre completa y enteramente interesada, atraída o fanatizada por un fenómeno. Y es que llegados a este punto es curioso que todavía no haya mencionado siquiera de que trata este pequeño volumen de cuentos. Lo que me parece un valor agregado; es interesante bordear lo que trae consigo antes de pasar a describirlo.

El asunto de un escritor que se fascina por un tema o circunstancia es cuando menos obligado… porque tiene respeto por lo elegido, pero también establece un vínculo afectivo que lo mantiene en acción. Porque en los textos de Óscar no se trata de mostrar sobrada erudición sino que la pasión por su móvil escritural le permita transformar las cosas tal como son y dotarlas de un valor añadido.

Porque sus historias no ocurren de este lado de la existencia sino que forman parte de una dimensión desconocida, de una meta-realidad que les es propia y en la que se siente cómodos más allá de que si lo acontece en cada cuento es triste o trágico.

Y es que al desvelar que el detonante de A ras de lona” es la lucha libre pensaríamos que nos caería encima todo ese alud del kitsch nacional, de estética mexican curious multicolor y todo ese regodeo en la cultura popular urbana. Pero poco o nada hay de eso, lo que existe es un minucioso proceso de decantación para capturar la esencia de existir.

Cierto, para los habitantes de Pachuca o para aquellos que la conocen, allí están la Arena Afición, el cerro de San Cristóbal y sus barrios mineros, pero los dramas vivenciales que alimentan este universo paralelo podrían también existir en toda urbe marcada por la existencia de un recinto para practicar lucha libre.

Estos textos se alimentan de las interminables horas de práctica, de la vida privada de los astros del pancracio… de la carga simbólica de la máscara, de la búsqueda de una vocación o de un oficio confeccionando las tapas, mallas y capas.

Nos topamos de frente con un escritor que trastoca lo meramente cotidiano y asume un proceso de exploración. "Había lugares en su memoria a los que era asiduo visitante. Otros, en cambio no eran sitios para que el recuerdo permaneciera".

Lo valioso de A ras de lona” es lo que nos provoca al leerlo; en lo personal me hizo sentir en alguna de Las ciudades invisibles, esas urbes inventadas por el gran escritor Italo Calvino; donde los sucesos aun con su gran carga simbólica acontecen con levedad -que no banalidad- y fluidez.

A ras de lona” es un libro tan cercano a Calvino cuando dice: "Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos."

Y es que en estos cuentos abunda la memoria -real o creada-, hay muchísimo trueque entre el pasado heredado y la invención. Siempre detonados por lo que existe so pretexto de tratar de entender la lucha libre. El destino te aplica una llave. La fatalidad te arroja desde la tercera cuerda.

Una historia que se alimenta con la evocación: "Supongo que me trajo aquí la necesidad de recordar, aunque para ser sincero el olor, los colores, el orden de las butacas, todo ha permanecido muy claro en mi mente". La pelea ha terminado.

Los 21 cuentos de A ras de lona” nos colocan a la espera de que nos apliquen las espaldas planas, de caer rendidos ante el castigo más definitivo: existir es la única batalla posible. Leerlos es un reto que no puede desdeñarse.  

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