Las posibilidades del odio

León Gieco, un ídolo jamás se detiene

A sus 63 años, León Gieco nunca para. Está trabajando paralelamente en tres proyectos: un disco con la banda de James Taylor y el baterista de Bob Dylan, una grabación junto con dos guitarristas más al puro estilo de Alfredo Zitarrosa  y produciendo un disco a un grupo punk llamado Infierno 18. Un ídolo de la música jamás se detiene. Lejos se encuentra un comienzo con pocas expectativas.

“Me parece que sólo estaremos haciendo esto por dos años y después terminaremos vendiendo cacahuates o algo parecido”, mientras leía estas líneas de un Mick Jagger de 22 años, el joven Raúl Alberto Antonio Gieco se disponía a viajar a Buenos Aires con la intención de grabar un disco, ganar unos cuantos pesos y devolverse para su pueblo a poner una verdulería; nunca imaginó que a estas alturas tendría en su historial 45 discos grabados, más de 400 canciones compuestas, 50 años cantando ininterrumpidamente y ser conocido como “el Bob Dylan argentino”; toda una leyenda de la música popular de su país y de toda Latinoamérica.

Conversamos con León unos días antes de que tocara en México.

¿Sigue habiendo espacio para la canción con contenido social ahora que todo tiende al espectáculo banal y trivial?

Si. Lo vemos en esta gira, lo veo cuando viene Silvio Rodríguez a tocar a Buenos Aires y llena 5 veces el Luna Park; cuando Serrat hace 15 conciertos en el Teatro Gran Rex. En las últimas épocas en las que tocaba Mercedes llenaba todos los conciertos; incluso uno de los últimos discos que tiene (La Cantora) es uno de los más vendidos en la historia de su carrera. Hace poco, nosotros salimos de gira y estábamos llenando todos los teatros, incluido un Caupolicán entero en Chile; así que siempre hay gente preocupada por la falta de justicia, por la violencia, por las desapariciones que existen en Latinoamérica.

Muchos de los grandes héroes de la música popular argentina ya son figuras veteranas, como tú, Charly, Fito, Calamaro; ¿consideras que se ha tardado un importante relevo generacional?

Creo que hay un relevo mucho más fuerte que nunca, por lo menos en Argentina; y si pasa acá, debe de estar pasando en el resto de Latinoamérica. Hay un puñado de artistas nuevos que son muy importantes para la música de Latinoamérica; en mi país hay muchísimos cantantes de la nueva canción folklórica, tango con expresiones totalmente nuevas, un gran número de cantautores que van por todos lados. Todavía no aparecen personajes tan conocidos, porque los que conocemos no se hicieron de un día para otro, tomó 40 o 50 años de canciones para ser reconocidos. No esperemos que se repitan tan fácilmente cantantes como Mercedes Sosa; después de Gardel, la cantante que lo suplió fue ella y tuvieron que pasar muchos años para que eso ocurriera.

A la gente hay que darle su tiempo y tampoco hay que exigirle a la juventud que tenga las mismas condiciones que nosotros, porque nosotros somos gente experta en esto, en cambio ellos son inexpertos y la inexperiencia es muy creativa; nosotros con la inexperiencia hemos construido nuestra carrera.

¿De qué manera afecta a la música y la cultura el actual proceso político de Argentina?

Las manifestaciones artísticas van mucho más allá de los procesos políticos; se ha demostrado que son atemporales. Los políticos pasan, algunos logran poner millones de dólares en los bancos de Suiza y después esperan a que venga la justicia, que en realidad nunca llega y pasan a ser personajes olvidados. En cambio nosotros siempre somos parte de esta historia, como dijo Charly: ¿Y quién se acuerda del ministro de economía en la época de Mozart?”.

¿Cuál es el principal legado de Mercedes Sosa para las nuevas generaciones?

El principal legado es la memoria. Sentimos que le estamos haciendo un homenaje a una cantante que siempre incentivó a la memoria de Latinoamérica. Si me pidieran imaginar una cara para Latinoamérica, mi elegida sería Mercedes Sosa.

No hay que ser tan exigentes con la juventud, habrá unos que estarán interesados y otros que no. No podemos pretender que lo que estamos haciendo nosotros le interese a todo el mundo. Los peores son los que conocieron a Mercedes, se entusiasmaron y después dejaron de escucharla para siempre. Esos que abandonan la lucha y la memoria son peores que la juventud que no te conoce.

¿En Argentina es una presencia de un peso específico más fuerte que en el resto del continente?

Ella era popular en todo el mundo, era nuestra Mick Jagger, nuestra Paul McCartney. La contrataban agencias grandes que llevaban también a Bob Dylan, Tom Petty o Santana, porque era una persona muy popular y llenaba grandes conciertos.

Esta gira que estamos haciendo es el comienzo de un gran homenaje que buscamos hacer para Mercedes Sosa. Quizá con ella despertemos a todos los demás autores y compositores que quieran prestar sus voces y tocar para realizar este evento el día de mañana y grabar un disco histórico para esta gran artista.

 

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