Las posibilidades del odio

Nicola Cruz, electrónica andina iluminando el mundo

En el principio fue “Colibria”, un tema con misticismo y propiedades hipnóticas; la experiencia sensible me sedujo y entonces me pregunté: ¿Quién es Nicola Cruz? Y resultó que era un ecuatoriano interesado por la música electrónica y sus conexiones con los sonidos andinos y latinoamericanos. La teoría de Los vasos comunicantes no suele fallar y resultó que hace no mucho colaboraba con Nicolás Jarr, figura crucial de la experimentación contemporánea y que creció en Chile.

Luego vino el saber que Zizek Urban Beats de Argentino publicaría su álbum debut. Nicola se sumaba a uno de los colectivos más visionarios a la hora de intuir y realizar la combinación de elementos folklóricos latinoamericanos –como la cumbia y el chamamé- con música electrónica de avanzada.

De entrada pensar en la idea de “Prender el alma” –como nombró a su primer incursión formal-  es una frase muy interesante, dado que puede tener varias interpretaciones, que van de colocarle -con una especie de alfiler- tu alma a otra persona o también encenderla como si fuera una fogata.

¿Realizaste estudios formales de música o cómo fue tu desarrollo como artista?

Si, tuve la oportunidad de involucrarme en el mundo de la música desde muy joven.  Estudie batería en algunos conservatorios de música.  Posteriormente me dediqué más al sonido, a la acústica y a la producción musical.  Fue en México donde concluí mis estudios como productor musical, sin embargo, la composición es algo que aprendes solo.

Entendemos que la exuberancia de la naturaleza ecuatoriana es clave para tu propuesta; ¿qué nos puedes decir al respecto?

Es algo que tiene que ver con la influencia del entorno.  Ecuador es un país muy “verde”, cosa que inspira mucho por que se siente muy vivo.  Últimamente han habido una serie de decisiones (al igual que en el mundo entero) que han puesto en riesgo esta cuestión, sin embargo de cierta forma intento absorber modelos de la naturaleza para hacer mis creaciones.

Has comentado que prefieres lo analógico al entorno digital, también te gusta incluir instrumentos; ¿Cómo es que equilibras los elementos que llenan tu música?

Es sencillo, cada diferente técnica o “tipo” de instrumento, sea analógico, digital o acústico, te ofrece una diferente posibilidad.  Con esto me gusta ir pintando el rango de frecuencias a partir de mi estricto gusto.

¿Qué importancia le das a las letras dentro de tu propuesta y en relación a ello, qué crees que aportan las lenguas indígenas a la música contemporánea?

Mi música en su mayoría es más instrumental que cantada; sin embargo me gusta trabajar mucho con cantantes y letristas, contando historias en donde los 2 nos identificamos.  Para esto es necesaria mucha conversación de antemano, tener claro el concepto sobre el cual queremos hablar.  Las letras indígenas son algo de mucho cuidado; no se trata de simplemente usarlas o “robarlas” de alguna fuente. 

Recientemente nos ha sorprendido toda una vertiente que aprovecha los sonidos andinos; ¿qué es lo que te interesa de ellos? ¿Qué es lo que los distingue de la música de otras culturas, es decir, qué les da su peculiaridad?

Gran parte de lo que me mueve en la música es el uso de melodías interesantes, o con cierta cualidad de misterio.  Me pasa que escucho mucho de esto en música que proviene de los Andes. Creo que se debe mucho a su color y la instrumentación, los cantos; es cierto tipo de cadencia única que esta música posee.

¿Podrías abundar un poco en el concepto de Andes step?

Es un término que inventé quizá un poco por burla de toda la sub-categorización de géneros de música que existe en el mercado. Me parece un poco absurda (sobre todo en la música electrónica).  Irónicamente, son 2 palabras que definen bien lo que hago: pasito andino –jajaja-.  Prefiero categorizar mi música sólo como eso mismo, o electrónica con elementos de folclore.

Por otro lado, la investigación en torno a la Ayahuasca y su consumo ha cobrado relevancia en los últimos años. ¿De qué manera influye en tu obra? ¿Esta práctica puede ir más allá de los clichés de la cultura hippie y tener un sentido contemporáneo?

Siento que tal vez es una pregunta con una interpretación muy personal, porque el uso de la medicina,  a mi forma de ver, es parte de una búsqueda personal que sin duda influye no solo en las creaciones, sino en el modo de percepción en general. 

¿Cómo fue que contactaste con el colectivo ZZK y decidieron editar tu disco?

Con ellos estoy en contacto desde el 2012 aproximadamente; veníamos conversando de proyectos al respecto de mi música y fue hasta el año pasado que decidí editarlo ahí.  Me parece la casa correcta por todo el impulso que ha dado a esta música que hacemos.

 

circozonico@hotmail.com