Las posibilidades del odio

Libros para evocar al 2014 (segunda y última)

Apenas bastan unos cuantos días para mirar a la distancia el año que se fue y apreciar que en cuanto a libros la cosecha fue más que destacada (de allí una obligada segunda entrega). Puede que en la música hayan faltado más discos absolutamente apasionantes, pero en este recuento encontraran textos vibrantes que conforme avance más el tiempo serán todavía más apreciados. Como si fueran material de la vieja radio: llegaron para ligarse al recuerdo… y eso que todavía transpiran gran actualidad.

 

Simon Frith

“Ritos de la interpretación (sobre el valor de la música popular)”

Ed. Paidós

Un libro de sociología puede ser sumamente apasionante… y más si es de sociología de la música. Se necesitan más de estos estudios culturales, especialmente si su autor pasó del campo periodístico al de la academia. Frith no sólo da clases en la Universidad de Edimburgo sino que preside, desde su fundación, el influyente Mercury Prize. Hay que celebrar que se traduzca su libro de 1996 y qué ahora se pueda polemizar acerca de una pregunta esencial: ¿De qué hablamos cuando hablamos de música? Este especialista aborda el tema desde una perspectiva abierta: “ya que la música no se limita a ser un índice de la identidad étnica o de clase, sino que los mismos procesos de producción de la identidad se realizan en el acto de la distinción estética”. Una obra de consulta obligada para los amantes de la música o para quien desee llegar a entenderla a cabalidad.

 

Agustín Fernández Mallo

“Limbo”

Ed. Anagrama

El proyecto de narrativa Nocilla ha derivado hacia otro estadio, pero lo fragmentario sigue aquí. El rompecabezas ahora implica a una road novel de una pareja buscando el Sonido del fin; a una relación amorosa entre un escritor y una ex secuestrada rica en medio del demencial D.F.; y una pareja de músicos haciendo un disco de vanguardia encerrados en un castillo francés. A fin de cuentas, distintos proyectos alucinados de vida pueden conectarse y proveer de bellas y absurdas imágenes de una lacónica poética. Narrativa rizomática y cuántica.

 

Carlos Zanón

“Yo fui Johnny Thunders”

Ed. RBA

Hay escritores que contribuyen a darle una o varias vueltas de tuerca a los cánones; y vaya que la literatura negra lo requería. El nativo de Barcelona, ha sabido hacerlo con una historia sobre un puñado de perdedores y que gira en torno a: “la miseria, sobre la droga, sobre la furia juvenil y sobre qué pasa cuando vives como si no hubiera mañana y al final te plantas en el futuro, sin nada, sin rock and roll”. Allí está Mr. Frankie en su regreso al barrio y el reencuentro con las ruinas de su familia y primeros amores. Toda una pesadilla urbana con cierto tufo vintage que transcurre como algún éxito oldie but goodie.

 

Patrick Modiano

“La hierba de las noches”

Ed. Anagrama

A ningún escritor lo hace ni lo legitima un Nobel (reconoce su obra); y este francés lleva años obsequiándonos libros reposados y de una belleza sobria y nostálgica.  Un escritor y su alter ego que se pierden entre la memoria de un París nebuloso al que se reinventa. ¿Es que un barrio desaparece o el tiempo lo borra? ¿Desde un hotel de Montparnasse se puede conectar con Marruecos? Un autor que suele renovar una y otra vez el pasado, y que disfruta de los silencios y espacios entre personas, lugares y cosas. Todo un estilista de hoy y de siempre –¿el premio qué?-.

 

Mick Wall

“Lou Reed: su vida”

Alianza Editorial

El autor es un periodista británico, hombre mediático, que ya ha enfrentado proyectos similares con Led Zeppellin y Black Sabbath, entre otros; vamos, no le tiembla la mano. Y vaya que la vida y obra del biografiado da para mucho. No sólo pasa por una insigne discografía que incluye “Transformer” y “Berlin”, además de su época con The Velvet Underground. Reed era un intelectual, un hombre de una agitada vida sexual y de una adolescencia nada sencilla (con electroshocks incluidos). Lector puntual, conocedor de Poe y Baudelaire, animador de la vanguardia y pareja de Laurie Anderson durante años. Incluye además una espléndida iconografía. Un trabajo sumamente puntual que se convierte en toda una gozada durante su lectura. Sin duda, una de las muertes más sentidas del año que se fue.

 

Nickolas Butler

“Canciones de amor a quemarropa”

Ed. Libros del Asteroide

Se trata de una novela muy curiosa pues su autor es muy amigo en la vida real de Justin Vernon, el músico detrás de Bon Iver. Y la historia que se cuenta tiene muchísima cercanía con el momento en que el autor de “For Emma, forever ago” se refugió en una apartada cabaña para componer un disco en absoluta soledad. El resto es una reconstrucción de los vínculos del protagonista con sus antiguos amigos del pueblo y de su fascinación por la vida de campo y su geografía. En la industria norteamericana ha sido muy celebrada entre aquellos que se apasionan con una literatura rock.

 

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