Las posibilidades del odio

Leonard Cohen, 80 años de magia hecha canciones

El día 23 se edita oficialmente Popular Problems, apenas un par de días después de que el bardo canadiense –nunca mejor dicho- celebre su cumpleaños número 80 (es decir, hoy). Y el cierre de la octava década de vida lo encuentra en plenitud creativa y lleno de sabiduría –algo que le acompaña desde hace mucho-, tan es así que en una de las canciones, titulada “Slow”, no tarda en soltarnos una de sus habituales y contundentes frases: “no es porque sea viejo, a mí siempre me ha gustado ser lento”.

Tuvo que salir del monasterio zen en el Monte Baldy, California, en 2005 al enterarse de que su manager le había robado todo su dinero. No sólo se vio en la necesidad de trabajar para reponer el capital y legar algo a su hija Lorca sino para reconciliarse con una profesión que le ha traído un alud de satisfacciones. Leonard –como muy pocos- ha sabido conciliar música y literatura, experiencia de vida y ejercicio escritural; comenzó siendo poeta y novelista y a la postre decidió musicalizar sus escritos.

Tal vez no se hubiera imaginado seguir on the road a esta edad –sus conciertos suelen duran 3 horas o más-, pero ese modo de vida seguro que estimula el vigor físico y la lucidez mental. Nunca ha sabido llevar una vida sedentaria, por lo que movió muchas veces de residencia; la misma cantidad o más que cambió de amores. Recordemos que ese estilo nómada le llevó a tener una intensa noche de sexo, nada menos, que con Janis Joplin, a la que luego balconeó en “Chelsea Hotel No. 2” (1974), compuesta en la habitación 415 del legendario hostal neoyorquino. Al momento de encontrarse con la prensa europea para dar a conocer su nueva colección de canciones, Cohen enfatizó los placeres que le han traído consigo este movimiento perpetuo: “me gusta vivir en la carretera, es mucho más fácil que la vida civil”.

Tras las primeras escuchas no resulta difícil apostar a favor de que “Popular Problems” (Columbia) ha resultado más afortunado que “Old ideas” (2012) –su antecesor-, sobre todo porque en aquel privaba un tono austero tanto en el trabajo vocal como en la instrumentación y los arreglos. Para esta entrega se ha dado el lujo de una mayor diversidad estilística y de agregar algunos detalles que le dan distinción y significado. Como  en “Nevermind”, en la que aparece una mujer cantando en árabe un mensaje de paz, siendo que el músico tiene orígenes judíos  y creció entre lecturas de la Torá y las prácticas religiosas. La religión es un tema que ha perdurado en su obra a través de los años, y ahora, mediante esa voz femenina potencia ese afán conciliatorio.

Si bien “Old ideas” era muy intimista y cerrado, “Popular Problems” es un vistazo al estado del mundo y por ello mismo reviste cierta parte política. Por ejemplo, revisa lo ocurrido tras el huracán Katrina y la manera en que la gente rehace su vida a lo largo de “Samson en Nueva Orleans”, un viejo órgano enfatiza retoma de nuevo esos ambientes casi litúrgicos.

Nos encontramos en un periodo en el que el autor de “Suzanne” y “I´m your man” ha entrado en un furor discográfico, si tomamos en cuenta que en los 20 años anteriores editó 4 álbumes apenas; eso sí, cada uno de enorme calado. Ahora no pasaron ni 3 años y da a conocer su décimo tercer Lp; un material que trabajó con el productor Patrick Leonard, quien ha estado en la consola para figuras como Bryan Ferry y Elton John –aunque no faltaron los puristas que se alarmaran por ser colaborador también de Madonna-.

Si por una parte no faltan las llegadoras canciones de amor, como “Did I ever love you”, en la que ahora sorprende grabándola en country; además de utilizar una vez más el poderoso aleluya en “You got me singning”. Una alabanza que ha influenciado a otros intérpretes y sobre la que abundó con los periodistas reunidos en la capital de Inglaterra: “la canto como ha hecho la gente durante miles de años porque procura energía frente a las catástrofes”. Pero el tiempo no pasa en vano, su registro vocal se hace cada vez más grave y es curioso que en algunos pasajes guarde cierto parecido con la tesitura de Tom Waits –lo que a la postre no está nada mal-. Una voz de lija para raspar el alma.

Se trata de 9 canciones con mayores dotes para pretender entrar en su enorme lista de clásicos; de entrada “Almost like the blues” –primer sencillo- y “Slow” pelean por un lugar de inmediato. El inmenso Leonard Cohen sigue en estado de gracia y hay que paladear lentamente cada uno de sus movimientos. Él es un pedagogo del amor incomparable. Un visionario de las profundidades humanas. Él sabe retratar los golpes del alma. Es momento de celebrar sus ochenta años con enorme emoción.

 

circozonico@hotmail.com